AFP. 13 diciembre, 2019
El diario 'The Evening Star' resaltó, en su edición de este viernes 13 de diciembre del 2019, la victoria electoral del primer ministro Boris Johnson.
El diario 'The Evening Star' resaltó, en su edición de este viernes 13 de diciembre del 2019, la victoria electoral del primer ministro Boris Johnson.

Londres. A partir del 31 de enero, cuando está previsto que el Reino Unido deje la Unión Europea (UE), un nuevo frente se abrirá para los europeos: las discusiones de cara a un amplio acuerdo comercial con el Reino Unido que ya se anuncian complejas.

Tras la contundente victoria del primer ministro británico, Boris Johnson, en las elecciones legislativas anticipadas, Bruselas espera que cumpla su promesa y consume el brexit en la fecha prevista.

La cuestión es ahora saber si la UE y Reino Unido podrán alcanzar rápidamente un acuerdo global para mantener sus intercambios comerciales o si, por el contrario, deberán extender el período de transición pos-brexit previsto actualmente hasta fines del 2020.

A continuación, un repaso sobre la situación antes de las negociaciones:

¿Cuál calendario?

Johnson asegura que cerrará un nuevo pacto comercial con la UE antes del final del período de transición -que comenzará con la salida del país y se prolongará hasta el 31 de diciembre del 2020- y descarta pedir prórrogas a Bruselas.

Pero los expertos coinciden en que tomará mucho más tiempo lograr un acuerdo comercial global digno de un país destinado a convertirse en el socio más cercano de la UE.

Por ejemplo, entre el inicio de las discusiones y la entrada en vigor de un acuerdo con la UE, se necesitaron ocho años y medio en el caso de Canadá, seis años y medio para Japón y nueve para Singapur.

“La conclusión de un acuerdo comercial a finales del 2020 es muy ambicioso. Pero no lo conseguiremos, si no lo intentamos”, señaló el primer ministro irlandés, Leo Varadkar.

El Gobierno británico tiene hasta el 1.° de julio para pedir una prórroga del período de transición más allá del 2020, una única solicitud y por un período de uno o dos años adicionales.

Si el acuerdo debe negociarse rápidamente, sin prolongación, su ambición será mucho más limitada, explicó Fabian Zuleeg, economista del centro de reflexión European Policy Centre.

¿Qué negociar?

Para firmar un acuerdo antes de finales del 2020, los negociadores deberán mostrar progresos suficientes en unos seis meses para dar tiempo para su traducción, su examen por los juristas y su ratificación.

Según Zuleeg, un acuerdo "muy básico" sería posible en ese período de tiempo, pero la capacidad de negociación del Reino Unido "sobre asuntos delicados como los servicios, la pesca o Gibraltar" sería entonces "muy limitada".

Un acuerdo sobre una reducción de los aranceles es en cambio posible en este período.

¿Hay riesgo de un brexit sin acuerdo?

Si Johnson rechaza prorrogar el período de negociación, la amenaza de un brexit sin acuerdo resurgiría de nuevo, lo que podría implicar la ruptura brutal de los vínculos comerciales entre la UE y el Reino Unido y un impacto en sus economías.

El punto de partida de las discusiones “es la ausencia de acuerdo y el estatus de terceros países”, señaló Zuleeg.

Como tercer país, el Reino Unido volvería inmediatamente a las limitadas condiciones comerciales establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Los aranceles sobre productos clave serían elevados, lo que arruinaría por ejemplo los sistemas comerciales establecidos para la producción británica de vehículos y otros bienes industriales, que dependen de piezas procedentes del extranjero.

Los puntos de entrada al Reino Unido estarían abarrotados de controles aduaneros.

¿Qué mandato?

Según el proyecto de declaración de la cumbre europea del viernes, los dirigentes europeos pedirán a la Comisión preparar lo antes posible un mandato de negociación.

Este mandato, que fijará la visión europea sobre el futuro acuerdo comercial y sus líneas rojas, deberá obtener el visto bueno de los 27 países del bloque.

El Ejecutivo comunitario, responsable de la política comercial europea, podrá entonces negociar en su nombre.

Pero las opiniones difieren por el momento entre países, con Francia y Irlanda, por ejemplo, especialmente atentas a la cuestión agrícola.