AFP. 8 abril

El ataque contra Palma en el noreste de Mozambique, una de las mayores ofensivas de los grupos yihadistas desde 2017, genera preocupación en África austral sobre los riesgos de seguridad.

El 24 de marzo, un sangriento ataque, minuciosamente preparado, fue cometido contra esta pequeña ciudad portuaria de 75.000 habitantes, a solamente algunos kilómetros del megaproyecto gasífero del grupo francés Total en la península de Afungi.

Oficialmente decenas de civiles, policías y militares resultaron muertos, aunque el balance preciso no es conocido aún.

Este jueves, seis presidentes de la Comunidad de desarrollo de África austral (SADC) se reunieron de forma urgente para evaluar la amenaza yihadista. Al término de la cumbre pidieron una "respuesta regional proporcional", sin anunciar una decisión concreta.

Esta semana los 16 miembros de la SADC condenaron este ataque, calificándolo de "afrenta" a la paz y la seguridad de Mozambique y toda la región.

Según varios analistas, la seguridad regional está en juego, igual que el proyecto gasífero de varios miles de millones de Total, una de las mayores inversiones en el continente.

Convencer al presidente mozambiqueño Filipe Nyusi de renunciar a su "política nacionalista" y cooperar con el bloque regional sería esencial para hacer frente a la amenaza islamista, según Piers Pigou, especialista sobre África en el International Crisis Group.

"Si Mozambique cayera, podría ser utilizado como punto de entrada para afectar a toda la región" advierte Adriano Nuvunga, director de un centro de investigaciones en Maputo.

Pero el presidente mozambiqueño insistió en que toda ayuda exterior debe servir para "apoyar" y no para "sustituir" a sus fuerzas armadas.

Mozambique, que tiene una costa de más de 2.000 km en el océano Índico, es fronterizo con Malaui, Zimbabue, Sudáfrica, Tanzania y Esuatini.

"Las fronteras con Mozambique son inmensas y no son fáciles de controlar" destaca el analista independiente tanzano Kennedy Mmari, que teme una "aceleración" del extremismo en su país.

Los yihadistas mozambiqueños ya han atacado aldeas y pueblos al sur de Tanzania. Un sangriento ataque afectó en octubre la localidad de Mtwara.

La amenaza yihadista "está a nuestras puertas" advierte Liesl Louw-Vaudran, investigadora en el Instituto sudafricano de estudios de seguridad.

Pero de momento los yihadistas parecen mas preocupados por la idea de ganar terreno en el interior de Mozambique, matiza la investigadora.

Pero está también en la balanza el futuro de los enormes yacimientos de gas natural en la región. El sitio de Total debía ser operativo en 2024 y estas riquezas debían convertir supuestamente a Mozambique en un "gigante de la energía", recuerda Nuvunga.

Los especialistas temen que estos acontecimientos alejen de la región a las empresas internacionales y a los inversores.

También están amenazados los flujos comerciales, según estos expertos, en especial los intercambios marítimos por el canal de Mozambique, y terrestres con Malaui, Zambia y Zimbabue.

"Si no se combate la violencia, y ésta gana en intensidad, todo ello puede impedir el desarrollo de la región" advierte Nuvunga.

La cumbre de jefes de Estado de África austral del jueves se produce mientras las autoridades mozambiqueñas declararon que los yihadistas habían sido expulsados de Palma.

Pero las fuerzas gubernamentales "están lejos de haber recuperado el control" de la región, asegura Pigou. "Queda por ver la capacidad de maniobra de la SADC en este contexto", agrega.

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