Infraestructura

Solo 320 toneladas de chatarra quedan de la refinería de Moín

Planta inaugurada en 1967 no logró ajustar productos a normas ambientales más estrictas; costos para actualizarla se incrementaron con el tiempo y finalmente fue apagada en 2011

Los equipos de la refinería de Moín, en Limón, muestran los signos del abandono y el paso del tiempo. Dichas instalaciones, construidas en 1967, fueron cerradas en el 2011, luego de una serie de fallidos intentos para acondicionarlas a las nuevas normas de calidad y reducir los costos de producción. Foto: Cortesía Recope

Inaugurado en 1967, y fuera de funcionamiento hace 11 años, el plantel de Recope que alguna vez refinó crudo en Moín, Limón, hoy está convertido en bodega de 320 toneladas de chatarra.

Sobre 13.500 metros cuadrados quedaron bombas, torres para tratamiento de crudo, destilados y otros procesos. También hay equipos especiales de refinación como un aeroenfriador, una centrífuga decantadora, compresores, diques, extractores, filtros, hornos, intercambiadores de calor, motores y paneles de control. Al listado de inservibles se suman reactores, recipientes, reductores, sistema de tuberías, tanques, turbinas y válvulas.

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