Salud

Carlos Jiménez Herrera, director del hospital de Niños, soñó con sacerdocio y ser chofer de bus en Guadalupe

De orígenes humildes, la disciplina y la espiritualidad inculcadas por sus papás en un sencillo hogar de Goicoechea, permitieron a Carlos Jiménez Herrera estudiar Medicina y ocupar una de las direcciones médicas más importantes en la CCSS

Gente Carlos Jiménez, director Hospital Nacional de Niños
Gente Carlos Jiménez, director Hospital Nacional de Niños Alonso Tenorio

Todo estaba listo para empezar a rezar el rosario del Niño: los invitados, el rompope, el aguadulce, los bizcochos y hasta el tamal asado. Pero, ¡válgame Dios!, no llegó el rezador. Semejante contingencia estuvo a punto de hacer que los anfitriones suspendieran uno de los rezos más esperados en el humilde barrio de trabajadores asalariados de La Robert, en Goicoechea, una tarde-noche a inicios de los años setentas.

El revuelo que causó la ausencia del rezador, empujó al pequeño Carlos Jiménez Herrera, entonces de 9 años, a sacudir su reconocida timidez para acercarse a la mamá de un amigo y decirle: “Señora, yo me sé el rosario”.

Para no hacer largo el cuento, Carlos dirigió la oración como todo un experto y salvó el rezo del Niño ese día. A partir de entonces, se corrió la fama de rezador del primogénito de José Miguel Jiménez y Rosa María Herrera, mejor conocida como Flor.

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