Interés Humano

Rescate de mineros en México: Cuando le fe es lo único que queda

Pese a que no reciben señales de vida de los trabajadores, los familiares no dejan de rezar con fe

Agujita. Fe es lo que queda entre familiares de 10 obreros que permanecen atrapados en una mina del norte de México, quienes rezaron al anochecer de una jornada sin mayores avances para liberarlos ante las condiciones adversas que impiden el ingreso de rescatistas.

Al menos 15 mujeres, parientes y amigos de los cautivos, ingresaron este jueves al sitio del rescate en lo que llamaron “una caminata de fe”, portando veladoras y entonando cantos de alabanza a Jesús.

Reunidas alrededor de un árbol, junto a una de las carpas que alberga a familiares, depositaron las velas e invitaron a los presentes a rezar el padrenuestro.

“Estas familias necesitan ahorita de todo nuestro apoyo, de toda nuestra fortaleza y aquí estamos con ellos, con toda la fe y toda la esperanza puesta en que este rescate llegue, definitivamente, de una manera muy positiva”, dijo Aida Almanza, organizadora del acto y vecina de la zona.

El gesto alivió en parte la desazón tras el reporte matinal del Gobierno mexicano que reconoció que, tras varios descensos exploratorios, los rescatistas aún no tienen espacio para avanzar dentro de la mina debido a la acumulación de madera y otros escombros.

No obstante “se va a seguir con estas actividades, los buzos van a seguir haciendo intentos” para acceder, dijo el secretario de Defensa, Luis Cresensio Sandoval.

Cientos de militares y otros socorristas participan en la operación de rescate en la mina de carbón El Pinabete, en el poblado de Agujita (estado Coahuila, norte), donde el 3 de agosto una inundación dejó atrapados a 10 mineros. Otros cinco pudieron escapar.

Desde ese día no se reciben señales de vida de los trabajadores que permanecen en la mina.

Este jueves una bomba sumergible de 150 caballos de fuerza, capaz de extraer 100 litros de agua por segundo, fue introducida por militares y personal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el pozo 4 de la mina siniestrada, informó Protección Civil en Twitter. En la exploración del miércoles se intentó determinar si había condiciones para que buzos militares pudieran ingresar por el estrecho foso.

Pero “incluso con las luces que llevan para poder observar el interior (establecieron que) no tienen la visibilidad que requieren para hacer la identificación de lo que se encuentra”, insistió Sandoval.

El presidente, Andrés Manuel López Obrador, reiteró su deseo de que los obreros sean evacuados pronto, mientras que el gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme, tuiteó la noche del jueves que “continúan sin descanso las labores de rescate”.

La mina tiene 60 metros de profundidad, pero se desconoce a qué altura están los trabajadores.

Sandoval destacó sin embargo que el nivel del agua en los tres pozos por donde se busca sacar a los trabajadores sigue disminuyendo gracias a la extracción que se realiza con motobombas.

Uno de los socavones ya se encuentra en 4,9 metros, desde los 30 metros de agua que había un día después del accidente, aunque el nivel que se considera óptimo para el rescate es de 1,5 metros. Pero tras ocho días de espera la desilusión es palpable.

“Cada esperanza se nos va agotando porque ellos (autoridades) no nos dan información que nos dé esperanzas”, declaró a la AFP un voluntario de las operaciones de rescate que pidió mantenerse bajo anonimato.

Familiares y trabajadores son cada vez más reacios a conversar con la prensa, agobiados por la incertidumbre pero también temerosos de que las autoridades les corten el acceso y la información sobre el rescate.

“Como hemos estado trabajando dentro, nos han mantenido callados. Desde un principio nos dijeron que no podíamos hablar con ninguno de la prensa porque iba a salir la Fiscalía y nos iba a correr (sacar)”, agregó otro voluntario anónimo.

De lograr despejarse el acceso al pozo se completaría apenas la primera etapa del salvamento. En la segunda fase los buzos deberán explorar las condiciones existentes para el rescate y sustituir las bombas de gran tamaño por otras más pequeñas, explicó la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez.

Ya en la tercera etapa se procedería al ingreso de personal para la búsqueda y auxilio de los mineros, la extracción de escombros y posiblemente el reforzamiento de la estabilidad de la mina, añadió.

El siniestro se produjo cuando una cuadrilla trabajaba en la extracción de carbón y abrió un boquete en una mina contigua que estaba inundada, provocando que el agua se desbordara hacia el lugar donde maniobraban, según el Gobierno.

Los accidentes mineros son frecuentes en Coahuila, principal productor de carbón de México. El más grave ocurrió el 19 de febrero del 2006, cuando una explosión de gas en la mina Pasta de Conchos, controlada por el conglomerado Grupo México, provocó la muerte de 65 trabajadores. Solo dos cuerpos fueron rescatados.

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