2 agosto, 2012
 Yekaterina Samutsevich, Nadezhda Tolokonnikova y María Aliojina dicen no haber cometido un delito, solo ejercieron su derecho a protestar. APEllas.
Yekaterina Samutsevich, Nadezhda Tolokonnikova y María Aliojina dicen no haber cometido un delito, solo ejercieron su derecho a protestar. APEllas.

El caso de Pussy Riot, banda rusa femenina y de punk, ha volcado los ojos de tierras a kilómetros de distancia, como América, sobre el Viejo Continente. Tres integrantes de la banda están siendo juzgadas por una canción y por donde fue interpretada, con posibilidad de pasar siete años presas.

El 30 de junio comenzó la audiencia en el tribunal moscovita Jamóvnicheski, contra Nadezhda Tolokonnikova, Yekaterina Samutsevich y María Aliojina. ¿Qué fue lo que hicieron? ¿Cuál fue el pecado?

El 21 de febrero de este año, las Pussy Riot irrumpieron en la catedral Cristo Salvador de Moscú. Se desprendieron de varias de sus prendas de vestir e interpretaron una canción que decía: “Madre de Dios, echa a Putin” (refiriéndose al presidente ruso Vladimir Putin).

El acto de las Pussy Riot fue considerado, según el artículo 213 del Código Penal, un atentando contra los valores tradicionales de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Dos frentes. Durante las audiencias, las Pussy Riot están presentes en la sala pero asiladas en una jaula de vidrio.

Y ayer, las roqueras denunciaron que les provocan fatiga extrema y hambre donde las tienen privadas de libertad, desde hace ya cinco meses atrás.

“Estamos medio conscientes, casi no dormimos, hoy no dormimos nada”, declaró Nadejda Tolokonikova, en el tribunal.

“No podemos participar plenamente (en los debates)”, dijo, mientras la presidenta de la jurisdicción pedía ayuda médica de urgencia por segunda vez en la audiencia.

Según reportó AFP, los abogados de la defensa se quejaron de que levantan a sus clientas a las cinco de la madrugada y son mantenidas durante varias horas en pequeños espacios sin aeración, y luego son conducidas al tribunal para audiencias que duran 12 horas.

El caso de Pussy Riot ha divido frentes. Por un lado, la iglesia rusa pide todo el peso de la ley contra ellas y, por el otro, se ha activado una campaña mundial para pedir la liberación de las músicas.

Sting, por ejemplo, en un comunicado de Amnistía Internacional se ha pronunciado: “Disentir es un derecho natural e inalienable en cualquier democracia y los políticos deben asumir con tolerancia este hecho”.

Red Hot Chili Peppers manifestó su apoyo a Pussy Riot en conciertos que ha venido haciendo en Moscú y San Petersburgo. Anthony Kiedis, su cantante, lleva puesta una camiseta con el nombre del grupo ruso.