Ángela Ávalos. 26 junio
Alexa Ulloa Brenes lee a su hijo uno de los cuentos comprados en el hospital Max Peralta. Foto: Cortesía
Alexa Ulloa Brenes lee a su hijo uno de los cuentos comprados en el hospital Max Peralta. Foto: Cortesía

A partir de las 4 p. m., todo cambia en el Hospital Max Peralta, de Cartago.

Voces muy bajas, casi tenues, salen del servicio de Neonatología de ese hospital.

Dicen quienes saben que la voz es una de las conexiones más grandes que pueden darse entre un niño y su madre.

Y amparados en esa premisa, es que el hospital cartaginés creó un programa de lectura para que los papás, mamás o familiares cercanos de los bebitos internados les lean historias mientras se recuperan de sus dolencias.

Rita Hernández, enfermera experta en estimulación temprana, explicó que la voz conecta con varias regiones cerebrales.

Deja una huella neuronal importante en el menor que le ayuda durante la vida, aseguró.

El Max Peralta también dio un paso más allá.

El servicio de Estimulación Temprana también enseña a dar pequeños pero estimulantes y relajantes masajes a quienes empezaron, incluso antes de tiempo, su vida.

Los beneficiados son los bebitos internados en la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal (UTIN) de ese establecimiento de salud.

Alexa Ulloa también aprendió a masajear a su bebito, con el fin de estimularlo mientras está en internado. Foto: Cortesía
Alexa Ulloa también aprendió a masajear a su bebito, con el fin de estimularlo mientras está en internado. Foto: Cortesía

Según informó el hospital en un boletín de prensa, este proyecto tiene el apoyo de la Fundación para padres de niños prematuros, que se encargó de donar libros de cuentos nuevos, muy bien seleccionados, procurando tener contenidos positivos.

Estos libros están disponibles desde hace dos semanas, especialmente después de las 4 p. m., que es la hora de visita, y en la cual los padres de los menores pueden disfrutar de momentos de lectura junto a sus pequeños.