Marvin Barquero. 17 septiembre
El avance del desarrollo inmobiliario afecta la cantidad de cafetales en diversas zonas del Valle Central, como en Curridabat (en la imagen) y La Unión. En contraparte, el Icafé dijo que detectó aumentos de área en Los Santos y el Valle Central occidental. Foto: Rafael Pacheco
El avance del desarrollo inmobiliario afecta la cantidad de cafetales en diversas zonas del Valle Central, como en Curridabat (en la imagen) y La Unión. En contraparte, el Icafé dijo que detectó aumentos de área en Los Santos y el Valle Central occidental. Foto: Rafael Pacheco

El área cultivada de café en Costa Rica mostró una tendencia a la reducción en los últimos tres años, de acuerdo con las cifras recopiladas en la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA).

De acuerdo con el primer estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el 2017 había 90.725 hectáreas cafetaleras en el país.

No obstante, la encuesta reveló que para el 2018 el área dedicada a este cultivo disminuyó a 86.764 hectáreas y que el año pasado cayó a 81.937 hectáreas.

El descenso acumulado a lo largo de ese periodo fue del 10%. Solo entre el 2018 y el 2019, la caída en la cifra de tierra con cafetales fue del 5,5%, según esa fuente.

Los resultados de la ENA para el 2019 se liberaron este jueves 17 de setiembre.

Entre los cultivos permanentes (que se cosechan durante varios años), el que ocupa mayor área en el país es la palma aceitera, pues la ENA detectó 87.148 hectáreas sembradas el año pasado.

En segundo lugar aparece el café con las 81.937 hectáreas ya mencionadas, mientras que en tercera posición figura la caña de azúcar con 64.196 hectáreas.

Costa Rica tiene, además, 53.056 hectáreas sembradas con banano y otras 17.475 hectáreas con naranja, entre los cultivos permanentes más relevantes

En cuanto a los cultivos anuales, la encuesta ratificó que el arroz es el de mayor extensión en el país, con 40.357 hectáreas registradas para el 2019; seguido por el frijol, con 12.221 hectáreas; y la yuca, con 8.884 hectáreas.

Xinia Chaves, directora ejecutiva del Instituto del Café de Costa Rica (Icafé), consideró que tener una idea clara de la superficie de cafetales es fundamental, pues el sector está enfocado en mejorar la productividad por área.

Por eso, explicó, el Icafé está midiendo el tamaño de los cafetales mediante plataformas satelitales para tener un dato lo más exacto posible.

Adujo que, conforme con esas mediciones, en las regiones cafetaleras de Los Santos y el Valle Central occidental aumentó la superficie el año pasado.

Palma se recupera

La extensión cultivada de palma aceitera pasó de 92.456 hectáreas del 2017, a 84.068 hectáreas en el 2018 y, luego de esa merma, el año pasado repuntó a 87.148 hectáreas.

El descenso del café y el aumento de la palma provocó que el año pasado este último producto se convirtiera en el que más tierra ocupa en Costa Rica.

Aparte de los cinco cultivos permanentes principales, la ENA encontró en Costa Rica 11.605 hectáreas con plátano, 8.352 con mango y 4.443 con palmito.

La ENA también descubrió que, para el 2019, un 79% de las fincas de arroz en Costa Rica continúa operando sin sistema de irrigación, pese a que ese grano es una gramínea cuyo cultivo requiere de condiciones de mucha humedad y climas con altas temperaturas.

De acuerdo con la ENA, la cosecha arrocera se concentra principalmente en las regiones Chorotega, Pacífico Central y Brunca, con una área total de 40.357 hectáreas para el año pasado.

El arroz en el producto de mayor consumo en Costa Rica, con una demanda de 19.685 toneladas métricas mensuales piladas (sin cáscara), registradas por la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz) para el periodo 2018-2019.

Actualmente, cerca del 60% de ese alimento se debe importar, porque la producción local viene en caída. Bajó de 216.053 toneladas en granza (con cáscara) en el periodo 2014-2015 a un volumen de 155.051 toneladas en el año productivo 2018-2018 (julio a junio).

Esta encuesta se realiza anualmente, recordó el INEC. Además, la recolección de datos para los cultivos de ciclo corto (menos o igual a 12 meses) se realiza de acuerdo a su ciclo productivo.

Para el caso de los cultivos permanentes, la recolección de datos se realiza considerando la estacionalidad de la actividad.