Ivannia Varela. 25 abril
Durante las clases los niños crean superhéroes con vegetales que han estudiado. Cortesía Salomón Sayago para LN
Durante las clases los niños crean superhéroes con vegetales que han estudiado. Cortesía Salomón Sayago para LN

Decidido a que más niños costarricenses conozcan la gran diversidad de vegetales y frutas que existen en el planeta y puedan introducirlos sin temor en su alimentación, el joven Salomón Sayago Mejía decidió darle mayor impulso a un proyecto que él emprendió hace dos años en la institución donde estudiaba. Su idea es llevarlo a otros centros educativos.

La iniciativa de este muchacho, denominada “Punto de encuentro”, dio sus primeros pasos en el colegio Lincoln con la idea de que estudiantes de secundaria motivaran, mediante clases semanales, a los más pequeños de la institución a comer variado, rescatar recetas de los abuelos y sembrar plantas para promover la variedad de semillas.

Satisfecho con los resultados obtenidos, Sayago ha podido replicar con éxito el modelo en otras instituciones como la Escuela Interamericana CATIE y el Blue Valley.

“A nosotros nos fue muy bien. Dimos dos clases de primer grado (dos personas por clase). Fue una experiencia increíble porque a los escolares les encantaba aprender. Incluso, al concluir una actividad que involucraba la alimentación en sus casas, los padres de los niños nos agradecieron por enseñarles a sus hijos a alimentarse mejor y mostrarles a los adultos nuevas frutas y vegetales que no conocían”, comentó Irina Kaminsky, una de las estudiantes que puso a prueba el proyecto de Sayago en el Blue Valey.

En el CATIE los resultados fueron similares. “Nuestra experiencia al trabajar con Salomón, y los módulos sobre agrobiodiversidad y la sana alimentación en los niños y jóvenes, fue muy enriquecedora, tanto para la institución educativa como para los alumnos y las familias de los estudiantes participantes. Fue bueno ver estudiantes empoderados dando charlas y proporcionándole información muy valiosa a compañeros de niveles inferiores”, mencionó Maricela Mora Salazar, coordinadora de Preescolar.

Salomón Sayago (joven con camisa blanca), durante una feria en el colegio Lincoln, al finalizar el curso con los estudiantes. Para esa ocasión recibieron la visita e instrucción de productores de Talamanca. Foto cortesía Salomón Sayago.
Salomón Sayago (joven con camisa blanca), durante una feria en el colegio Lincoln, al finalizar el curso con los estudiantes. Para esa ocasión recibieron la visita e instrucción de productores de Talamanca. Foto cortesía Salomón Sayago.
En busca de una plataforma

Durante los tres años del plan piloto en estas tres instituciones se han visto beneficiados 200 niños, 30 jóvenes directos, mas de 500 jóvenes indirectos, sus familias y profesores, comentó Sayago.

El objetivo ahora de este joven es encontrar personas interesadas en ayudarle a desarrollar una plataforma tecnológica que permita llevar este curso a más centros educativos dentro y fuera del país. Así, quienes deseen utilizar el módulo podrían desarrollarlo y acceder a la información con mayor facilidad.

El muchacho también desean hallar socios (empresas o personas interesadas) que aporten nuevas ideas a su proyecto. Entre quienes podrían contribuir se encuentra el colegio Lincoln, de donde Sayago es egresado.

“Como lo hacemos con otros alumnos, daremos apoyo logístico y de estructura del producto final que se implementará en otros colegios. Se evalúa darle apoyo con el Departamento de Tecnología para apoyarlo en el desarrollo de una aplicación”, explicó a La Nación Robert Rinaldo, director general de este centro educativo.

Los niños tienen la oportunidad de trabajar en sus huertas y hacer bancos de semillas. Foto cortesía Salomón Sayago.
Los niños tienen la oportunidad de trabajar en sus huertas y hacer bancos de semillas. Foto cortesía Salomón Sayago.
¿Por qué surgió este proyecto?

Sayago, quien se encuentra en Australia en Queensland University cursando las carreras de Agronegocios y Agricultura Sostenible, está convencido de que la agrodiversidad es una vía efectiva para solucionar la crisis agroalimentaria en la que se encuentra el mundo.

Los seres humanos necesitan nutrirse para realizar sus funciones humanas. La agribiodiversidad es la base de nuestra alimentación y se ha visto disminuida en una proporción alarmante en los últimos 100 años, al punto de que hoy la mitad de nuestras calorías dependen solo de cuatro tipos de alimentos: papa, trigo, maíz y arroz. El 70% de nuestra alimentación proviene tan solo de 12 especies vegetales”, reflexionó.

Para revertir el problema, Sayago piensa que los niños son los principales agentes de cambio y por eso, insiste en trabajar con esta población.

¿En qué consiste el programa que diseñó este joven? Básicamente, durante el curso se abordan cuatro temas medulares: el agro, la nutrición, las semillas y las huertas.

Así, durante los meses en que se lleva a cabo este plan, los escolares aprenden sobre distintos productos que se cultivan en el campo, la riqueza nutricional que estos tienen, las muchas recetas que pueden prepararse con ellos y, luego, se les invita a experimentar con la siembra de frutas y verduras.

En una de las clases se motiva a los pequeños estudiantes a crear sus propios superhéroes, tomando como base sus vegetales preferidos.

El curso suele culminar con una feria.

Junto al módulo educativo, Salomón promueve la agrodiversidad a través de su página web: www.fundacionsalomon.org, su muro de Facebook y la aplicación Fundación Salomón que está disponible para iOS y Android.

Mediante el juego y la creatividad los menores aprenden el valor de los vegetales y las semillas. Foto cortesía Salomón Sayago.
Mediante el juego y la creatividad los menores aprenden el valor de los vegetales y las semillas. Foto cortesía Salomón Sayago.