29 enero, 2001

Santiago. Cualquier época es buena para ponerse con Dios, pero los pobladores de Puriscal se toman muy en serio el mes de febrero para la realización de los llamados rezos del Niño Jesús.

La fecha tradicional es el 2 de febrero, Día de Candelaria, cuando se festeja la presentación de Jesús en el Templo y la purificación de María, pero durante todo el mes en esta tierra se realizan rezos muy particulares.

Jaime Cerdas, presbítero en Santiago, admitió, sin embargo, que la tradición de los rezos y rezadores ha perdido terreno. "La preponderancia del portal es sustituida por el árbol de Navidad y el Niño Jesús es reemplazado por Santa Claus. Los portales van perdiendo valor; ahora se hacen pequeños y debajo del árbol", dijo el sacerdote.

Aún así, en Puriscal hay muchos feligreses que realizan este acto con gran fervor y también se cuenta con el rezador del pueblo, don Yeyo.

Originales

En estas tierras puriscaleñas todavía los rezos incluyen música y versos propios del sentir popular y, por lo tanto, no siempre de raíces religiosas.

Cerdas explicó que las oraciones y cantos entre los misterios son de creación totalmente popular.

"Algunas de estas expresiones son hermosas, pero otras son un poco peligrosas, pues en algunos casos están reñidas con la fe de la Iglesia Católica, a veces cargadas de superstición y consejos mágicos", recalcó el sacerdote.

En el marco de esta cultura de rezos en Puriscal, hay un personaje muy destacado: don Rogelio Vargas, más conocido como don Yeyo.

A sus 88 años de edad, quien es considerado uno de los rezadores más famosos en la comunidad recuerda que, en sus años de mayor apogeo, pasaba meses rezando.

"Los rezos comenzaban desde el 24 de diciembre y nos daba Semana Santa.

Uno tenía que apuntar los compromisos para que no se le pasara el día", comenta nostálgico don Yeyo.

"Antes la gente hacía unos portales grandísimos, cubrían casi toda la sala de las casas; eran rosarios muy lindos, con música y comilona; ahora han bajado mucho".