Política

Xiomara Castro asume presidencia de una Honduras pobre y migrante

Bajo la propuesta de un ‘socialismo democrático’, la mandataria plantea cambios en un país donde la pobreza alcanza el 59% de sus casi 10 millones de habitantes

Tegucigalpa. La izquierdista Xiomara Castro, la primera mujer en gobernar Honduras, asume este jueves un país golpeado por la pobreza, la migración, el narcotráfico y la corrupción, mientras apaga una crisis en el Parlamento que amenazó su liderazgo.

De 62 años y esposa del derrocado expresidente Manuel Zelaya (2006-2009), Castro puso fin a una supremacía de derecha con una coalición liderada por su partido, Libertad y Refundación (Libre). “Doce años de lucha y 12 años de resistencia. Hoy inicia el gobierno de pueblo. Buenos días Honduras”, escribió Castro en Twitter.

Desde la madrugada se armaron grandes filas en el Estadio Nacional, donde al menos 29.000 personas se presentaron a la ceremonia de juramentación. Llegaron con banderas de Honduras y de color rojo, del Partido Libre. Pepe Palacios, ingeniero de 50 años, ondea la bandera de la diversidad.

“Nos sentimos reconocidos, hemos recibido una invitación para estar acá y poder libremente expresarnos. Eso nunca se había dado”, aseguró Palacios, pues Castro se mostró abierta a discutir el matrimonio entre personas del mismo sexo, en un país altamente conservador. La ceremonia tiene como invitados estelares a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y al Rey de España, Felipe VI.

Para desarrollar su plan de gobierno, Castro necesita el apoyo del Parlamento, donde no tiene mayoría absoluta. Peor aún, Libre se dividió al elegir diferentes presidentes del Congreso, generando una crisis. Sin embargo, el panorama parecía aclararse. Este jueves, el diputado Luis Redondo, apoyado por el partido de Castro y sus aliados, abrió sin contratiempos la sesión como presidente del Congreso.

En tanto, el rebelde Jorge Cálix, quien también se proclamó titular del Legislativo respaldado por opositores de derecha y una veintena de disidentes de Libre, guardó silencio. El miércoles se le ofreció un cargo dentro del gobierno, y se esperaba su respuesta. Cálix se rebeló ante un acuerdo de Libre con sus aliados del Partido Salvador de Honduras (PSH), que integra Redondo, para que presida el Congreso.

Castro acusó a los disidentes de aliarse con el Partido Nacional del presidente saliente, Juan Orlando Hernández, para impedir las transformaciones que prometió. Hernández fue señalado por fiscales de Nueva York de mantener vínculos con el narcotráfico. Su hermano, el exdiputado “Tony” Hernández, cumple cadena perpetua en Estados Unidos por ese delito. Ambos niegan los cargos.

“Es clave que Castro tenga un gabinete con trayectoria de honestidad, porque hay toda una historia de vínculos con el crimen organizado del partido saliente”, comentó el analista y profesor de la Universidad Nacional, Eugenio Sosa. De su lado, Castro anunció este jueves a algunos de quienes serán sus ministros, entre ellos el canciller, Eduardo Enrique Reina, y la ministra de Finanzas, Rixi Moncada.

Bajo la propuesta de un “socialismo democrático”, Castro plantea cambios en un país donde la pobreza alcanza el 59% de sus casi 10 millones de habitantes, según cifras oficiales del 2019, aunque la Organización No Gubernamental (ONG) Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), la ubica en 71%, según datos del 2021.

También hay una elevada tasa de homicidios de casi 40 por cada 100.000 habitantes, generada por carteles de drogas y pandillas. Estas situaciones sumadas a la pandemia, empujan fuertes corrientes migratorias hacia Estados Unidos en busca de empleo.

“Si hay más oportunidades de trabajo aquí no hay necesidad de ir a buscar a otro país. Con la toma de posesión de Xiomara eso va a cambiar, ella trae más oportunidades”, consideró Jensi Dávila, estudiante universitaria. Por su parte, Harris tendrá un encuentro con Castro este jueves, para “abordar las causas profundas de la migración en Centroamérica”, según detalló en Washington un alto cargo de la administración estadounidense.

Aunque en la campaña Castro fue calificada de comunista, “Estados Unidos ha entendido que ella no representa una izquierda radical y sí una esperanza por el pueblo hondureño”, explicó el sociólogo Sosa. Castro necesita del apoyo internacional para renegociar una deuda externa que supera los $11.000 millones. Para el excanciller Edgardo Paz, ese tema pasa por un arreglo “con las instituciones multilaterales, donde Washington tiene mucha influencia”.

La vicepresidenta Harris dijo que su visita a Tegucigalpa será “una oportunidad” para profundizar la cooperación “en temas clave, desde la lucha contra la corrupción hasta la recuperación económica”. Washington saludó el llamado de Castro a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para instalar una Comisión Internacional Contra la Impunidad en Honduras (CICIH).

El vicepresidente de Taiwán, William Lai, también se encontrará con Castro, cuyo país es uno de los últimos aliados diplomáticos que la isla asiática tiene en Centroamérica, además de Guatemala. Tanto Sosa como Paz creen que no es prioridad de Honduras restituir la relación con China, que reclama a Taiwán como parte de su territorio y no acepta lazos diplomáticos con quienes reconocen a esa isla como un estado autónomo.

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