Aarón Sequeira. 8 enero
El presidente aseguró que, una vez que termine su mandato, en mayo del 2022, renunciará a la pensión que le corresponde como exmandatario. Foto: Casa Presidencial.
El presidente aseguró que, una vez que termine su mandato, en mayo del 2022, renunciará a la pensión que le corresponde como exmandatario. Foto: Casa Presidencial.

El presidente de la República, Carlos Alvarado, confirmó este miércoles su decisión de renunciar a la pensión que recibiría como expresidente de la República, de unos ¢4 millones mensuales, al terminar su periodo de gobierno.

El anuncio lo hizo la noche del martes durante una entrevista con el director de Telenoticias, Ignacio Santos, y la reiteró este miércoles a través de su cuenta oficial de Twitter.

“El 9 de mayo del 2022, presentaré mi nota a la Dirección de Pensiones del Ministerio de Trabajo para renunciar a ella. Las pensiones son para proteger y no para enriquecer”, escribió el mandatario.

Durante la entrevista televisiva, Alvarado aseguró que él esperará, como todos los costarricenses, la edad establecida para tener su pensión del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la CCSS, en donde la edad ordinaria para retirarse es de 65 años y el tope máximo es de poco menos de ¢1,6 millones si se cotizó para ello.

“Yo estoy hablando de mi caso personal. Cuando termine esto, iré a buscar trabajo, como cualquier costarricense que se tiene que ganar la vida”, añadió el presidente.

Actualmente, Carlos Alvarado tiene 39 años, cumplirá 40 el próximo 14 de enero. Cuando deje la Presidencia de la República el 8 de mayo del 2022, tendrá 42 años.

Cada uno de los expresidentes reciben una pensión que, inicialmente, es igual al monto mensual de la remuneración de los diputados.

Para este año, la Dirección Nacional de Pensiones (DNP) presupuestó ¢450 millones para pagar jubilaciones a siete expresidentes y tres herederos.

En promedio, los beneficiarios reciben ¢3,7 millones al mes. La más alta es de ¢3,9 millones, según datos de la DNP a octubre del 2019

Los montos varían, pues han ido moviéndose según los aumentos que hayan sido decretados durante la vigencia de la pensión, de acuerdo con lo explicado por el director nacional de Pensiones, Luis Paulino Mora.

Además, hay varias pensiones que originalmente fueron asignadas a exmandatarios y que hoy tienen como beneficiarias a sus viudas.

Estas son pensiones no contributivas, es decir, los beneficiarios no cotizaron para ellas.

Este miércoles por la tarde, la Dirección de Pensiones respondió, ante consulta de La Nación, que las pensiones de los expresidentes no se otorgan por solicitud de sus beneficiarios, sino que se otorgan de oficio a los exmandatarios una vez dejan la Presidencia.

“Con la nota de renuncia que remita el presidente Alvarado, no se le incluirá en la planilla de pensiones de expresidentes y no se le pagará. A esta fecha no se tiene un antecedente de un expresidente que solicitara la suspensión de la pensión”, respondió la DNP a través de la oficina de prensa del Ministerio de Trabajo.

Para que Alvarado renuncie efectivamente a su pensión, tendrá que haber terminado su gestión, pues es en ese momento en que ya accede al derecho como exmandatario.

“Yo no hago de eso una bandera mía para nada. Hoy estoy enfocado en lo que tengo que hacer”, explicó Alvarado durante la entrevista en Telenoticias.

El presidente alegó que antes no lo había dicho de forma tan directa, porque arguyó que “tal vez es la primera vez que me lo preguntan así, en esa forma directa”.

“Yo he trabajado mi vida y no estoy aquí (en la Presidencia), estoy aquí por el país y quiero a mi país”, manifestó Alvarado.

Antes de acceder a la Casa Presidencial, Alvarado fue jerarca de dos ministerios en la administración de Luis Guillermo Solís, en momentos distintos: primero de Bienestar Social y luego de Trabajo.

El Ejecutivo impulsará, a partir del lunes 13 de enero, una nueva reforma para atenuar el faltante presupuestario en el costo de las pensiones con cargo al Presupuesto Nacional, como las del Magisterio y Hacienda, así como las no contributivas.

La idea es pasar al IVM a los funcionarios que, eventualmente, todavía podrían pensionarse con estos regímenes deficitarios.