8 diciembre, 1995
El presidente del Congreso, Antonio Alvarez Desanti (segundo de derecha a izquierda) y los jefes de las fracciones legislativas, condenaron ayer a las 11:45 a.m. la presencia de la Fuerza Pública en las afueras de la Asamblea Legislativa. Acompañan a Alvarez, en el orden usual, Víctor Hugo Núñez, Juan Guillermo Brenes, Gerardo Trejos, Bernal Aragón y Luis Gerardo Villanueva.
El presidente del Congreso, Antonio Alvarez Desanti (segundo de derecha a izquierda) y los jefes de las fracciones legislativas, condenaron ayer a las 11:45 a.m. la presencia de la Fuerza Pública en las afueras de la Asamblea Legislativa. Acompañan a Alvarez, en el orden usual, Víctor Hugo Núñez, Juan Guillermo Brenes, Gerardo Trejos, Bernal Aragón y Luis Gerardo Villanueva.

La marcha de un contingente de la Fuerza Pública hasta la Asamblea Legislativa desembocó ayer en un choque entre poderes del Estado y provocó que 54 diputados pidieran la destitución del ministro de Seguridad Pública, Juan Diego Castro.

Los parlamentarios interpretaron como una afrenta al Congreso, y un acto de matonismo, lo que para Castro fue tan solo un pacífico desfile policial de motociclistas uniformados, caballistas de la policía montada y 207 policías armados con fusiles M1.

El jefe de la fracción del Partido Liberación Nacional, Luis Gerardo Villanueva, consideró la separación de Castro como una condición indispensable para que haya un acercamiento entre la Asamblea y el Poder Ejecutivo.

"Un ministro que ataca a diestra y siniestra a un poder de la República no es la persona conciliadora ni con el carácter más moderado para estar en ese despacho", declaró indignado el presidente legislativo, Antonio Alvarez Desanti.

En conferencia de prensa, el presidente José María Figueres evadió el pedido de los congresistas al respaldar ayer la política de seguridad ciudadana de su Gobierno, aunque no mencionó al ministro.

Alvarez y Villanueva se reunirán hoy con el mandatario para solicitarle la separación de Castro. Aún no se conoce el sitio del encuentro.

"El presidente debe analizar esto no solo en función de hoy y mañana sino en función de los dos años y medio que restan al gobierno", ripostó Alvarez Desanti, al advertir que la institucionalidad del país podría verse afectada si Castro sigue en su puesto.

Indignación parlamentaria

El Ministro de Seguridad rechazó la reacción legislativa. Insistió en que ante el deseo de aprobar con celeridad reformas penales para combatir el crimen, quiso decirle al presidente de la Asamblea Legislativa que la Fuerza Pública está a la orden de ese poder.

La bancada del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) no solo respaldó las peticiones de los verdiblancos, sino que también planteó anoche una denuncia penal ante el Ministerio Público.

Los socialcristianos consideran que Castro violó el artículo 12 de la Constitución Política, el cual, en su último párrafo, prohíbe a los cuerpos policiales "deliberar o hacer manifestaciones o declaraciones en forma individual o colectiva".

"En ningún momento pretendimos faltar el respeto", aseguró el titular de Seguridad, quien encabezó la marcha policial tras inaugurar la Quinta Comisaría en avenida sexta.

Pero eso no frenó la indignación de los diputados.

Pedir al presidente José María Figueres el despido del ministro no bastó. En una tensa sesión salpicada de recesos y reuniones en corrillos, los legisladores también demandaron un voto de censura, que deberá ser discutido el próximo jueves, de acuerdo con el reglamento interno de ese poder.

Hubo tres iniciativas en ese sentido: de la bancada del PLN, de las fracciones del PUSC y Fuerza Democrática (FD), y del congresista independiente Rodrigo Gutiérrez.

Los únicos diputados que no pidieron la caída de Castro fueron Víctor Hugo Núñez, del Partido Agrario Nacional; Juan Guillermo Brenes, del Partido Unión Agrícola Cartaginés, y Ottón Solís, del PLN.

Nuñez consideró que primero debieron reunirse con el ministro, Brenes cree que necesita tiempo para meditar la decisión y Solís piensa que la Asamblea Legislativa debe respetar los nombramiento hechos por el Poder Ejecutivo.

... por lo más débil

El incidente de ayer desbordó la presión acumulada en los últimos días. Un clima de creciente inseguridad ciudadana, la caída imparable del respaldo popular al presidente y reiteradas peticiones en el gabinete confluyeron este jueves.

El miércoles la tensión llegó a niveles críticos. Castro achacó a los diputados tener responsabilidad en la violencia que vive el país, al carecer de voluntad política para aprobar un paquete de nueva legislación que combata el mal.

La crisis causó una renuncia, pero no donde más se esperaba. La ministra de Información, Florisabel Rodríguez, anunció su salida del equipo de gobierno aunque no explicó las razones. A las 8 p.m. abandonó la Casa Presidencial, acompañada del viceministro Manuel Emilio Morales, sin dar declaraciones.

Tras ser una de las figuras más cercanas al mandatario, pasará ahora al programa para la sostenibilidad democrática en Centroamérica.

"Al perro flaco se le pegaron las pulgas", exclamó el jefe de la fracción del PUSC, Bernal Aragón. "La cuerda se rompió por lo más delgado", manifestó el diputado socialcristiano Constantino Urcuyo.

Para Luis Gerardo Villanueva, este cambio abre una oportunidad para que el gobierno formule cambios en su política de imagen e información.

Anoche Figueres se reunió en Casa Presidencial con un equipo de ministros y diputados verdiblancos, desde las 7:30 hasta las 10:20 p.m.

Estuvieron presentes los congresistas Luis Román y Víctor Julio Brenes, así como los ministros de Salud, Herman Weinstok; de Economía, Marco Vargas, y de Transportes, Bernardo Arce. Participó también el presidente Ejecutivo del Instituto Nacional de Seguros, Alejandro Soto.

El asesor presidencial, Roberto Hidalgo, negó que la cita estuviera relacionada con los acontecimientos del día. Afirmó que el grupo es un nuevo comité dedicado a revisar la agenda del mandatario.

Pulso de los hechos

9 a.m.: El presidente de la Asamblea, Antonio Alvarez, y el jefe de fracción del PUSC, Bernal Aragón, analizan las declaraciones del Ministro de Seguridad Pública en la prensa.

9:28 a.m.: Al inaugurar la Quinta Comisaría, el Presidente Figueres respalda a Juan Diego Castro.

10 a.m.: Se reúnen el presidente de la Asamblea y los jefes de fracción. A los pocos minutos llegó Castro al Congreso.

11:45 a.m.: El presidente de la Asamblea da una conferencia de prensa para pedir la destitución del Ministro.

1:30 p.m.: Se reúnen, en la Casa Presidencial, José María Figueres, el ministro Castro, los viceministros Laura Chinchilla y Oscar Albán, y los altos mandos de Seguridad Pública.

4:45 p.m.: La ministra de Información, Florisabel Rodríguez, anuncia su dimisión en la Casa Presidencial.

4:52 p.m.: El Presidente sale por segunda oportunidad en defensa de la actuación de Castro, y acepta la renuncia de Rodríguez.

Figueres lo apoya

El presidente de la República, José María Figueres, reafirmó ayer su confianza en las actitudes y el trabajo del ministro de Seguridad Pública, Juan Diego Castro.

En dos oportunidades Figueres se mostró al lado de su ministro:

La primera, a las 9:28 a.m., durante una ceremonia de la fuerza pública, en la Quinta Comisaría, en donde manifestó: "Juan Diego goza de toda mi confianza, ha tenido una extraordinaria labor".Hasta esta hora, solo pesaba en el ambiente la declaración de Castro de miércoles, cuando endilgó a los diputados un poco de responsabilidad en el problema de seguridad ciudadana.

Tan solo unas pocas horas más tarde, a las 4:52 p.m., el mandatario salió -por segunda oportunidad- en defensa de la actuación de Castro; esta vez más reservado en citar directamente a su ministro.Para esta ocasión pesaban los hechos la mañana en la Asamblea Legislativa (donde se presentó acompañado por un grupo de policías) que condujeron a que un grupo de diputados -de la oposición y el Gobierno- recomendaran al gobernante la remoción del titular de Seguridad.

Figueres dijo que la fuerza policial -no citó expresamente en sus palabras al Ministro- había acudido a la Asamblea a brindar apoyo al trabajo de los diputados en la definición de proyectos que permitan atender mejor la situación de la seguridad ciudadana.

A la vez, estableció una relación entre los oficiales que participaron en el acto y otros grupos que acuden al Congreso, como los sindicatos, taxistas o campesinos.

"Ellos -la Guardia Civil- quieren brindarnos una buena seguridad ciudadana; están comprometidos como todos, y sienten la misma frustración, causada por el acumulamientos de cosas que no se hicieron en su debida oportunidad y porque no pueden cumplir con sus deberes y obligaciones", adujo Figueres.

La unión de estos hechos llevó a que el mandatario -al final del día de ayer y durante una conferencia en Casa Presidencial- hiciera un llamado a la calma, a la cordura y a la unión de la familia costarricense.

Para esta hora, el Presidente, el ministro Castro, los viceministros Laura Chinchilla y Oscar Albán y los altos mandos de Seguridad Pública finalizaban una encerrona en Zapote. El encuentro tuvo lugar en el despacho presidencial desde la 1:30 p.m.

La reunión había sido convocada desde el acto en la Quinta Comisaría. En esa actividad en la mañana -en la cual participaron distintos cuerpos policiales-, Castro expresó que impediría que la politiquería invadiera el tema de la seguridad ciudadana e insistió en la necesidad de que los diputados dieron un espaldarazo legal para combatir el hampa.

En el mismo acto, Figueres afirmó que el problema de la seguridad ciudadana se acumuló por muchos años, ante el temor de que, en lugar de prefesionalizar, se estuvieran dando pasos para crear un ejército.