Diego Bosque. 21 septiembre
Las mascarillas o respiradores N95 filtran el 95% de las partículas en el aire, establecen una especie de sello facial por el ajuste. Son las recomendadas para personal de salud.
Las mascarillas o respiradores N95 filtran el 95% de las partículas en el aire, establecen una especie de sello facial por el ajuste. Son las recomendadas para personal de salud.

El aumento de casos de covid-19 y el riesgo desabastecimiento de equipo de protección personal llevó a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) a emitir instrucciones para la reutilización de respiradores filtrantes de partículas N-95 o sus equivalentes.

Ese insumo es clave para proteger a los profesionales en salud en clínicas y hospitales, los cuales están expuestos todos los días a contagios del nuevo coronavirus. Hasta ahora, nueve funcionarios de la Caja han fallecido producto de esa enfermedad.

Por medio de un comunicado de prensa, la CCSS manifestó que toma la decisión ante el creciente número de contagios y basados en “evidencia científica disponible”. Sin embargo, no específica, ni detalla la fuente de la dicha evidencia.

En la actualidad, la CCSS dispone de 11.345 respiradores N-95 distribuidos en diferentes centros médicos y 2.000 más en su almacén central.

Para justificar la decisión, las autoridades de la CCSS sostienen que un equipo técnico intergerencial y especialistas de centros hospitalarios nacionales analizaron de manera exhaustiva las alternativas para extender la vida útil de los respiradores N-95.

Por último, afirman que organizaciones internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidad (CDC) y de Europa (ECDC) sugieren la reutilización de ese artículo en situaciones de desabastecimiento.

Mario Ruiz, gerente médico de la CCSS, manifestó que la reutilización se complementa otras tácticas de uso racional de respiradores filtrantes de partículas, tales como minimizar el número de personas expuestas al virus y que necesiten protección, definir zonas y actividades que requieren protección de alto grado y el priorizar el uso del respirador en el personal con mayor riesgo de exposición.

El sistema hospitalario costarricense enfrenta una intensa presión debido al alza en el número de contagios y muertes relacionadas a la covid-19.

El último reporte del Ministerio de Salud, entregado este lunes 21 de setiembre, reporta 1.890 casos y 39 muertes en las últimas 48 horas.

Además, 634 personas permanecen hospitalizadas; 254 de ellas están en unidades de cuidados intensivos.

Todas esos elementos provocan gran demanda de equipo de protección personal como guantes, mascarillas quirúrgicas, gorros descartables, gabachas y respiradores N-95, entre otros.

¿Cómo reutilizarlo?

En la directriz emitida por la CCSS se establece que, antes de retirarse un respirador N-95 del rostro, el funcionario debe lavarse las manos, colocarse un par de guantes nuevos y proceder a quitárselo.

Una vez hecho eso, debe inspeccionar el artículo para verificar que esté visiblemente limpio, seco y que mantenga su forma. También debe observar que las tiras y el clip metálico de la nariz estén en buen estado.

Si el respirador cumple con todos esos requisitos debe depositarlo en una bolsa de papel, rotular el empaque con su nombre y la fecha de uso.

La sugerencia de la CCSS es utilizarlo hasta un máximo de cinco veces.

Al momento de volverlo a usar, el protocolo señala que el profesional debe lavar sus manos y colocarse un par de guantes nuevos antes de sacarlo de la bolsa en que lo había guardado.

Opciones de suministro

Esteban Vega de la O, gerente de Logística de la CCSS, comentó que avanzan en la compra urgente de respiradores N-95 para suplir las necesidades de clínicas y hospitales.

“Se ha logrado avanzar en una compra urgente de 12.000 piezas de respiradores N-95 que en este momento se están analizando para verificar que cumplan técnicamente con el 95 % de filtración, lo que nos daría una semana más de abastecimiento”, dijo el gerente.

Añadió que analizan un proveedor brasileño que podría entregar 50.000 unidades mensuales.

Vega llegó la Gerencia de Logística semanas atrás por la suspensión temporal de Luis Fernando Porras Meléndez, quien ocupaba ese puesto, pero fue separado por una investigación administrativa en su contra por supuestas irregularidades en compras millonarias de mascarillas.

La Gerencia General de la CCSS tomó la decisión de suspender a Porras Meléndez después de una publicación de La Nación en la que se dio a conocer la compra de 12 millones de mascarillas por $4 millones a dos contratistas inexpertos, los cuales incumplieron los tiempos de entrega de los productos.

Incluso, uno de los adjudicatarios no entregó ni una de las mascarillas encargadas.

Junto a Porras Meléndez fueron separados dos de sus asesores: María Díaz Rivera y Hans Vindas Céspedes.

La semana pasada, la CCSS informó que, por este mismo asunto, trasladó de puestos a Miguel Salas Araya, director de Aprovisionamiento de Bienes y Servicios, y a Maynor Barrantes Castro, jefe del Área de Adquisición de Bienes y Servicios, como medida cautelar mientras desarrollan las pesquisas.