Televisión

Carolina Sánchez, una amplia confesión sin filtros

El 5 de julio vuelve a la pantalla de Repretel. En entrevista, la enérgica y sonriente mujer destapó sus sentimientos y con naturalidad habló de sus divorcios, del reencuentro con el amor, de su alegría por vivir y hasta de lo que duele.

Carolina Sánchez no es una mujer de sonrisa fácil, más bien es de carcajada fácil. Es una explosión de endorfinas. Es esbelta y, aunque ella es mucho más que la apariencia, luce despampanante físicamente.

Es una mujer de decisiones. Es fuerte y determinada. Carolina vive en Costa Rica desde hace 25 años, cuando por amor se vino a este país. Siendo reportera conoció en una conferencia de prensa, en su natal Venezuela, al piloto Carlos Rodríguez, su esposo por 13 años y junto a quien tuvo a su hija Sara Rodríguez Sánchez, el ser humano más importante de su vida.

Carolina es también una mujer que sabe cerrar ciclos y habla con transparencia de eso. Lo hizo cuando la primera vez se divorció tras una mediática infidelidad por parte de su exesposo y también hace un año, cuando terminó su matrimonio con el empresario Fernando Altmann porque se acabó el amor. Asume la realidad y termina lo que haya que finiquitar en el momento preciso. La vida es una y es corta. Por eso vive con intensidad.

Esa energía que transmite a través de sus risas sonoras la acompaña desde temprano cuando se levanta a hacer funcionales y spinning o a jugar tenis o boxear. El día a veces se hace corto para quien no deja de querer, aprender y crear. Carolina está en el antepenúltimo módulo de portugués. Además habla francés, italiano, inglés y su nativo español.

Ahora, cuando recién firmó contrato para ser una de las panelistas del programa Conexión de Repretel, está entusiasmada porque tras siete años fuera de la televisión era una tarea pendiente regresar. Además, combinará esta labor con su gestión como vocera en la compañía Claro, empresa en la que también trabaja en la parte de acción social y que la emociona por su interacción constante con niños pequeños, quienes la conmueven con su inocencia y sonrisas.

El martes 15 de junio, durante la presentación oficial del elenco de Conexión, el programa deportivo que regresa a canal 11 el lunes 5 de julio para entretener a la familia a partir de las 8 p. m., Carolina se sentó a conversar sin filtros con Viva, tiempo en el que reveló que se ha reencontrado con el amor y que está bastante ilusionada.

Prefiere no hablar del nombre de esta persona especial que la motivó a volver a correr, pero sí cuenta que él trabajó como banquero y ahora se desempeña en la industria hotelera.

--¿Cómo fue todo este tiempo fuera de la televisión?

Sin hacer un programa diario estuve fuera siete años, pero por cariño a Informe 11 a veces soy el back up. Lo hago con todo cariño. Siempre he trabajado solo para Repretel pero he estado invitada en programas del 7 y del 8. Pero esto (Conexión) es totalmente nuevo. Cuando comencé en el 2003 en Informe 4 Fernando Contreras (presidente de Repretel) me insistía en que por qué no me metía en un formato deportivo. Yo no quería porque venía de Venezuela de hacer muchas cosas con mi papá (su padre, don Omar Sanchez, fue por muchos años periodista deportivo).

“Esto (la televisión) es tu vida y a veces es complicado estar sin (ella). Sobre todo el contacto con la gente. Una vez que uno está en el mall, en el supermercado uno se hace muy cercano. En 25 años en Costa Rica nunca he tenido un feo momento con nadie y eso te lo dan la televisión y programas como este que son de familia, lindos. Que buscan entretener.

--¿En qué momento de su vida está?

Me divorcié hace exactamente un año. Es mi segundo divorcio. No teníamos hijos en común. He tenido la suerte de que los dos esposos que he tenido son buenas personas, personas responsables. El divorcio fue tranquilo. No hubo terceros. Fue un mutuo acuerdo. Fueron cosas muy lindas las que se vivieron en los cuatro años de noviazgo y los casi cuatro de casados.

“En el momento profesional estoy con Claro y con este proyecto que ahora me tiene metida leyendo, viendo cosas en televisión, metida en internet, preguntando a gente que sabe de esto. Aunque no voy a ser comentarista porque para eso están ellos que son comentaristas y expertos, obviamente ahora tengo mayor responsabilidad de estar más al día no solo en el fútbol, sino en cualquier disciplina deportiva que de por sí me gusta”.

--¿Qué reina en su vida?

Prácticamente paso todo el día trabajando. Me levanto muy temprano y hago mucho ejercicio.

--Entonces esa energía que transmite es real…

Es de verdad. Tengo en mi Facebook una frase que dice: “mujer de energía inagotable” y todavía no me han encontrado el botón de off.

--¿Cómo está su hija, Sara Rodríguez?

Tiene 21 años. Está en la Universidad en su tercer año. Estudia negocios. Para ella esto (que regrese a la televisión) es lindísimo pues ella estaba preocupada porque yo estaba divorciada y en tiempos de covid... Ella me ayudó a escoger esta ropa (la que usó para la presentación). Está contenta porque sabe que esto me gusta.

--¿Cómo han sido estos tiempos sin la compañía de su hija, tras el divorcio y en contexto de pandemia?

Ahorita estoy muy bien. Tengo muchos amigos. Ahora tengo a mi mamá aquí. Era algo que antes no pasaba. Mis hermanos y mis sobrinas están aquí. Mi familia vive en Cartago. Tenemos una empresa y mi hermano es quien la dirige.

“Mi papá está en Venezuela. Vive tranquilo. Nosotros vemos por él económicamente. Queremos traerlo pero ahorita no hay ni vuelos. Él está orgullosísimo porque soy su hija mayor mujer y para él no hay palabras de que yo vaya a hacer un programa deportivo.

“Estoy en un momento de madurez y muy abierta a aprender. Soy una persona a la que le gusta aprender. Estudio portugués y se me hace un enredo con el francés y el italiano. Me gusta comunicarme con la gente. Me gusta hablarles en su idioma. Ahora quiero estudiar mercadeo digital. Siempre quiero aprender porque creo que esta vida hay que vivirla intensamente como si fuera el último día”.

--¿Qué hay del amor romántico?

Yo no creo que me case, pero uno nunca sabe un tercer matrimonio. Tengo muchísimas ganas de enamorarme lindo, bonito. Desde que se supo que estaba divorciada la verdad no me han faltado pretendientes. Estoy conociendo a alguien.

--Carolina, ¿cómo es que logra conocer a alguien en este contexto de coronavirus, no le da temor el tema del contagio? (le pregunto entre asombro y risas...)

Es que ya a mí me dio (covid-19). Se me acercan (los pretendientes) porque saben que me dio. Me dio en diciembre. Ya hasta me vacuné. Por eso se me acercan sin miedo (risas). Estoy conociendo a alguien. Estoy ilusionada.

--¿Él es una figura mediática?

Fue una figura mediática en algún momento. Fue gerente de banco. Conozco a su familia. Es bien linda. Me he encariñado con su nieto, un niño divino. Si me preguntan de quién estoy enamorada digo que del chiquito. Me imita, se ríe como yo, golpea la mesa.

“Ahorita estamos tranquilos. Tenemos poquito de andar juntos. Es bonito y vacilón. Tiene 60 años”.

--Carolina usted además de mucha energía y vitalidad transmite determinación. ¿Es una mujer que no teme el cerrar ciclos?

Cuando me vine a vivir a Costa Rica en el 95 fue una decisión acertada. Hoy en día digo que Diosito está cuidado de mí. Yo siempre me hubiera ido de Venezuela. No hubiera podido seguir en el país. Tengo 10 años de no ir a Venezuela.

“Vengo de mujeres adelantadas para la época. Mi abuelita (materna) que tendría 90 años, por cierto se llamaba Carolina, trabajaba, manejaba y era una señora muy adelantada a su época. Cuando las mujeres se quedaban en su casa mi abuela trabajaba”.

“La fuerza creo que viene de mi abuela Carolina. Tengo dos bisabuelas que se llaman Julia (ella se llama Julia Carolina). Mi abuela Raquel, por el lado de mi papá era candela, vaciló hasta que se murió hace siete años. A mí no me da pena hablarle a quien tenga que hablarle. Me gusta que las personas se sientan queridas, amadas. El día que me fui a firmar el contrato a Repretel las señoras que limpian, que conozco hace 20 años, me dijeron: ‘bienvenida otra vez a su casa’. No me gusta hacer distinciones de nada. Me gusta que la gente se sienta querida y apreciada”.

“Con Informe 11 logré muchísimo entrar a la casa de los ticos. He sido la única presentadora extranjera de ese programa y cuando en el trabajo (de vocera) voy a zona rural usted no sabe. Hace tres meses me tomé una olla de carne en una casa. Cuando me vieron que era yo y yo olí la olla de carne que es mi comida preferida tica me invitaron a pasar. Esto me lo dio Informe 11. Por eso a Frederick (Fallas, productor de Informe 11) y Fernando Contreras les digo que me llamen, que yo llego”.

--Es una mujer independiente y empoderada, ¿qué le dice a sus congéneres?

Primero que si tuvieran la oportunidad de prepararse, de estudiar, que lo hagan. Pero hay muchas mujeres que no tienen la oportunidad.

Siempre les digo que trabajen, que estudien. El estudio nunca está de más. Si uno no está cómodo en un lugar, o con una persona...

--¿Eso es lo que usted ha hecho?

En el caso de Carlos fue porque esa infidelidad fue tan pública. Con Fernando lo que pasó fue como que se murió el amor. Vino la cuarentena. No nos llevábamos como bien. Lo quiero mucho. Fue especialísimo con mi hija.

--Entonces su mensaje es...

Que esta es la única vida que uno vive. Y si es la única vida mejor vivirla de la mejor manera. ¿Cómo te vas a quedar con un carajo que no, o en un trabajo donde no estás contenta? Es la única vida que tienes. Por eso hay que aprovecharla. Mi hermano mayor se quedó viudo hace dos años. La esposa se murió de un día para otro por muerte súbita. Y eso me marcó. Dije: ‘voy a vivir mi vida como si hoy fuera mi último día’.

--Ha vivido intensamente, ¿qué le falta por hacer?

Siempre había querido volver a la televisión. Quiero cuando sea grande, tal vez en unos 10 años, vivir en diferentes países para practicar lo que aprendí. Me muero por ser abuela. Me moría por tener un hijo o tener dos, y solo tuve a Sara. Ya con el segundo (esposo) yo tenía 42 años.

“Yo trabajo con niños porque además de vocera estoy con la parte de responsabilidad social y me toca dar clases en la zona rural de Pérez Zeledón y en Pococí. Amo trabajar con niños. Si son pequeñitos más. Bien hubiera sido teacher.

“También quiero tener una pareja. Cuando tienes un trabajo como este que uno está vacilando y luego llegas a tu casa y no hay nadie porque, en mi caso, vivo sola. Quiero un cable a tierra. Necesito una persona que esté ahí, a quien le pueda llorar, poder reír juntos y contarle mis cosas y no busco un amigo, quiero que sea mi pareja”.

--¿Hay algo que le duela en este momento?

Venezuela. Y lo que pasa en Perú y en Nicaragua. No poder ver a mi familia que está en Venezuela.

“También me duelen mucho las pérdidas por el covid. Perdí a un tío el año pasado. A mi profesor de natación la semana pasada. Al papá de una de mis mejores amigas. He perdido gente querida y eso me duele. Espero que este virus esté controlado lo antes posible”.

--¿Qué le transmite alegría?

Sobre todo saber que cuando me pasan cosas son oraciones contestadas. A veces uno cree que Dios no lo está escuchando, pero me hace demasiado feliz que sé que Dios me cuida. Me alegra la inocencia de los chiquitos. Eso no tiene precio.

--¿Qué le da paz?

Yo medito y eso me tranquiliza. Sobre todo saber que Dios me escucha y saber que mi hija está bien y feliz estudiando lo que le gusta. Eso me da demasiada paz.

--¿Cuida mucho su alimentación?

Sí. Tomo jugo verde todos los días, no me puede faltar. Ni de milagro me meto un carbohidrato en la noche. Hago mucho ejercicio, tomo mucha agua. A veces tomo coca cola pero de dieta. Generalmente consumo mucha ensalada y fruta. Casi nunca como dulces. Tomo muchas vitaminas.

--Con relación a este trabajo en Conexión hay algo adicional que quiera decir…

De los pocos comentarios feos que he leído de que ‘esa vieja qué sabe de fútbol’, cuidado y les salgo respondona porque mi segundo esposo es megafutbolero y hay hombres que me han tratado de ayudar y ven que sé. Ese hombre (Fernando Altmann) veía juegos mañana, tarde y noche y me comentaba. Yo soy una persona auditiva. Para expertos para eso los llamaron a ellos (en el elenco están periodistas deportivos y exjugadores). Aquí (el grupo de Conexión) no hay ni una sola persona que me caiga mal. Siempre he tenido trabajos donde me siento como en familia.

“Cuando me vine a Costa Rica, Manuel Capriles del Diario el Siglo, porque yo fui reportera, me dijo: ‘vete’, porque en la vida uno nunca se puede quedar con un: ¿qué hubiera sido sí?’”.

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