Irene Rodríguez. 19 abril
Sofía Jiménez García, restauradora del Museo Nacional, trabaja en una de las obras de arte que se exhibirán en la exposición. Fotografía José Cordero
Sofía Jiménez García, restauradora del Museo Nacional, trabaja en una de las obras de arte que se exhibirán en la exposición. Fotografía José Cordero

La palabra “bicentenario” no debería remontarnos únicamente a lo sucedido aquel 15 de setiembre de 1821. El bicentenario es un proceso que cuenta la historia del pueblo costarricense y de sus diferentes características.

Con esto en mente, diferentes instituciones nacionales como el Museo Nacional, la Universidad de Costa Rica (UCR) y otros museos como el Juan Santamaría y el de Oro, se unieron y buscan narrar estos 200 años de historia a través de fotografías, recortes de periódicos, obras de arte y objetos.

La exhibición se inaugurará el próximo 26 de mayo en el Museo Nacional y se extenderá durante todo un año.

La Nación conversó con María de los Ángeles Acuña, historiadora y directora del Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (CIICLA) de la Universidad de Costa Rica (UCR) y con Laura Raabe, historiadora del Museo de la Universidad de Costa Rica.

Ellas son las curadoras de esta exposición y tuvieron a cargo la investigación y proceso de selección de los objetos que se mostrarán. Acuña realizó el trabajo de investigación y Raabe se concentró en la edición del guion de lo que se mostrará.

“Siempre es en función de celebrar el 15 de setiembre y de las diferentes formas en las que hemos visto, celebrado y vivido esta fecha durante 200 años”, sintetizó Acuña.

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El proceso

Desde hace seis años, el CIICLA se ha encargado de recolectar diferentes elementos que hablen de cómo se ha celebrado esta fecha a lo largo de los años.

Hasta el momento en ese inventario hay 5.796 elementos, entre fotografías, piezas de filatelia, y recortes de periódicos que hablan acerca de actividades sociales como fiestas y eventos deportivos.

A partir de esto, y de los objetos de diferentes museos se seleccionaron los diferentes elementos que se verán en la exhibición.

En la exposición, estos elementos van contando cómo cambia la sociedad costarricense y cómo la vida diaria se adapta.

Raabe indica que hay desde un concurso que en 1936 pidió a las personas diseñar tableros con los diseños de las carretas típicas. Ya más adelante se ven billetes de lotería, y posteriormente tarjetas telefónicas conmemorativas, de las que se usaban para llamadas en teléfonos públicos.

Acuña comenta que el deporte fue parte importante de estas celebraciones. Hubo maratones, carreras y también se vio el cambio histórico. En el siglo XIX los torneos conmemorativos de la Independencia eran de polo, ya en el siglo XX eran de fútbol.

También las fiestas y desfiles y la participación estudiantil han estado durante todos estos años.

Pero hay mucho más que gira en torno a esta fecha: el Monumento Nacional, el monumento a Juan Santamaría, la Biblioteca Nacional y el Museo de Oro se inauguraron todos un 15 de setiembre; diferentes años, pero una misma fecha.

Objetos de museos
Gabriela Villalobos Madrigal, historiadora del Museo Nacional. Fotografía José Cordero
Gabriela Villalobos Madrigal, historiadora del Museo Nacional. Fotografía José Cordero

Dentro de los acopios del Museo Nacional también hay varias obras de arte que son importantes. Algunas sí cuentan la historia de la independencia, otras, aunque no hablan de esa fecha, sí narran nuestra historia durante esos 200 años.

“Hay piezas que no son conocidas del todo por el público porque no han sido exhibidas, pero una exposición como esta hace posible que los costarricenses y también turistas extranjeros puedan apreciarlas”, manifestó Raabe.

Hay otras obras, que, por el contrario, han sido exhibidas varias veces pero que son vitales para explicar nuestra relación con la vida independiente.

Uno de ellos es un trinchante que el propio Museo Nacional envió a construir en 1917 para un 15 de setiembre.

“En este caso, el personal del Museo lo tiene muy bien cuidado, tiene una inestabilidad de las patas, entonces mientras está en el acopio lo tienen en una posición de manera que se protejan las patas de toda la presión del peso del trinchante”, señaló Raabe.

También, a través de pinturas y fotografías, se busca recrear cómo ha evolucionado San José: se tiene una pintura de antes de 1850, una de inicios del siglo XX y una fotografía actual.

Acuña y Raabe coinciden en que el bicentenario es un proceso que nos llevó a ser quienes somos hoy como nación. Y es un proceso continuo en la construcción de nuestro país.