Educación

Proveedor de carnes del CNP: ‘El Consejo me debe millones; yo le debo a los bancos y a la Caja'

Comerciante Roy Salas afirma que la entidad le adeuda ¢80 millones

Roy Salas, vecino de Los Ángeles de Tilarán, era proveedor de carnes y pollos del Consejo Nacional de Producción (CNP) hasta hace dos unos meses.

Desde mayo, dejó de venderle a la Institución ya que esta no le pagaba a tiempo y a la fecha afirma que el CNP le adeuda ¢80 millones que se han cumulado desde febrero. Según Salas, la deuda que tiene el Consejo con él, le ha impedido estar al día con los bancos, con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y con quienes lo abastecen.

El CNP confirmó a este medio que le llegó a deber a Salas ¢80 millones, pero que, a la fecha, el saldo que le adeudan es ¢70 millones. La Institución explicó que no se los pagan, justamente, porque él está moroso con la Caja.

“Es una bola de nueve, si ellos no me pagan, yo no puedo pagarle a la Caja. El CNP me debe millones, yo le debo a los bancos, a la Caja y a mis proveedores. En los últimos siete meses tuve que despedir a 12 personas porque los pagos del CNP no son seguros: o no pagan o pagan solo una parte de lo que le deben a uno”, explicó Salas de 60 años y propietario de Industrias Cárnicas, Avícolas y Agrícolas Recepo, S. A.

Salas está preocupado por las deudas y porque de ese negocio dependen 35 empleados, y su familia de cinco miembros.

Explicó que así como él, otros proveedores del CNP están endeudados por la falta de pago del Consejo.

A finales de junio, los pequeños y medianos proveedores de frutas y verduras del CNP amenazaron con paralizar la entrega de alimentos en escuelas, hospitales, cárceles y Cen-Cinái si esta institución mantiene la práctica de pagarles en abonos.

Al 22 de junio, el CNP le adeudaba ¢5.634 millones a 225 proveedores activos. Con algunos la deuda llega, actualmente, hasta los ¢110 millones.

Rogis Bermúdez, presidente del Consejo Nacional de Producción (CNP), explicó que ellos dependen del flujo de caja que se acumula del pago que hacen las instituciones.

El problema es que, en algunas instituciones, como el Ministerio de Educación Pública (MEP) –principal cliente del Programa de Abastecimiento Institucional (PAI)– no hacen transferencias, entonces, personalmente, tiene que ir un empleado del CNP a buscar el cheque. Este se libera tiempo después de que el proveedor les ha entregado los alimentos.

Bermúdez explicó que están pagando a los proveedores dos meses y medio después de la entrega de los productos, pero que antes ese tiempo era de hasta seis meses.

La solución para acortar los plazos no se vislumbra aún. Según el presidente del CNP, hasta que se logren acuerdos de pago por transferencia de las Instituciones o que los diputados aprueben el proyecto de ley 19.303 que busca fortalecer la operación sostenible del CNP, no hay otras alternativas.

El proyecto de ley está en etapa de recepción de mociones en el plenario.

“El lunes (23 de julio) tenemos reunión en el MEP para ver si podemos llegar a un acuerdo para hacer el pago por transferencia", explicó Bermúdez.

El CNP le vende alimentos a 1.200 centros educativos públicos.

El Consejo fue creado mediante ley en agosto de 1956 con la idea de fomentar la producción agrícola e industrial, así como estabilizar los precios de artículos necesarios para la alimentación de los ciudadanos.

Con la transformación de las actividades productivas y las políticas agrícolas, la institución decayó de manera importante, lo que obligó al Estado a considerar una reorganización.

Desde entonces se han intentado planes de salvamento y proyectos de ley, sin que hayan dado grandes frutos a la fecha, pues la institución opera con déficit. Para enfrentar esa situación, el Gobierno le hizo transferencias por ¢7.290 millones en 2014; ¢2.250 millones en 2015; ¢2.000 millones en 2016 y apenas ¢200 millones este 2017.

Los funcionarios del MEP no solo se quejan del alto costo de los alimentos que dan los proveedores del CNP sino también de la “baja calidad” de algunos productos, los atrasos en la entrega, la “burocracia” en la compra y el “desorden” del CNP en el manejo de facturas, tal y como lo dio a conocer este medio.