Irene Rodríguez. 20 enero
En Cuba, los niños iban a la escuela con normalidad. Sin embargo, las autoridades de salud anunciaron que, a partir del jueves, varios centros educativos del país cerrarán para contener la diseminación de la covid-19, cuyos casos van en crecimiento. Fotografía: Yamil Lage /AFP
En Cuba, los niños iban a la escuela con normalidad. Sin embargo, las autoridades de salud anunciaron que, a partir del jueves, varios centros educativos del país cerrarán para contener la diseminación de la covid-19, cuyos casos van en crecimiento. Fotografía: Yamil Lage /AFP

A pocas semanas de que Costa Rica reabra sus aulas para un nuevo curso lectivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo un nuevo pronunciamiento sobre el tema.

La recomendación es que se den las clases presenciales, eso sí, con aforos disminuidos y buena ventilación en los salones.

“Los centros educativos solo deberán cerrarse como último recurso, y durante este tiempo, los menores deben continuar recibiendo lecciones desde casa con los recursos que se tengan disponibles”, dijo la OMS en manifestaciones apoyadas por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El comienzo del curso lectivo en el país está previsto para el 8 de febrero. Según la información divulgada por el Ministerio de Educación Pública, iniciarán con los niños o jóvenes de los niveles superiores de cada centro y se combinarán las lecciones presenciales con las virtuales.

Sin embargo, los sindicatos de Educación han manifestado dudas sobre los protocolos de prevención contra el nuevo coronavirus y exigen la vacunación para todo el personal docente antes de regresar a las aulas.

“Las consideraciones para decidir cuándo cerrar, cerrar parcialmente, o reabrir escuelas, deben estar guiadas por un enfoque de riesgos para maximizar el beneficio a la salud y a la educación de los estudiantes, trabajadores y la comunidad, y para prevenir nuevos brotes de covid-19. Los cierres solo deben implementarse como último recurso, ser temporales y solo en áreas con transmisión intensa”, señala el reporte de la OMS.

“El tiempo en que las escuelas permanezcan cerradas debe usarse para tomar medidas preventivas y responder a la transmisión en el momento de reabrir”, añade el documento.

Dichas recomendaciones fueron enviadas dentro del resumen epidemiológico semanal, que se difunde todos los martes.

¿Qué sucede con el desarrollo educativo si los menores no van a un centro educativo? La Unicef es enfática: “Cuánto más tiempo pasen los niños vulnerables fuera de la escuela, menores son las posibilidades de que regresen. Los niños de los hogares más pobres tienen cinco veces más riesgo de ser expulsados del sistema educativo que quienes más tienen”.

“Cuánto más tiempo pasen las escuelas cerradas, peores serán las consecuencias”, concluyen las autoridades.

¿Influyen los cursos lectivos?

La OMS menciona datos según los cuales el curso lectivo presencial no es sinónimo de grandes brotes, y que más bien el que las aulas permanezcan cerradas afecta el aprendizaje.

“Datos del Reino Unido señalan que quienes trabajan en escuelas estuvieron en menos riesgo de infección que la población general”, asevera las guías.

“Varios estudios han mostrado que el reabrir escuelas no se asoció con crecimientos significativos de la transmisión comunitaria. Un estudio en Inglaterra y Gales indicó que los casos en los niños no aumentaron de forma diferente a los vistos en la población general. Otro estudio en Corea indicó que la gran mayoría de casos en menores se dieron en sus familias, no en las escuelas”, añade.

Además, las escuelas no han sido focos de eventos de superdiseminación, en donde una sola persona pueda contagiar a decenas.

Un estudio realizado en Carolina del Norte, Estados Unidos, cuyos resultados preliminares (aún sin revisión por pares) fueron publicados en la edición de enero de la revista Pediatrics señala que las aulas no fueron el principal foco de transmisión.

“Examinamos 11 distritos escolares con cerca de 100.000 estudiantes y trabajadores durante nueve semanas. La transmisión dentro de los centros educativos fue extremadamente rara. La mayoría de los casos se dio en contextos de la comunidad”, detalló el reporte, que no fue tomado en cuenta en el análisis de la OMS.

Sin embargo, los investigadores hacen la salvedad de que, con nuevas variantes del virus que son potencialmente más contagiosas, se debe vigilar mejor el impacto en los menores de edad y cómo influye el estar en las aulas.

El ‘termómetro’

¿Por qué es tan importante generar recomendaciones para los centros educativos? La OMS lo resume así: “La transmisión comunitaria se refleja en las aulas: cuando una comunidad tiene una transmisión baja y se implementan medidas de mitigación adecuadas, los niños y las escuela difícilmente serán los causantes mayoritarios de la transmisión de la covid-19″.

“En cambio, cuando la transmisión es fuerte y el número de casos aumenta, como hemos visto en los últimos tres meses, el tener medidas preventivas y de protección en los centros educativos es vital para prevenir la transmisión. Las escuelas pueden colaborar en generar estas medidas y velar por su implementación”, recalca el informe.

En casos de transmisión comunitaria activa, si este termómetro no se marca en crisis, es más beneficioso para los estudiantes asistir a las aulas, aunque se alterne con períodos en los que se estudie desde casa unos días a la semana.

Una de las recomendaciones que dan la OMS y Unicef es que los menores usen mascarillas y no permanezcan mucho tiempo en contacto cercano. En la imagen se ve un recreo en una escuela en Cuba. Fotografía Yamil Lage / AFP
Una de las recomendaciones que dan la OMS y Unicef es que los menores usen mascarillas y no permanezcan mucho tiempo en contacto cercano. En la imagen se ve un recreo en una escuela en Cuba. Fotografía Yamil Lage / AFP

Por eso, cada centro educativo debe tener un plan de prevención y manejo de casos en los que se le dé especial importancia a los individuos con factores de riesgo.

Estos planes deben contemplar la ventilación adecuada, la práctica de medidas de higiene (lavado de manos, limpieza de superficies y de instrumentos), el uso de mascarillas, el distanciamiento físico y una comunicación constante entre estudiantes, trabajadores y familias.

Las medidas para garantizar el distanciamiento se pueden tener con un aforo disminuido en las aulas y con diferentes horarios para que no haya muchos menores al mismo tiempo en un mismo lugar.

Las medidas deben ser mayores en las secundarias o colegios, dado que los niños de mayor edad y adolescentes reportan síntomas de mayor gravedad en comparación con los menores.

“A los adolescentes se les debe recordar la limitación para actividades de riesgo fuera del centro educativo, como evitar aglomeraciones, los espacios con poca ventilación y los contactos cercanos con personas fuera de su burbuja familiar por mucho tiempo”, subraya la guía.

Si un estudiante o trabajador resulta positivo, se debe notificar a las autoridades de salud, a todo el personal, a las familias. También es necesario limpiar y desinfectar el centro educativo. Se debe cooperar con las autoridades locales de salud, identificar y rastrear contactos y pedirles que se queden en casa por 14 días.

¿Cómo afecta la covid-19 a los menores de edad?

El informe subraya que la infección en los niños, especialmente en los menores de diez años es muy baja.

Un ejemplo es un estudio realizado entre agosto y noviembre de 2020 en Noruega, que encontró muy baja transmisión entre niños y de niños a adultos en los lugares donde se toman medidas.

“Los estudios de carga viral (cantidad del virus en una persona) muestran que los niños llevan tanto virus en su nariz, boca y garganta como los adultos, pero esta baja de forma más rápida en los menores”, indica el documento.

Un análisis del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), publicado el 13 de enero, arrojó que los niños con edades entre los 5 y los 11 años, cuando se les compara con adolescentes entre 12 y 17, tienen la mitad de riesgo de contagiarse y, en caso de ello, de sufrir complicaciones.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores estudiaron los cerca de 1,8 millones de casos de covid-19 presentados en Estados Unidos en menores entre los 5 y 17 años (edades clave en el regreso a clases presenciales), entre el 1.° de marzo y el 20 de diciembre.

“Los centros educativos proveen un ambiente estructurado que puede apoyar la adherencia a las medidas de mitigación. Esto puede ayudar a prevenir y a hacer más lenta la diseminación de la covid-19″, señala el informe del CDC.

En Costa Rica, datos del Ministerio de Salud a este martes señalan que 15.226 se han reportado como infectados con el virus. Esto representa un 8,14% del total de contagios registrados.

Los grupos de edad más afectados han sido a partir de los 15 años, con 8.561 contagios, seguidos del grupo de 10 a 14, con 4.315. Los menores de 5 a 9 suman 3.353 infecciones y los de 0 a 4, 3.480.

Cuatro menores de 18 años han tenido un fallecimiento relacionado con la covid-19, lo que representa un 0,16% de todos los fallecidos en el país. En todos los casos había otras enfermedades de fondo.

La tasa de letalidad para esta edad (porcentaje de personas con la enfermedad que fallecen) en nuestro país es del 0,03, mientras que en la población en general es del 1,3%.

Al martes, había nueve internados en el Hospital Nacional de Niños: uno en salón y ocho en la unidad de cuidados intensivos (UCI). El menor tiene menos de un año.