Juan Fernando Lara, Óscar Rodríguez. 14 junio, 2016
Vista de la sede central de la CCSS, ubicado sobre la avenida segunda en San José | WARREN CAMPOS PARA LN.
Vista de la sede central de la CCSS, ubicado sobre la avenida segunda en San José | WARREN CAMPOS PARA LN.

Un chofer y un contador de la CCSS recibieron en diciembre sueldos de ¢3,5 millones cada uno, pese a que el salario promedio para esas ocupaciones en la entidad es siete veces menor, de ¢408.000 para conductores y de ¢511.000 para contadores.

También le depositó más de ¢4 millones a un trabajador social, pese a que el sueldo base para un profesional de este tipo oscila entre ¢447.000 y ¢867.000.

Así lo indica la planilla de diciembre, de la cual La Nación obtuvo copia luego de que el Ministerio Público anunciara una investigación por eventual desobediencia del Sistema Centralizado de Recaudación (Sicere) a resoluciones de la Sala IV, según las cuales, esa información es pública.

Los datos de la planilla de la CCSS de diciembre pueden descargarse desde la siguiente página para verlos en hoja de cálculo.

Ejemplos. En cuanto a los salarios de los 108 contadores, 99 (92%) ganaron más de ¢1 millón, excluyendo el aguinaldo. De los 344 choferes reportados, la paga promedio es de ¢727.000, aunque 44 recibieron ¢925.000. En el sector privado, el sueldo es ¢360.000.

De los 1.211 guardias, 223 (18%) devengaron más de ¢1 millón, confirmó un análisis de este diario de los sueldos reportados por la Caja al Sistema Centralizado de Recaudación (Sicere).

La diferencia salarial entre esos empleados y otros con los mismos oficios en el sector privado o Gobierno Central es el pago de decenas de sobresueldos y la frecuencia del depósito salarial.

La institución remunera a sus empleados con un sistema de pago bisemanal que se traduce en dos depósitos cada 28 días, explicó Pablo Sauma, exdirectivo de la CCSS y exmiembro de la Junta de Notables que analizó la crisis financiera del 2010 y 2011.

Esto hace que sus 52.000 trabajadores reciban al año 13 pagos, uno por cada 28 días laborados, sin incluir aguinaldo, explicó Francisco Chang, director del Área de Salarios e Incentivos y Clasificación en la Dirección General Servicio Civil.

infografia
Así, dos veces al año, esos funcionarios tienen tres depósitos en un mes calendario, a diferencia del sistema de pago quincenal, donde al año se generan 12 pagos, uno por cada 30 días laborados, confirmaron Sauma y Chang.

La Caja ratificó a este diario que los ¢67.350 millones de salario bruto en diciembre corresponden a dos bisemanas de pago.

Efectos. Aparte de ello, la estructura de remuneraciones allí tiene un alto nivel de complejidad por los 52 diferentes incentivos salariales.

La combinación de gran cantidad de empleados y salarios altos –a causa de los pluses– genera que el gasto asociado a la planilla consuma la mayoría del dinero.

En el 2015, los ingresos del Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM), fruto del aporte de los afiliados, ascendieron a ¢1,6 billones, según la CCSS.

De todo ese dinero, las remuneraciones y prestaciones legales de trabajadores representaron 70,2% del gasto: ¢1,2 billones.

Medicamentos, materiales y pago de servicios consumieron 24%, ¢445.500 millones.

Mientras, la inversión en infraestructura y equipo médico llegó a 5,8% de los egresos: solo ¢106.700 millones.

Manuel Corrales, gerente del Área de Servicios Sociales de la Contraloría General de la República, dijo que los beneficios salariales tienen un efecto directo en la prestación de servicios.

“Todo reconocimiento salarial que se realice dentro de la CCSS tiene un determinado impacto en el SEM, en el tanto recursos que pudieron haberse utilizado en la compra de medicamentos, equipos médicos, infraestructura hospitalaria o campañas de prevención de la salud, tendrán que destinarse a hacerles frente a gastos de naturaleza salarial”, dijo Corrales.

Añadió que la Junta Directiva de la entidad autónoma tiene todo para impulsar cambios al régimen de incentivos salariales.

El pago de remuneraciones comenzó a limitar la inversión en infraestructura de salud pública, principalmente, como consecuencia de la contratación de 10.000 trabajadores entre el 2006 y el 2010. De hecho, el incremento de la cantidad de trabajadores, el pago de las horas extra, las guardias médicas y la contratación de personal sustituto fueron los principales detonantes de la crisis financiera del 2011.

María del Rocío Sáenz, presidenta ejecutiva de la Caja, detalló a La Nación , en noviembre, que la inversión en infraestructura creció 3,7 veces del 2012 al 2015.

“En el 2016, vamos a lograr una cifra récord de inversión, pues se alcanzará el 9% de recursos del Seguro de Salud”, dijo.

Rezago. Un estudio realizado por la Caja concluyó que la entidad presenta un rezago en inversión de infraestructura que ya ascendía a $2.100 millones en el 2015.

Ante la falta de recursos frescos, vía aportes obrero-patronal, la CCSS optó por crear un fideicomiso por $450 millones que se nutrirá, principalmente, del crédito por $420 millones del Banco Mundial. El Gobierno firmó el préstamo para poder responder al arreglo con la Caja por la deuda estatal. Además, prevé inyectarle recursos con impuestos específicos, como los de la ley del tabaco.

Una tercera vía de financiamiento serán créditos bancarios por parte del fideicomiso, los cuales pagará la entidad de forma mensual. Esta opción dependerá de cómo sea el flujo de dinero.