Salud

400 cuarterías de la capital albergan a 15.000 personas en condiciones deplorables

Familias, trabajadores informales, desempleados, adictos y personas de paso viven hacinados en instalaciones estrechas, malolientes e inseguras; inquilinos pagan entre ¢1.000 y ¢5.000 por noche

04 de diciembre del 203. Visita a dos cuarterías ubicadas en el pueblo de Batán de Limón. En la foto: una niña de 13 años de apellido Aguero mira a travez de la cortina que funciona como puerta en una de las casitas de una cuartería en Batán de Limón. Unas siete familias alquilan los ranchitos cuyo propietario no quizo brindar el nombre.
04 de diciembre del 203. Visita a dos cuarterías ubicadas en el pueblo de Batán de Limón. En la foto: una niña de 13 años de apellido Aguero mira a travez de la cortina que funciona como puerta en una de las casitas de una cuartería en Batán de Limón. Unas siete familias alquilan los ranchitos cuyo propietario no quizo brindar el nombre. albert marin
Un cuarto por hogar. Familias enteras viven hacinadas en aposentos que hacen de cocina, sala, dormitorio y tendedero. Lidian con ratas, pestilencia y el continuo riesgo de incendio. Así es la vida en las cuarterías. Foto: Adrián Arias

Hacinadas en estrechos aposentos de dos por tres metros, sin iluminación ni ventilación, así viven unas 15.000 personas en 400 cuarterías de la capital, en momentos en que aumentan los casos de covid-19 en San José.

La población que reside en estos lugares es de bajo ingreso económico, asociado a personas sin empleo y en algunos casos trabajadores o profesionales que perdieron sus recursos por el abuso de las drogas o el alcohol.

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