Patricia Leitón. 7 enero
24/12/2019, San José, Desamparados. En la cárcel para mujeres Vilma Curling, la Fundación Horizonte Positivo capacita a las reclusas en distintos puestos de trabajo para que al salir logren incorporarse a la sociedad y evitar que reincidan. Fotografía Jose Cordero
24/12/2019, San José, Desamparados. En la cárcel para mujeres Vilma Curling, la Fundación Horizonte Positivo capacita a las reclusas en distintos puestos de trabajo para que al salir logren incorporarse a la sociedad y evitar que reincidan. Fotografía Jose Cordero

Katherine Sánchez está recluida actualmente en el Centro de Atención Institucional Vilma Curling, pero su salida está próxima y ahora tiene una gran esperanza.

El programa “Te impulso a trabajar” le está abriendo una puerta que jamás imaginó: la posibilidad de tener un trabajo cuando recupere su libertad.

Con ella también se encuentra Ana Gutiérrez, una madre jefa de hogar que ahora tiene la esperanza de poder conseguir un trabajo en el futuro, pero que también sus hijos reciban apoyo para estudiar.

Ellas, así como otras 73 privadas de libertad de este centro son actualmente evaluadas para participar en este programa, liderado por el grupo de empresarios reunidos en la Asociación Horizonte Positivo, en alianza con el Ministerio de Justicia y Paz, y con la colaboración del Fondo para Iniciativas Locales de la Embajada de Canadá.

La búsqueda del trabajo no es sencillo, en un proceso extenso, que tiene detrás minuciosos análisis de la situación socioeconómica de las mujeres, de su hogar y del mercado laboral.

El punto de partida un estudio sobre la situación de pobreza de la mujer y su familia, y para ello se utiliza la herramienta conocida como índice de pobreza multidimensional, el cual considera cinco dimensiones para determinar carencias del hogar: educación, vivienda, salud, trabajo y protección social.

Es la primera vez en el mundo que se aplica este índice a mujeres en la cárcel, explicó José Aguilar, director ejecutivo de la Asociación Horizonte Positivo.

Este indicador se comenzó a medir en Costa Rica, a nivel nacional, para dirigir la política pública, y posterirmente en algunas empresas, para ayudar a sus trabajadores a salir de la pobreza.

(Video) Privadas de libertad quieren superarse

Alta incidencia de la pobreza

En el mes de diciembre pasado, se terminó el estudio, que se aplicó a 75 mujeres, de las cuales van a salir 50 beneficiarias finales. La razón de escoger esta cifra es presupuestaria; no obstante, los datos de las que no sean elegidas quedará disponible.

“Se hizo un análisis también de la condición de los hijos porque la ministra de Justicia, Marcia González, nos pidió intentar atender a los chicos que están en una condición terrible, que son hijos de ellas y que típicamente terminan ellos también en el sistema penitenciario”, explicó Aguilar.

El estudio abarcó a mujeres madres privadas de libertad y que tuvieran hijos entre los 10 y los 18 años.

De los 75 hogares se encontraron 51 con pobreza multidimensional (casi siete de cada 10), eso quiere decir que en esos hogares superan el 20% de privaciones del 100% posible.

Además, de esos 51 hogares, el 60% tiene jefatura femenina (cuatro de esas jefas son las privadas de libertad). El tamaño promedio del hogar es de seis miembros; 18,7% de los hogares tiene al menos un adulto mayor; 17,3% cuenta con al menos un miembro con discapacidad; cerca de la tercera parte cuenta con al menos un miembro menor a cuatro años y uno de cada seis jóvenes entre 17 y 24 años no estudia y ni trabaja (20 en total).

En educación, el 67% de las mujeres evaluadas tiene baja formación en capital humano (primaria incompleta o secundaria incompleta).

Oportunidades laborales

Este estudio de pobreza se complementa con un análisis de prospección laboral donde se consulta a las empresas cuáles opciones de trabajo podrían ser accesibles para ellas y ver cuál es el perfil que se requiere en estos puestos de trabajo, cuáles son las habilidades blandas, conocimientos técnicos y experiencia, entre otros.

En el estudio se consultaron las necesidades de empleo de 118 empresas de la Gran Área Metropolitana y sus requisitos.

La cantidad de vacantes anuales por tipo de empresa, registradas en la encuesta de prospección, es de 4.196, y la escolaridad solicitada para los puestos es alta: 28,9% de las posiciones requieren secundaria completa, seguido por 23,5% que demandan secundaria incompleta; 20,65% piden primaria completa, mientras que el 2% busca personal con primaria incompleta, o bien, sin educación formal.

“Cuando ves la diferencia entre la oferta de mano de obra, que son ellas, y la demanda de mano de obra, que es lo de prospección, es una diferencia gigantesca, de ahí se explica, en alguna medida, el problema de la reincidencia porque estas mujeres salen y están manos arriba: tienen familias grandes, tienen que poner pan en la mesa, no tienen oportunidad y si en la sociedad no les damos un apoyo, ¿qué van a hacer?”, señaló Aguilar.

“Cuando ves la diferencia entre la oferta de mano de obra, que son ellas, y la demanda de mano de obra, que es lo de prospección, es una diferencia gigantesca, de ahí se explica, en alguna medida, el problema de la reincidencia porque estas mujeres salen y están manos arriba”. José Aguilar, director ejecutivo de Horizonte Positivo.

Aguilar explicó que con la información obtenida se puede elegir con mayor certidumbre cuáles cursos de capacitación y cuáles esfuerzos formativos tienen pertinencia para lo que ellas requerirían de cara a una inserción laboral.

La fase que sigue es habilitar los apoyos complementarios que empieza con la atención socioafectiva, que es un trabajo que se realiza con la Fundación Peniel.

Con los hijos, añadió Aguilar, se va a contratar a Fundación Joven para encontrarlos y ofrecerles un apoyo que procura reinsertar al sistema de educación formal a los que están en edad de estudiar y trabajar con ellos un proyecto de vida, y darles apoyo emocional, y en caso de que no puedan insertarse al sistema educativo por la edad entonces es buscar algún tipo de formación técnica más abreviada.

“En paralelo, mientras vamos haciendo eso, hay que hacer un trabajo de sensibilización con líderes empresariales, que es llevarlos, que conozcan a las señoras, que estén contextualizados de sus historias de vida y el esfuerzo que están queriendo hacer para tener una segunda oportunidad en su vida y sacar adelante a sus familias”, comentó Aguilar.

Una vez que dan sus primeros pasos en las empresa, se activa el último componente que consiste en darles un acompañamiento y apoyo porque es un proceso nuevo para atender cualquier imprevisto.

La ministra de Justicia Marcia González añadió que esta iniciativa es parte de la estrategia “Construyendo oportunidades”, la cual se inició hace un año y busca, precisamente, dar oportunidades a las personas privadas de libertad.

“Hemos estado haciendo énfasis en la población femenina por el impacto que tiene en muchísimos casos, porque ellas son jefas de hogar, por eso este proyecto es muy importante, porque además busca dar herramientas sociolaborales y trabaja con ellas durante un año y en un proceso más sólido del que podemos brindar desde el Ministerio por un tema de recursos. La meta es que este modelo de atención lo podamos acoplar al sistema penitencario”, detalló González.

Hasta ahora, añadió, se han realizado 16 alianzas con empresas, en algunas de las cuales los privados de libertad comienzan a producir desde la cárcel.