Salud

Hombres son más propensos a morir por covid-19, mujeres a tener síntomas por meses

En Costa Rica, dos de cada tres muertes son de hombres. “En un hombre, las defensas ‘tiran’ respuestas muy intensas de poca duración, en una mujer la respuesta es más baja, pero con mayor persistencia”, señala infectólogo

Un hombre y una mujer tienen el mismo riesgo de infectarse con el virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19, y el mismo riesgo de desarrollar síntomas leves.

En Costa Rica, los datos no muestran diferencia en infecciones por sexo, aunque los hombres aventajan a las mujeres de forma mínima. La gran mayoría se recuperará en unas dos semanas.

Sin embargo, hay otros aspectos en los que sí hay distinciones: los hombres son más propensos a morir de esta enfermedad, mientras que las mujeres son más proclives a tener una covid-19 prolongada, condición en la cual hay síntomas durante más de tres semanas, en algunos casos, por meses.

Hasta el 2 de febrero, dos de cada tres ticos fallecidos por razones asociadas a la enfermedad eran hombres. La letalidad (porcentaje de casos que muere) es de 1,66 en los ticos y de 1,03 en las ticas.

Nuestro país no es la excepción. En diciembre, un estudio publicado en la revista Nature Communications, revisó 3,1 millones de expedientes de casos de covid-19 en todo el mundo, y determinó que los hombres llegaban 2,84 veces más a una unidad de cuidado intensivo (UCI) y morían 1,39 veces más que las mujeres.

¿Por qué? Álvaro Avilés, jefe de Infectología del Hospital México, lo resume: “a un mismo estímulo hay respuestas diferentes”.

No obstante, el especialista detalla que el sexo en sí mismo no es más que un factor de riesgo (o factor de protección) que se combina con otras muchas condiciones.

La edad, la condición general de salud y si hay enfermedades crónicas, la forma en que responde el sistema de defensas, la genética, y las costumbres y prácticas de la persona participan del proceso.

Y a esto se le unen factores propios del virus y del ambiente en el que nos desenvolvemos.

Nuestro sexo biológico es un jugador más en cómo enfrentamos la enfermedad.

Para desentrañar el tema La Nación conversó con Avilés, analizó publicaciones científicas y revisó los datos nacionales sobre incidencia, hospitalización y mortalidad.

Sobre covid-19 prolongada en el país no hay información. Esta recién entró a los lineamientos de atención a la enfermedad el 22 de diciembre.

El Ministerio de Salud confirmó que “por el momento no se encuentra como una condición de notificación obligatoria, por lo que no se dispone de los datos”.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) tampoco tiene información por sexo de quienes son atendidos por síntomas de covid-19 durante tres semanas o más.

Sistema inmune responde diferente

La diferencia en las manifestaciones empieza desde que el SARS-CoV-2 ingresa al cuerpo y se topa con nuestras defensas.

La analogía de un “ejército lleno de soldados” que ataca a cuanto microorganismo quiera “invadirnos” es muy cercana a la realidad.

Este ejército identifica al invasor, estima cuán agresivo es y ve las mejores formas de desarmarlo y atacarlo. Al concluir, manda a los soldados “a dormir”.

Sin embargo, en ese ataque hay diferencias sustanciales entre hombres y mujeres. Esto sucede con la mayor cantidad de enfermedades, aunque con covid-19 se han visto particularidades.

“Hay mecanismos biológicos del sexo masculino que afectan la severidad de la covid-19, particularmente cuando se trata de respuestas inmunes”, destaca un comentario de Takehiro Takahashi y Akiko Iwasaki, virólogos de la Universidad de Yale, EE. UU., publicado en la revista Science.

“Las diferencias entre los sexos van más allá de los órganos sexuales y se extienden a otros sistemas fisiológicos, como el sistema inmunitario”, puntualizan.

Avilés añade: “en un hombre, las defensas ‘tiran’ respuestas muy intensas de poca duración, en una mujer la respuesta es más baja, pero con mayor persistencia”.

Volviendo a la analogía de los soldados, el ejército de los hombres podría ser más propenso a tirar una sola bomba atómica, las mujeres lanzarían muchas balas de bajo calibre durante mayor tiempo.

“Las respuestas son cualitativamente diferenciadas”, prosigue Avilés.

“Ya se han identificado mecanismos en donde la respuesta intensa del macho le puede provocar paradójicamente, mayor gravedad, porque en esa intensidad de respuesta el daño colateral a otras estructuras tiende a ser mayor”.

En otras palabras, el cuerpo se defiende más de la cuenta, ofrece una respuesta exagerada y se daña a sí mismo. Al lanzar la “bomba atómica”, se hiere no solo al invasor, también a “civiles”. La muerte no se da precisamente por el virus, sino por la reacción exagerada del organismo.

Esto no sucede con esa intensidad en la mujer.

“A la hembra no le sirve morir al defenderse. Y el precio sería el tener síntomas por más tiempo para preservar a la especie”, manifestó el infectólogo.

Iwasaki y Takehiro señalan que el sistema inmunitario del hombre envejece más pronto, y eso podría tener relación con la mortalidad. Si el sistema inmune responde menos, la letalidad será mayor.

Cantidad de virus influye

Iwasaki también lideró un reporte publicado en la revista Nature en agosto que explora cómo se replican los virus (crear copias de sí mismo). La cantidad de virus en el cuerpo de una persona se denomina carga viral.

El equipo estudió la carga viral de las personas desde su diagnóstico hasta su resolución, ya fuera por muerte o por recuperación.

Al momento del diagnóstico no había diferencia entre hombres y mujeres, pero en el momento de la llegada al hospital y durante su estadía, la carga viral era mayor en los hombres.

Los científicos notaron que, al internarse, las mujeres tenían más células de defensa llamadas linfocitos T y más anticuerpos.

En cambio, los hombres, tenían más citoquinas, proteínas que coordinan respuestas inmunitarias; se secretan como “señales de peligro”, y por ello están relacionadas con una respuesta mayor.

“Nuestra hipótesis es que si los hombres no estimulan una buena respuesta de células T, no será tan hábiles para remover el virus rápidamente, y esto llevará a mayor replicación viral”, aseveró Iwasaki a la prensa.

A más largo plazo

El predominio de la covid-19 prolongada en el sexo femenino es consistente en toda edad: niñez, preadolescencia, adolescencia, edad adulta y adulta mayor.

Esto no quiere decir que los hombres no presenten del todo estas manifestaciones, sino que lo hacen en menor medida.

En estas personas, el virus ya se eliminó y no pueden contagiar, pero los síntomas no se van. Y pueden variar en el tiempo.

Como la covid-19 prolongada tiene manifestaciones tan diversas y durante tiempo variable, no es fácil identificarla y estudiarla, pero algunos textos hablan de que ellas tienen de 50% a un 60% más de riesgo de síntomas a largo plazo.

No obstante, si se toma en cuenta solo a las mujeres, sí hay diferencias por edad. Un manuscrito del King’s College de Londres, indica que el riesgo de covid-19 prolongada es mayor conforme mayor es la edad.

Los resultados preliminares, publicados en la plataforma medRxiv, subrayan que el 10% de mujeres entre 18 y 49 años tenía esta condición, versus el 22% después de los 70 años.

Covid-19 prolongada y sus posibles manifestaciones

No en todas las personas las complicaciones de la covid-19 prolongada se manifiestan por igual. Hay quienes tienen solo un síntoma y quienes tienen más de 10.

FUENTE: THE LANCET INFECTIOUS DISEASES, LONG COVID STUDY, KING'S COLLEGE, IMPERIAL LCOLLEGE, CDC.    || J.C. INFOGRAFÍA/ LA NACIÓN.

El rol de un cromosoma

Para Iwasaki y Takehiro, el que la mujer tenga dos copias del cromosoma X y el hombre solo no es coincidencia.

“Un número substancial de genes relacionados con la inmunidad se codifican en el cromosoma X. Aunque una de las dos copias de las mujeres está silenciada, algunos genes críticos a la respuesta inmune pueden ‘escapar’ del silenciamiento”, cita el artículo en Science.

Y añade: “una mayor expresión de estos genes llevaría a una mejor respuesta en las mujeres. Es uno de los mecanismos para mayor protección de las mujeres ante infecciones, incluida la covid-19″.

Cuestión de hormonas

Los estrógenos, una de las hormonas sexuales femeninas, también se han visto relacionadas con una protección hacia algunas enfermedades. Por ejemplo, los niveles hormonales antes de la menopausia protegen la salud cardiovascular femenina.

Sabra Klein, de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins (EE. UU.) destacó que, en infecciones virales, el estrógeno aumenta la respuesta de las células de defensas.

La protección sería mayor durante la edad reproductiva, cuando más estrógeno se produce de forma natural. Empero, el estrógeno no trabaja por sí solo, es parte de un engranaje.

“No podemos decir: son las hormonas, o son los genes, al final del día cada uno de nosotros pelea contra el virus con lo que tiene en su cuerpo, y esto varía incluso entre las mismas mujeres y los mismos hombres”, indicó.

Comportamiento y hábitos

El comportamiento y los estilos de vida están muy involucrados al enfrentarnos a una enfermedad.

“La mujer es más metódica para el cuidado de la salud que el hombre. Tiene menos enfermedades crónicas que podrían complicar un caso de covid. La higiene tiende a ser más rigurosa en ellas”, apuntó Avilés.

“Hombres y mujeres somos diferentes. El virus nos lo está recordando”, recalcó.

No obstante, la forma en la que el virus ingresa en el cuerpo tanto de hombres como mujeres es la misma; los cuidados no cambian: higiene, distancia, mascarillas.

Lo desconocido

Para Iwasaki y Takehiro, falta mucho por saber y por eso es importante estudiar las manifestaciones de cada sexo biológico.

“El sexo no es binario, y se sabe muy poco de la respuesta inmunitaria en individuos con desórdenes de desarrollo sexual (anomalías en cromosomas, órganos sexuales o anatomía) o en personas transgénero”, cita el reporte en Science.

“¿Tendrán diferencias estas personas en su respuesta inmune? ¿Qué sucede con los individuos transgénero que están en terapia hormonal para reasignación de género?”, añade el documento.

Avilés concluye: “si covid-19 fuera una persona sería un chiquito de un año. ¿Qué va a saber usted de cómo será ese chiquito cuando llegue a grande?”.

Colaboró el periodista Gustavo Arias

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