Finanzas

BAC Credomatic ajusta tuercas por la fuerte caída en el negocio de tarjetas

La pandemia, la ley de usura y los topes a las comisiones por el uso de datáfonos llevaron al principal banco privado de Costa Rica a hacer cambios en su estrategia de negocio.

El año 2020 representó un momento de inflexión para los negocios bancarios de BAC Credomatic.

La ley de usura, los topes a las comisiones por el uso de datáfonos en los comercios y la pandemia sanitaria por la covid-19 golpearon dos de las principales actividades de la entidad financiera: la emisión de tarjetas de crédito y la adquirencia.

El efecto fue tan relevante que el consumo por medio de tarjetas de crédito en esta empresa cayó, el año pasado, a los mismos niveles del 2015. Además, significó una disminución del 17,7% comparado con el 2019, confirmó a La Nación Federico Odio, gerente general del Banco.

Ante este nuevo panorama, el principal banco privado de Costa Rica comenzó un proceso de cambio en su estrategia que tendrá un fuerte enfoque en la digitalización de su actividad, con el objetivo de reducir costos y adaptarse a la nueva realidad de sus ingresos.

Por ejemplo, tiene previsto cerrar este año una sucursal, aunque no se detalló cuál. El año pasado, cerró tres locales físicos y despidió a 373 empleados, una vez que entró en vigencia la legislación que limitó las tasa de interés en tarjetas de crédito.

Para este 2021, afirmó el Gerente, no tienen previsto hacer nuevos despidos, dado la reducción hecha el año anterior.

El nuevo enfoque de negocios se hace porque, para este año y el 2022, prevén que aún haya efectos en los ingresos del banco, por las situaciones ocurridas el pasado.

“El año 2020 fue muy desafiante para nosotros, por el tema de la covid-19 y los cambios regulatorios. Nos ha obligado a adaptarnos y a entender la nueva realidad. En ese sentido, el elemento más importante en el éxito, para la nueva realidad, es el proceso de digitalización”, afirmó Odio.

BAC Credomatic tuvo, durante el año pasado, una ganancia neta de ¢46.530 millones, lo cual significó una reducción del 17% comparado con los ¢56.038 millones, del 2019, según los estados financieros auditados de la institución.

Sin embargo, Odio reconoció que el resultado tuvo influencia por la apreciación del precio del dólar, en el 2020.

La entidad reportó una ganancia por diferencial cambiario de ¢27.627 millones, pues el 66% de su cartera de préstamos está en moneda extranjera, muestran los estados financieros disponibles en la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

La proyección del BAC, para el cierre del 2021, es que la utilidad neta crezca el 10,3% impulsado por el incremento en el crédito, principalmente a empresas grandes, y a pequeñas y medianas empresas (pymes).

El ejecutivo explicó que dicho escenario se logrará si el Gobierno inicia una transición ordenada en la corrección de las finanzas públicas, mediante la aprobación legislativa de las leyes del acuerdo pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

BAC Credomatic es la tercera institución bancaria en relevancia en el país. A febrero anterior, el portafolio de préstamos reportó un saldo de ¢2,81 billones, según la Sugef.

Solo es superado por el Banco Nacional, con una cartera de ¢4,14 billones; y el Banco de Costa Rica, cuyo saldo crediticio era de ¢2,88 billones, en febrero.

Radiografía financiera del BAC

Las finanzas de la entidad sufrieron el impacto de medidas como la ley de usura, tope a comisiones por uso de datáfonos y la pandemia de la covid-19.

FUENTE: Estados financieros BAC Credomatic    || / LA NACIÓN.

Impacto en las finanzas

El impacto de la covid-19, la ley de usura y la regulación por el cobro de los datáfonos fue tan relevante que el Banco lo incluyó en una nota de hechos significativos para su negocio en los estados financieros del 2020.

Por los efectos negativos del coronavirus, realizó readecuaciones en el 61% del saldo de su cartera de crédito. El programa de alivio de la institución implicó prórrogas, reducción de tasas de interés o ampliación del plazo de la operación, dijo Odio.

La pandemia también provocó una baja en las transacciones hechas por la red de pagos del BAC.

En abril del año pasado, después de los cierres más restrictivos, el consumo con tarjetas de crédito y débito en los comercios afiliados al banco cayó el 30,5%, comparado con el mismo mes del 2019.

El gerente del BAC reconoció que la suspensión de vuelos al país y el impacto por el menor turismo internacional tuvo un peso significativo en dicho resultado.

En julio del 2020, cuando entró en vigencia los límites a las tasas de interés a las tarjetas de crédito y la entidad canceló el plástico a 80.000 clientes, el consumo por su red de pagos se redujo el 30%, respecto a julio del 2019, según los datos brindados por el Banco a La Nación.

Estos elementos provocaron que, el año pasado, los ingresos por el pago de los créditos dados a sus clientes ascendieran a ¢308.011 millones, es decir, una caída del 11%, respecto a los ¢345.883 millones, del 2019, muestran sus estados financieros.

En el caso de las comisiones cobradas por los servicios bancarios, en el 2020, el ingreso fue de ¢117.873 millones, lo que significó una reducción del 3%, comparado con los ¢121.372 millones, del año previo.

BAC Credomatic prevé que el tope a las comisiones por el uso de datáfonos tenga su impacto más relevante, para sus ingresos, durante este año.

En noviembre del año pasado, comenzó a regir la comisión tope del 2,5% sobre el valor de la venta efectuada en comercios. Mientras que, en enero de este año, lo hará el cobro máximo de ¢20.000 al mes por el alquiler de datáfonos a cada establecimiento comercial.

Odio detalló que el impulso a la digitalización permitirá reducir, en los próximos años, la estructura de egresos del banco, pues quieren responder a la mayoría de las necesidades de sus clientes desde la plataforma móvil, que es más rápida y menos costosa, dijo.

El año pasado, la entidad tuvo incrementos relevantes en los gastos administrativos y en los operativos.

Los egresos administrativos (planilla, servicios, alquileres, entre otros) ascendieron a ¢142.935 millones, lo que significó un alza del 22%, comparados con los ¢116.711 millones, muestran los estados financieros.

Del lado del personal, influyó la liquidación por el despido de 373 colaboradores. Se pagaron ¢2.756 millones por preavisos y cesantía, el año pasado, en relación con los ¢1.260 millones, en el 2019.

Los gastos operativos fueron de ¢100.189 millones, en el 2020, lo cual significó un aumento del 27%, comparado con el año previo, cuando fueron de ¢78.912 millones.

Este crecimiento se explica, según los estados financieros, por el pago de servicios entre empresas relacionadas con el banco, como la encargada de procesos de cobro, por ejemplo.

Los gastos financieros, principalmente intereses pagados a clientes por los depósitos; las estimaciones por créditos malos y el pago de renta se redujeron el año pasado, respecto al 2019.

Óscar Rodríguez

Periodista de Economía. Máster en Periodismo Económico de la Universidad Rey Juan Carlos de España. Escribe sobre finanzas y macroeconomía. Ganador del premio Jorge Vargas Gené 2015 y Distinción del Mérito Periodístico 2011 de Canatur. Redactor del año La Nación en 2017.