AFP. 22 febrero
Hombres sirios van en una motocicleta y pasan frente a un edificio destruido en la antigua capital siria del grupo del Estado Islámico, en el norte de Siria, el 19 de febrero del 2019. Foto. AFP
Hombres sirios van en una motocicleta y pasan frente a un edificio destruido en la antigua capital siria del grupo del Estado Islámico, en el norte de Siria, el 19 de febrero del 2019. Foto. AFP

Siria. Las fuerzas kurdo-árabes, apoyadas por la coalición internacional que dirige Estados Unidos, evacuaban este viernes en camiones a civiles, entre ellos mujeres y niños, del último reducto del grupo Estado Islámico (EI) en el este de Siria, antes de reanudar su ofensiva contra los yihadistas.

Más de cuatro años después de que el EI invadiera gran parte de Siria e Irak, y declarara un "califato", perdieron todo, excepto una pequeña parte en la aldea de Baghuz, cerca de la frontera iraquí.

Cerca de 40 camiones que transportaban hombres, mujeres y niños salieron del enclave el viernes, informaron los corresponsales de AFP desde una posición de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), respaldadas por Estados Unidos, fuera de la aldea.

A bordo podían verse sobre todo mujeres en niqab negro, niños con ropa sucia, algunos devorando un pedazo de pan, y hombres con sus rostros cubiertos.

Desde la parte trasera de uno de los vehículos, una mujer levantó el dedo índice de su mano derecha para hacer un gesto islamista. Cuando se les preguntó cómo estaba la situación dentro del reducto del EI, un joven respondió: "No está bien".

El vocero de las FDS, Adnan Afrin, dijo que estiman que adentro del enclave quedan más de 2.000 personas y que esperan que las evacuaciones finalicen “hoy o mañana”.

Una vez que terminadas las evacuaciones, las FDS expulsarán a los últimos yihadistas de este reducto de menos de medio kilómetro cuadrado, dijo Afrin.

“Cuando los civiles se vayan, veremos cuántos civiles y combatientes del EI permanecen dentro y lo que quieren hacer”, afirmó. “Estarán confrontados a elegir entre guerra o rendición”.

El miércoles cerca de 3.000 personas salieron de ese reducto en una decena de camiones, en su mayoría mujeres y niños, pero el jueves los camiones iban casi vacíos, según las FDS.

Otra vocera de las FDS, Mustefa Bali, dijo que tras el registro de las personas que salieron, determinaron que la mayoría de los evacuados el miércoles eran extranjeros.

David Eubank, al frente del grupo de ayuda voluntaria Free Burma Rangers, dijeron que las mujeres y los niños tenían "mucha hambre y mucha sed".

Entre ellos "muchas mujeres francesas", una británica y ciudadanos de Australia, Austria, Alemania y Rusia, dijo a la AFP.

La organización Human Rights Watch urgió a las FDS y a la coalición que dirige Estados Unidos apoyar su labor fijando como prioridad la protección de civiles.

"Es un alivio que los civiles abandonen Baghuz, pero esto no debería opacar el hecho de que esta batalla parece haberse librado sin tener en cuenta su bienestar", dijo el director del programa de terrorismo y contraterrorismo de HRW, Nadim Houry.

Más allá de Baghuz, el EI conserva su presencia en el vasto desierto sirio casi despoblado y en células durmientes en otros lugares, y continúa reivindicando ataques.

El jueves, detonaron un coche bomba que mató a 20 personas, en su mayoría trabajadores petroleros, cerca del campo petrolero de Al Omar, la base principal de las operaciones de las FDS en Baghuz.

La batalla por ese pueblo es ahora el único frente activo en la compleja guerra civil de Siria, que desde el 2011 ha matado a 360.000 personas y ha obligado a millones de personas a dejar sus hogares como desplazados o refugiados.

Retiro de tropas

Cualquier victoria de las FDS en Baghuz aceleraría una esperada retirada de las tropas estadounidenses de Siria, anunciada en diciembre por el presidente Donald Trump.

Las fuerzas kurdas, que han encabezado la lucha apoyada por Estados Unidos contra el EI en Siria, han expresado su temor de que una retirada completa los deje expuestos a un ataque de Turquía, país vecino que ha lanzado amenazas en ese sentido.

Sin embargo, la Casa Blanca dijo el jueves que el Ejército estadounidense mantendrá unos 200 soldados en Siria después de la retirada.

En el apogeo de su influencia, el EI impuso su cruel ideología en un área del tamaño de Reino Unido, atrayendo a miles de partidarios del extranjero. Algunos de ellos terminaron asesinados y otros cientos prisioneros de las FDS.

Los kurdos de Siria han pedido durante mucho tiempo que sus países de origen los repatrien, pero los gobiernos extranjeros se han mostrado reacios.

El jueves, el padre de una joven de Alabama que se unió al EI en Siria presentó una demanda para llevarla a casa después de que el gobierno de Trump declaró que no era ciudadana de Estados Unidos.

Hoda Muthana, de 24 años, está arrepentida de haberse sumado a los extremistas. La negativa de Trump de admitir que regrese al país ocurre justo cuando el presidente presiona a los países europeos para repatriar a sus propios combatientes de EI, y es probable que el caso llegue a los tribunales, ya que es muy difícil perder la ciudadanía estadounidense.