Conflictos

Tensión extrema en Líbano luego de violentos enfrentamientos en Beirut

Seis de las siete víctimas pertenecían a los dos partidos chiitas

Beirut. Líbano enterró este viernes a las víctimas de los enfrentamientos ocurridos la víspera, los más violentos en años, que sacudieron el centro de Beirut y avivaron el espectro de la guerra civil.

Seis de las siete víctimas pertenecían a los dos partidos chiitas, el Hezbolá proiraní y su aliado, el movimiento Amal, que organizaron el jueves una manifestación ante el palacio de Justicia de Beirut para exigir el reemplazo del juez encargado de la investigación sobre la explosión en el puerto de la capital, el año pasado, que dejó más de 200 muertos.

Hezbolá y Amal exigen la destitución del juez Tareq Bitar. A pesar de las presiones, el magistrado quiere procesar a varios funcionarios. Sin embargo, los funcionarios se niegan a ser interrogados a pesar de que las autoridades han reconocido que las enormes cantidades de nitrato de amonio que explotaron habían sido almacenadas durante años sin precaución.

El viernes, en un discurso pronunciado durante el funeral de dos miembros de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut, Hashem Safieddine, un alto cargo de Hezbolá, acusó a la formación cristiana Fuerzas Libanesas de haber “provocado deliberadamente una masacre”, con el fin de desencadenar “una nueva guerra civil”.

‘Como en 1975′

Cientos de personas asistieron a los funerales de los dos miembros del Hezbolá, cuyos féretros estaban envueltos en la bandera amarilla del partido y flanqueados por combatientes en traje de faena. Un tercer miembro de Hezbolá fue enterrado al norte de Beirut.

El movimiento Amal enterró a tres de sus miembros, entre ellos un joven de 26 años, en un funeral celebrado en un pueblo libanés, entre nutridos disparos. La sétima víctima es una madre de cinco niños que murió al ser alcanzada por una bala perdida cuando se hallaba en su casa.

Las dos formaciones chiitas acusan al partido Fuerzas Libanesas de haber puesto a francotiradores en los tejados de edificios próximos al palacio de justicia y disparar contra sus militantes que se acercaban a los vecinos barrios cristianos.

Las Fuerzas Libanesas desmintieron estas acusaciones, exigieron una investigación oficial y acusaron al Hezbolá de haber “invadido” los barrios cristianos. El viernes, el diario Al Akhbar, próximo al Hezbolá, publicó en primera página un retrato del jefe de la formación cristiana, Samir Geagea, en uniforme nazi y con un bigote a lo Hitler, acompañado por el titular: “No hay duda”.

La tensión seguía siendo palpable este viernes, día de luto nacional, pese al despliegue del ejército libanés en los barrios donde se produjeron los enfrentamientos, según corresponsales de la AFP.

Los propietarios de negocios y los residentes inspeccionaban los daños y recogían los cristales rotos. “Volvemos a 1975″, se lamenta Fawzi Saghir, un vendedor de autos en Tayouné.

El jueves, centenares de milicianos de Amal y de Hezbolá se desplegaron en las calles de este barrio, cercano al palacio de Justicia, a poca distancia de la antigua línea de demarcación durante la guerra civil (1975-1990) entre los barrios musulmanes y cristianos de Beirut.

Las circunstancias exactas de los enfrentamientos siguen siendo confusas. El ejército habla de “tiroteos” “cuando los manifestantes se dirigían a protestar ante el palacio de Justicia”. El ministro del Interior, Bassam Mawlawi, afirmó que “francotiradores” habían disparado contra los manifestantes.

Los disparos aterrorizaron a los habitantes y muchos revivieron momentos de la guerra civil que creían haber dejado definitivamente atrás.

‘Mostrar moderación’

Rusia instó este viernes a las fuerzas políticas en Líbano a “mostrar moderación”. Francia también pidió calma y Estados Unidos expresó su apoyo “a la independencia del poder judicial” en Líbano. El vocero de la ONU, Stéphane Dujarric, exhortó a un “cese de los actos de provocación” y abogó por una “investigación imparcial” de la explosión del puerto.

La manifestación tuvo lugar después de que la Justicia rechazara recursos presentados por diputados y exministros contra Bitar, lo que le permitía retomar la investigación. Este asunto está a punto de provocar una implosión del recién formado gobierno libanés, después de un año de bloqueo político.

El martes, ministros de partidos chiitas pidieron que el juez fuera reemplazado y el gobierno no se ha vuelto a reunir desde entonces. Mientras Amal y Hezbolá exigen que el gobierno se pronuncie al respecto, los demás miembros del gabinete defienden la separación de poderes.