AFP. 31 octubre
Reservistas armenios participaron en un entrenamiento militar antes de partir hacia la línea del frente en Nagorno-Karabaj, el 27 de octubre del 2020. AFP
Reservistas armenios participaron en un entrenamiento militar antes de partir hacia la línea del frente en Nagorno-Karabaj, el 27 de octubre del 2020. AFP

Moscú. Rusia dijo el sábado estar dispuesta a suministrar la asistencia “necesaria” a Armenia, en conflicto con Azerbaiyán en la región separatista de Nagorno Karabaj, si los combates se extienden a territorio armenio.

Este anuncio de Rusia, que renovó su llamado a un alto el fuego, se produjo después de que el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, pidió este mismo sábado al presidente Vladimir Putin que inicie consultas “urgentes” sobre la ayuda que podría proporcionar Moscú para garantizar la seguridad de su país.

El anuncio de Moscú también tiene lugar un día después del fracaso de unas nuevas negociaciones entre Armenia y Azerbaiyán que buscaban alcanzar un alto el fuego.

“Rusia otorgará a Ereván la ayuda necesaria si los enfrentamientos se produjeran directamente en territorio de Armenia”, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso.

Rusia, que dispone de una base militar en Armenia, está vinculada con Ereván mediante un tratado de defensa, pero ya afirmó que este acuerdo no abarcaba la región separatista de Nagorno Karabaj, donde se libran los combates.

Tipo de ayuda

Paralelamente, la portavoz de la diplomacia rusa, María Zajarova, precisó a la televisión rusa que los “formatos concretos” de una ayuda a Armenia serían debatidos.

En una carta a Putin, Pashinyan afirmó el sábado que los combates se acercaban a las fronteras de Armenia, y volvió a acusar a Turquía de apoyar a Azerbaiyán.

Nagorno Karabaj, poblado en su mayoría por armenios cristianos, se separó de Azerbaiyán, país musulmán chiita de habla turca, poco antes de la desintegración de la Unión Soviética en 1991, dando lugar a una guerra que dejó 30.000 muertos. Desde 1994 rige un alto el fuego interrumpido a menudo por escaramuzas y enfrentamientos.

Desde el 27 de setiembre, las fuerzas azerbaiyanas y las de Nagorno Karabaj, apoyadas por Armenia, se enfrentan de nuevo. Hasta ahora, ha habido tres intentos fallidos de tregua humanitaria.

Carey Cavanaugh, exembajador estadounidense, considera que una intervención militar amplia en el conflicto no le interesa a Moscú.

“Es imposible medir los riesgos,pero una intervención de tropas rusas o turcas en estos momentos conduciría a una significativa escalada en el conflicto”, afirma a la AFP.

Según él, el Ejército ruso “podría sacar a sus tropas del cuartel en Gumri para garantizar la seguridad en la frontera” armenia, o aportar asistencia a refugiados que huyen de los combates.

El presidente azerbaiyano, Ilham Aliev, declaró el sábado en Twitter que "no veía" ni "quería" una intervención de otro país.

"Es un combate entre nosotros y Armenia. Nadie debe meterse", añadió.

Tanto Armenia como otros países acusan a Azerbaiyán de recibir ayuda de Turquía.

Las autoridades de Karabaj aseguraron que la capital, Stepanakert, había sido objeto de nuevos bombardeos durante la jornada, así como las aldeas de Martuni, Martakert y la ciudad estratégica de Shusha, con un saldo provisional de un civil muerto y varios heridos.

Un monumento improvisado, fuera de la Embajada de Azerbaiyán en Moscú, para rendir tributo a los azerbaiyanos caídos en combate en Nagorno Karabaj. AFP
Un monumento improvisado, fuera de la Embajada de Azerbaiyán en Moscú, para rendir tributo a los azerbaiyanos caídos en combate en Nagorno Karabaj. AFP

Los azerbaiyanos acusaron por su parte a Erevan de disparos de artillería contra la ciudad de Terter y otras tres aldeas.

El ministro de Relaciones Exteriores armenio, Zohrab Mnatsakanian, y su homólogo azerbaiyano Djeyhun Bairamov, se reunieron el miércoles en Ginebra para intentar, sin éxito, una salida a la crisis.

El viernes por la noche, los mediadores franceses, rusos y estadounidenses, reunidos en el seno del Grupo de Minsk, indicaron que los beligerantes acordaron una serie de medidas, en especial el compromiso a “no atacar deliberadamente a las poblaciones civiles o a objetivos no militares”.