Daniela Cerdas E.. 22 agosto
Solo 7% de escolares del país reciben el currículum completo, con materiales básicas y especiales. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Solo 7% de escolares del país reciben el currículum completo, con materiales básicas y especiales. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Programas de estudio que los docentes se resisten a aplicar, una gran mayoría de escuelas que no imparten el currículum completo de materias, graves deficiencias en Español y Matemáticas...

Estos son algunos de los alarmantes resultados del VII Informe del Estado de la Educación, divulgado este miércoles, según el cual hay indicadores que muestran retrocesos a pesar de los esfuerzos para mejorar el desempeño de los estudiantes y procurar un manejo eficiente de los recursos.

Los resultados en general son desalentadores y no responden a la billonaria inversión que el país hace en este materia.

De hecho, el único factor que resulta satisfactorio es el aumento en la cobertura de preescolar, con el problema de que no está acompañado de una mejor calidad: los niños terminan el curso con los mismos aprendizajes que tenían a su ingreso.

Los docentes, por su parte, dan lecciones de la misma forma que hace dos décadas, con clases magistrales mientras los niños se limitan a copiar de la pizarra y hacer prácticas; la tecnología no se usa.

El nuevo programa de Español no se implementa en las aulas a pesar de las deficiencias en el proceso de lectoescritura que muestran niños y adolescentes, lo que afecta las demás áreas del saber.

(Video) Calidad de la educación pública muestra resultados alarmantes

En secundaria, una importante cifra de alumnos de entre 12 y 16 años está en niveles menores al que debería, al tiempo que otro grupo, no menos significativo, ni siquiera asiste a la educación formal.

Además, el programa de estudios de Matemáticas que se implementó desde el 2012 para secundaria, sigue sin ponerse en práctica a pesar de las capacitaciones a los educadores. También prevalecen las lecciones magistrales y prácticas con poca participación de los alumnos.

Por último, la situación en la educación superior no es menos preocupante: la cobertura se ha estancado desde el 2009, el número de títulos otorgados viene cayendo desde el 2014 y el 60% de los programas académicos de la distintas carreras, incluidas las de universidades privadas, llevan una década sin actualizarse.

Todos los problemas descritos no parecen ser por falta de recursos. En los últimos 12 años, por ejemplo, el presupuesto del Ministerio de Educación Pública (MEP) se ha cuadruplicado.; en 2007, el presupuesto era de ¢679.659 millones: en 2019 llegó a ¢2,6 billones.

El número de docentes creció en poco más de 25.000 en el mismo periodo mientras que la matrícula disminuyó en 70.000; un 14%.

En el caso de las universidades, el monto girado por el Estado como parte del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) se multiplicó en 10 en los últimos 18 años; pasó de de ¢46.426 millones, en 2001 a 501.154 millones en 2019.

Isabel Román, coordinadora del Estado de la Educación describe los hallazgos encontrados en el Informe con la palabra “encierro”.

“Tenemos una educación que no alza vuelo porque está atrapada por una serie de aspectos que funcionan como barrotes que nos impiden mejorar con mayor celeridad los aprendizajes y el logro educativo de nuestros estudiantes. La educación es la herramienta que históricamente el país ha elegido para echar a volar sus sueños en materia de desarrollo humano, pero está atrapada en un status quo (forma de gestión, prácticas y concepciones) que no nos dejan avanzar”, explicó la investigadora.

Para Román, el Informe no pretende alimentar el pesimismo, sino hacer un diagnóstico de los frenos e identificar los cambios necesarios.

"También señala (el Informe) que no partimos de cero, que tenemos importantes logros de los que asirnos, aunque están enjaulados por una estructura y una gestión institucional que requiere cambios sustantivos. En las condiciones actuales, mucho más restrictivas respecto a años anteriores, es imperativo superar el statu quo. Seguir así es hipotecar el futuro”, dijo la especialista.

Por niveles
Preescolar: más niños con enseñanza de baja calidad

La cobertura en el nivel de Interactivo II, al que asisten niños de 4 a 5 años, llegó al 80% en 2018, después de una década de permanecer en 60%.

Frente a ese gran logro, sin embargo, hay también una gran debilidad.

“Los estudiantes de preescolar de la educación costarricense registran bajos niveles en sus habilidades lectoras al iniciar el año, condición que se mantiene sin progresos significativos al finalizar el curso lectivo”, se lee en el Informe.

Los investigadores del Estado de la Educación aplicaron en junio y noviembre del 2018 evaluaciones a un total de 320 alumnos de preescolar, las que incluyeron pruebas de vocabulario, conciencia fonológica e identificación de letras y palabras.

A pesar de reducciones de la muestra durante la segunda medición debido a la huelga del año pasado, el Estado de la Educación considera que la información recabada ofrece información inédita para Costa Rica: entre una y otra evaluación no hubo progresos significativos en su aprendizaje, pues al terminar el curso, los niños evaluados presentaban condiciones similares.

Para saber un poco de los docentes que forman a los educadores de preescolar, los investigadores recolectaron información de 64 profesores de la Universidad de Costa Rica (UCR) Universidad Estatal a Distancia (UNED), Universidad Nacional (UNA) y las privadas, Florencio del Castillo, Hispanoamericana, y Universidad Latina.

El 49% de esos docentes que enseñan, tienen 50 años, en promedio; no tienen contacto directo con las aulas de preescolar debido a que dejaron de impartir lecciones, y tienen un puesto en propiedad ; el 51% restante tienen 43 años en promedio, son interinos y sí laboran con niños.

En ambos perfiles se encontró poca actualización y participación en las tareas académicas.

“Son profesionales poco propensos a la investigación y al desarrollo de capacidades innovadoras, lo que puede inducir a que sus estudiantes no apliquen la investigación en el aula”, explica el informe.

A juicio de las asesoras regionales de educación, entre los directores de los centros educativos persiste la idea de que la educación preescolar tiene menos importancia que los demás niveles educativos.

Este pensamiento se da pese a que los expertos han advertido una y otra vez que los niños que asisten a un kínder de buena calidad tienen más herramientas en lenguaje, matemáticas y escritura lo cual eleva su desempeño en la escuela, la secundaria y la universidad.

De hecho, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recomendó al país centrar la inversión de recursos en preescolar ya que,advirtió, los mayores resultados provendrán de invertir en las edades tempranas.

Primaria: Currículum incompleto

Se supone que los alumnos de primaria debían recibir 28 lecciones de las asignaturas básicas, cinco de lengua extranjera y diez de materias especiales, para un total de 43 lecciones semanales, según dispuso el Consejo Superior de Educación en 1997.

Sin embargo, un 93,4% del total de alumnos asisten a instituciones que no imparten ese currículum completo, situación que dista de las reformas curriculares exigidas por el mismo MEP.

Según el Estado de la Educación, las escuelas que ofrecen el currículum completo son apenas el 6,3% del total de centros educativos.

“De mantenerse ese ritmo de crecimiento, la universalización del currículum de primaria no se logrará antes del 2034. Este es una escenario lejano e inaceptable para un país que necesita con prontitud mejorar la calidad de aprendizaje de los estudiantes”, advierte el Informe.

Los alumnos no solo se ven perjudicados por no recibir todas las materias, sino que además los cambios en los programas de las que sí reciben no se implementan en la clase.

Cifras que inquietan

FUENTE: ESTADO DE LA EDUCACIÓN.    || J.C. / LA NACIÓN.

Desde el 2014 está vigente la reforma al programa de Español. Este rompió con los métodos tradicionales de enseñanza de la lectoescritura para incorporar principios que lograr un mejor desempeño, basados en descubrimientos de la neurociencia.

Sin embargo, el 45% de 364 maestros de escuelas entrevistados, que deberían estar aplicando la reforma por orden del MEP, consideran que el programa de estudios de Español es “poco relevante” para la enseñanza de la lengua.

Mientras tanto, continúan priorizando prácticas y actividades propias de una enseñanza tradicional; por ejemplo, el 85% no permite interrupciones cuando se lee en voz alta y el 66% no comenta experiencias personales en la lectura.

“Estas acciones inciden directamente en la comprensión lectora pues no permiten la lectura dialogada, estrategia básica para promover el desarrollo de las habilidades lingüísticas, aclarar conceptos, ampliar conocimiento y enriquecer el vocabulario", explica la investigación.

Como parte del análisis, los investigadores crearon un perfil del docente ideal para aplicar la reforma a Español, que incluyó la formación académica, así como conocimientos y prácticas en el aula. Se determinó que solo un 50% de los docentes cumple ese perfil.

“Entre las carencias más graves y generalizadas que se encontraron en todas las universidades (que forman docentes de primaria) fue la ausencia de vínculos sólidos con el MEP”, se indica en el informe.

Tal situación implica que las reformas en los programas del Ministerio no implican una actualizaciones de los programas de formación de docentes.

El Estado de la Educación considera que la estructura compleja del MEP y el estilo de gestión vertical limita la aplicación exitosa de los planes.

Secundaria: Alta sobreedad

La matrícula en secundaria creció en 42.383 alumnos, entre los años 2011 y 2018. Sin embargo, al Estado de la Educación le preocupa que este se dio por el aporte de las modalidades no tradicionales de la oferta educativa del MEP, como los Cindea (Centros Integrados de Educación para Adultos) y otras, que, generalmente, son de menor calidad que la secundaria tradicional.

En otras palabras, se atraen alumnos al sistema educativo pero en las ofertas de menor calidad. Por ejemplo, ofrecen menos lecciones, y trabajan con grandes limitaciones académicas, de personal, materiales y didácticas.

Preocupa también que la población que debería asistir a la educación secundaria en el rango oficial del MEP (entre 12 a 16 años) creció con lentitud en la última década.

Según el Estado de la Educación, en el 2018, solo el 75% de los alumnos de tercer ciclo (sétimo, octavo y noveno año) y el 48% de educación diversificada (cuarto y quinto año) está en las aulas en el rango de edad oficial del MEP.

“Hay un importante grupo de alumnos que debería estar en tercer ciclo, pero que todavía están en segundo ciclo de primaria (16,4%) y un 8,4% que no asistía a la educación formal.

"En educación diversificada, la situación es más grave, existe un grupo de estudiantes (28,3%) que todavía está en tercer ciclo y un 23,3% que no asistía a los servicios ofrecidos por el MEP. Estos datos reflejan al magnitud del problema de eficiencia interna que impide a los alumnos avanzar sin discontinuidades entre ciclos”, se explica en el informe.

Se estima además que hay unos 53.000 adolescentes, entre 12 y 16 años, que están fuera del sistema educativo.

Para 2018, el 48% de los alumnos en cuarto y quinto año estaba en las aulas en el rango de edad que correspondía. La imagen corresponde a la prueba de bachillerato de Redacción y Ortografía, en julio de este año, en el Colegio Técnico Profesional de Pital, San Carlos. Fotografía: Édgar Chinchilla.
Para 2018, el 48% de los alumnos en cuarto y quinto año estaba en las aulas en el rango de edad que correspondía. La imagen corresponde a la prueba de bachillerato de Redacción y Ortografía, en julio de este año, en el Colegio Técnico Profesional de Pital, San Carlos. Fotografía: Édgar Chinchilla.
Universidad: Programas desactualizados

El porcentaje de personas de entre 25 y 34 años que deberían contar con educación superior está igual que en 2009 (28%) y, a partir de 2014, viene en caída el número de títulos entregados por año.

“Dicho estancamiento (en cobertura y títulos) ha implicado una desmejora comparativa en la situación del país: la brecha de cobertura con respecto a los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) creció de seis puntos porcentuales a finales de los noventa, hasta alcanzar los 16,5 puntos porcentuales en el 2017. Esto sugiere que Costa Rica podría haber alcanzado el tope de cobertura de su mercado natural en este nivel”, indica el informe.

Actualmente, en el país existen 64 universidades: cinco públicas, seis internacionales y 53 privadas.

El Estado de la Educación hizo una revisión de los programas académicos vigentes de las carreras de universidades públicas y privadas. Detectó que el 83% de los 1.534 programas académicos vigentes tiene más de cinco años sin actualizarse y el 60% no ha gestionado cambios en más de una década.

En esta situación se encuentra el 71% de las carreras del área de Educación, pese a que el MEP ha realizado importantes reformas curriculares en preescolar, primaria y secundaria. También afecta al 39% en Salud.

La educación superior en el país ofrece más de 1.000 programas académicos, no obstante, el Estado de la Educación criticó que la oferta se encuentra concentrada en pocas áreas de conocimiento. Por ejemplo, las carreras en áreas STEM (acrónimo en inglés para Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) solo representan un 37% de la oferta total y se concentran en Ciencias de la Salud.

El 20% de la oferta actual corresponde a carreras de Educación y un 16% a Ciencias Económicas; Ciencias de la Salud y Ciencias Sociales aportan un 14% cada una

Pero no todo son malas noticias, la educación superior pública en Costa Rica tiene una eficiencia razonable según el Informe: el 50% de las personas que ingresan a las universidades de modalidad presencialse logran graduar, lo que supera los resultados de la OCDE. Si a este indicador se le suman las personas que para graduarse se cambiaron de universidad, la eficiencia terminal se eleva a 62%.