AFP. 17 marzo
El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, sale de su residencia presidencial, el Palacio da Alvorada, en Brasilia, el 13 de marzo del 2020. Foto: AFP
El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, sale de su residencia presidencial, el Palacio da Alvorada, en Brasilia, el 13 de marzo del 2020. Foto: AFP

Brasilia. El nuevo coronavirus se cobró su primer muerto en Brasil y llevó a Río de Janeiro y São Paulo a decretar este martes el estado de emergencia, pero el presidente Jair Bolsonaro ve en esas medidas “cierta histeria” perjudicial para la economía.

"La economía estaba yendo bien, pero ese virus trajo cierta histeria. Hay algunos gobernadores que, a mi entender, y puedo estar equivocado, están tomando medidas que van a perjudicar mucho nuestra economía", dijo el mandatario de ultraderecha en una entrevista con Radio Tupi, de Río de Janeiro.

El estado de Río y la ciudad de São Paulo, donde se produjo la primera muerte, decretaron el estado de emergencia para contener la propagación del covid-19, restringiendo los servicios comerciales y el uso de los transportes públicos.

Entre las medidas, figuran el cierre durante 15 días de lugares turísticos emblemáticos de Río, como el Pan de Azúcar o el Cristo Redentor del Corcovado. En las estaciones de metro, la alcaldía realizó un operativo de limpieza.

En Sao Paulo, la mayor ciudad de América Latina, el alcalde Bruno Covas autorizó la compra sin licitación de suministros vinculados al combate contra la enfermedad.

Con más de 200 millones de habitantes, Brasil registra casi 300 casos confirmados del nuevo coronavirus (la gran mayoría en los estados de São Paulo y Río), y las autoridades prevén una intensificación de la pandemia en las próximas semanas.

La primera víctima brasileña de la enfermedad, fallecida el lunes, era un hombre de 62 años, que padecía de diabetes e hipertensión. Las autoridades de Sao Paulo investigan las causas de otros cuatro decesos que podrían deberse al covid-19.

Bolsonaro cuestionado por exaliados

Bolsonaro ya había calificado de “histéricas” las respuestas globales a la pandemia. Incluso el domingo, se reunió con decenas de partidarios, y se sacó algunas selfies, a pesar de que varios miembros de la delegación que lo acompañó a Estados Unidos del 7 al 10 de marzo fueron diagnosticados con el virus.

El ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, había recomendado a Bolsonaro el aislamiento, en espera de concluir los tres test previstos. El primero dio negativo y el segundo le fue realizado este martes.

La complicidad entre Bolsonaro y los manifestantes, que criticaron el domingo al Congreso y la Corte Suprema, acentuó el malestar de muchos de sus aliados conservadores que apoyaron su elección en 2018.

La diputada de la asamblea regional de São Paulo Janaina Paschoal, una de las autoras del pedido de impeachment que derivó en la destitución en el 2016 de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, pidió que Bolsonaro renuncie y deje el cargo al vicepresidente Hamilton Mourao.

La actitud de Bolsonaro el domingo "es un crimen contra la salud pública. Ese señor tiene que salir de la Presidencia de la República (...), dejar que Mourao conduzca al país (...). Las autoridades tienen que unirse para apartarlo del poder", declaró Paschoal.

Bolsonaro rechazó los señalamientos y denunció una "lucha por el poder".

"Yo no hago demagogia. No hago populismo. Podemos tener problemas a causa del coronavirus, personas con deficiencias y ancianos pueden morir, pero responsabilizar al presidente por un supuesto pésimo ejemplo es una irresponsabilidad. Es lucha por el poder", declaró el lunes.

Recuperar la iniciativa

Para tratar de recuperar la iniciativa en esa “lucha”, Bolsonaro creó un Comité Interministerial de Crisis y Supervisión de Monitoreo de los Impactos del Covid-19″, bajo la coordinación de su jefe de gabinete, el general Walter Souza Braga Netto.

Hasta ahora, el principal portavoz del tema era el ministro Mandetta, un médico, que según analistas irritó a Bolsonaro por haberse mostrado junto a algunos de los nuevos adversarios políticos del mandatario, como los gobernadores de Río y São Paulo.

El gobierno anunció además el lunes una inyección de 147.300 millones de reales (alrededor de $29.500 millones) en la economía en los próximos tres meses para mitigar los efectos del nuevo coronavirus.

Brasil se verá duramente golpeada por la crisis al tener como principal socio comercial a China, donde surgió el nuevo coronavirus.

La Bolsa de Sao Paulo perdió casi 40% de su valor desde el inicio de la pandemia, aunque este martes recuperaba más del 7%, alentada principalmente por la oferta de mayor liquidez en Estados Unidos.