Cambio educativo

Hipocresía con los indígenas

La brecha entre el tipo de educación que reciben los estudiantes del valle Central y los que habitan en territorios indígenas se traduce en falta de oportunidades, desigualdad y exclusión.

En Costa Rica, hay aproximadamente unos 104.143 indígenas distribuidos en 24     	territorios en todo el país. En la foto, Juan Sánchez y su nieto Aarón, de Quitirrisí, Puriscal.  Crédito: Rafael Pacheco.
En Costa Rica, hay aproximadamente unos 104.143 indígenas distribuidos en 24 territorios en todo el país. En la foto, Juan Sánchez y su nieto Aarón, de Quitirrisí, Puriscal. Crédito: Rafael Pacheco. Rafael Pacheco
En Costa Rica, hay aproximadamente unos 104.143 indígenas distribuidos en 24 territorios en todo el país. En la foto, Juan Sánchez y su nieto Aarón, de Quitirrisí, Puriscal. Crédito: Rafael Pacheco. (Rafael Pacheco)

Del discurso al hecho, hay un largo camino de tareas pendientes para garantizar equidad y calidad en la educación que reciben niños y jóvenes indígenas en Costa Rica. Sus carencias se invisibilizan en la cotidianidad del ser costarricense y es repudiable que solo sean noticia relevante para el país hasta que la discriminación y la violencia los convierte en titular de sucesos.

En un informe conjunto entre el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) se anota que el 70% de los hogares en territorios indígenas tiene al menos una necesidad básica insatisfecha, en comparación a un 26,4% a nivel nacional. A esto, se suma una lista de pendientes en educación que las comunidades indígenas reclaman a cada gobierno de turno sin que las acciones, a la fecha, sean contundentes.

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