Juan Diego Córdoba González, AFP . 30 mayo
Cerca de 1.900 migrantes extracontinentales quedaron varados en Panamá por la pandemia de coronavirus. Ese país habilitó sus centros migratorios de La Peñita y Laja Blanca, en la provincia de Darién, para atender a las personas. Tomado de las redes sociales del Servicio Nacional de Migración de Panamá.
Cerca de 1.900 migrantes extracontinentales quedaron varados en Panamá por la pandemia de coronavirus. Ese país habilitó sus centros migratorios de La Peñita y Laja Blanca, en la provincia de Darién, para atender a las personas. Tomado de las redes sociales del Servicio Nacional de Migración de Panamá.

Costa Rica descartó abrir su frontera sur para el paso de unos 1.900 migrantes extracontinentales que quedaron varados en Panamá producto de la pandemia del nuevo coronavirus, en su intento por llegar a Estados Unidos.

La aclaración la hizo la directora general de Migración y Extranjería, Raquel Vargas, luego de que el Ministerio de Salud del país vecino anunciara que intentaría acercar a los migrantes a la frontera de Paso Canoas, para que continuaran su recorrido hacia el norte del continente.

“Me reuní con la directora de Migración de Panamá vía telefónica y me aclaró la situación. Las personas extracontinentales que se encuentran en Panamá no van a cruzar a Costa Rica, hay un acuerdo entre ambos países de movilidad; sin embargo, al estar cerradas las fronteras en Nicaragua, este convenio no estaría funcionando”, afirmó Vargas.

Según un comunicado de prensa del Ministerio de Salud de Panamá, barajaban esa opción como una posibilidad para solucionar la crisis migratoria en ese país.

El pasado 27 de mayo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que preside la costarricense Elizabeth Odio, ordenó a ese país a garantizar el acceso a los servicios esenciales de salud para los migrantes varados en medio de la pandemia.

Habría cerca de 1.900 personas provenientes de Cuba, Haití, Bangladés, Nepal, Congo, Camerún e India en las recepciones migratorias de La Peñita y Laja Blanca, en la provincia de Darién.

Ambos centros tienen una capacidad máxima para 500 personas.

“Estamos tratando de resolver su situación de salud, seguridad y su permanencia en el lugar y cómo ayudarlos a cruzar nuestras fronteras garantizando la salud de la población”, indicó en el comunicado Luis Francisco Sucre, viceministro de Salud de ese país.

Antes de que Costa Rica prohibiera el ingreso de extranjeros al territorio nacional por la emergencia de coronavirus, el 18 de marzo, ambos países ejecutaban el protocolo para garantizar el flujo migratorio de esas personas.

No obstante los migrantes continuaron ingresando a Panamá de forma regular y ahí se quedaron varados.

Las estaciones migratorias despertaron preocupación en ese país por el contagio del nuevo coronavirus entre los migrantes.

En La Peñita hay, al menos, 17 casos confirmados de covid-19, según indicaron fuentes a la agencia de noticias AFP.

Vargas afirmó que el paso de esas personas por el país dependerá de la apertura de las fronteras en Centroamérica.

“En este momento Panamá se encuentra construyendo albergues para atender a esta población y está cumpliendo con la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Hasta que no se establezca una regularidad en la región estas personas no se moverían de Panamá”, sentenció la directora.