Fernanda Matarrita Chaves. 31 mayo
Carlos Ramos, el popular Porcionzón, dice que este ha sido un año en el que ha sido probado; sin embargo, siempre encuentra el ánimo para sobreponerse. Foto: Jeffrey Zamora.
Carlos Ramos, el popular Porcionzón, dice que este ha sido un año en el que ha sido probado; sin embargo, siempre encuentra el ánimo para sobreponerse. Foto: Jeffrey Zamora.

Desde hace 15 días, Carlos Ramos, el Porcionzón, está internado en el Hospital del Trauma. Este lunes 1.° de junio se le programará la cirugía de reconstrucción del tobillo derecho, que resultó más comprometido tras el violento accidente automovilístico que sufrió el 17 de mayo, en Atenas, y en el que un hombre de 37 años falleció.

Más que el dolor físico, Ramos, de 70 años, cuenta que lo que más le ha afectado durante este tiempo es el “duelo interno”.

“Uno se deprime, he estado afligido. Sé que no tuve la culpa, mi carril fue invadido; desafortunadamente fallece la otra persona”, comentó Ramos, quien asegura que se ha estado comunicando con la familia del fallecido para brindar apoyo moral.

“Un hermano del señor (que falleció) me ha llamado. Están afectados pero saben que no fue mi culpa. (...) Es un infortunio. La mayoría de los choques como este siempre tienen víctimas mortales, eso me contó un inspector. Ese día llovía un poco. Yo vi cuando se me vino encima (el otro carro). En ese momento solo queda encomendarse a Dios. Es algo relampagueante. Había tenido accidentes: un raspón del carro o golpes en el guardabarro, pero ya así jamás. Dios me rescató”, agrega.

Tras el percance, Carlos Ramos ha recibido asistencia psicológica para ayudarle a procesar lo ocurrido.

“Aquí viene psicóloga. Lo apoyan a uno mucho. El duelo va a ir pasando. Esto cuesta porque a uno le dan pesadillas: ve el carro donde se viene encima. No he querido ver el periódico con la noticia. (...) Yo todavía no puedo ver la cara del señor, a él no lo conozco; quizá más adelante cuando asimile esto, porque soy muy sentimental. Esto me ha afectado mucho. La psicóloga lo va preparando a uno, dice que poco a poco hay que ir asimilando lo que paso porque la vida sigue”, cuenta el humorista.

Dice que, de considerarlo necesario, al terminar su proceso de sanación física, buscaría más soporte psicológico.

“Si me siento muy afligido, recurriré. Tengo el apoyo de mi familia que me quiere mucho. No hay como el apoyo familiar. Sin embargo, si requiero de ayuda profesional, me acogería a eso. Todo lo que sea para restablecerse mental y anímicamente”, agregó.

“Quiero agradecer a todo Costa Rica. Han sido innumerables las muestras de cariño y afecto. Es impactante, jamás imaginé que haya tanta gente que lo quiere a uno y le manifiesta muestras de cariño”.
Un año de pruebas

Tras casi 15 días en el centro médico, el Porcionzón afirma que el internamiento es un poco desesperante; no obstante, destaca la buena atención que él y los demás pacientes han recibido en el Hospital del Trauma. Por la crisis sanitaria derivada por el coronavirus, las visitas están restringidas. Él agradece a la tecnología pues por videollamadas puede comunicarse con su familia.

También reconoce la gran calidez que los costarricenses le han transmitido por medio de mensajes y oraciones.

“Quiero agradecer a todo Costa Rica. Han sido innumerables las muestras de cariño y afecto. Es impactante, jamás imaginé que haya tanta gente que lo quiere a uno y le manifiesta muestras de cariño. No tengo como agradecer. Uno necesita apoyo de toda la gente. Me han apoyado al 100%. Colegas, gente del deporte, de la farándula, gente en general. se manifiestan con apoyo. No tengo con qué pagarles y agradecer tanto cariño. Gracias a Dios porque en su mayoría me quieren”, destaca en una entrevista telefónica.

–Don Carlos, ¿cómo se ha sentido físicamente?

–Bien dentro de lo que se puede. Tienen que reconstruirme el tobillo y tienen que meter pines y tornillitos. Por lo demás, me he sentido bien. Como uno está mayor tienen que hacerle exámenes de corazón y riñones. Ya mañana (lunes 1.° de junio) me programan la cirugía.

Desde hace dos semanas, Carlos Ramos está hospitalizado. Este 1° de junio le programan la fecha de la operación de su tobillo. Él procura mantenerse optimista. Foto: Carlos Ramos para LN
Desde hace dos semanas, Carlos Ramos está hospitalizado. Este 1° de junio le programan la fecha de la operación de su tobillo. Él procura mantenerse optimista. Foto: Carlos Ramos para LN

–Recientemente sufrió este accidente y semanas antes había sido noticia por la suspensión del programa ‘De 5 a 7’ de Radio Omega. A varios días de esos acontecimientos, ¿qué sentimientos tiene?

–Yo soy humorista. Entonces puedo citar esa canción de ‘Yo no olvido el año viejo’. Este año ha sido solo de pruebas, pero Dios no pone pruebas que no podamos superar. Todas las he superado.

"Relacionado al trabajo me suspendieron sin permiso del Ministerio de Trabajo. Recurrí a vías legales. Ya están con eso. Me sobró ayuda profesional. Por ese lado, no me preocupo. Costa Rica sabe que tengo años de laborar en una empresa. Tengo todo un pueblo que me apoya en ese sentido. Por ahí, no hay ningún problema.

(En entrevista con La Nación el 6 de mayo, Javier Hernández, miembro de la junta directiva de Radio Omega, resaltó que Ramos trabajaba en la empresa por servicios profesionales. Dice que al humorista no se le aplicó una suspensión de contrato, sino que al Porcionzón se le avisó que se suspendía el programa De 5 a 7 y, por ello, a él también. Ramos sostiene que él tenía orden patronal, vacaciones y que estaba en planilla).

“Continuando con los acontecimientos de estos días, también recuerdo que me quitaron las placas, luego de venir de comprar una crema para mi doña que es diabética. Ahora que me pongo a hacer números, al rato si no me hubieran quitado esas placas, el día del accidente yo hubiera agarrado ese carro que es más pequeñito y el desenlace hubiera sido otro (él manejaba una camioneta 4x4). Quizá Dios puso a esa persona (el oficial de Tránsito que le retiró las placas por conducir durante la restricción sanitaria) para que me salvara la vida”.

–¿Qué enseñanzas le quedan de las vivencias de las últimas semanas?

–Lo que a uno no lo mata lo hace más fuerte. Aunque no soy fanático, soy creyente de que hay un Dios justo que todo lo ve. Soy una persona que no le hago daño a nadie. Trato de divertir a un pueblo con mi manera de hacer humorismo. Dios tiene un propósito con uno. He trabajado honradamente. Dios me ha bendecido. Dios sabe sacarme adelante de estas cositas que pasan. El impacto de ese accidente era para matarme. De no ser por Dios, yo hubiera sido una víctima más de este violento choque.

“Yo pienso retirarme porque ya es hora. Dios me ha bendecido a manos llenas. Me ha dado más de lo que merezco. Quiero dedicarme a los nietos y a mi niño de 12 años. Que bonito retirarse con calidad de vida”.

–¿Cuál cree que sea en adelante ese propósito de vida?

–Me imagino que el propósito es seguir entreteniendo mientras me sienta bien. Me siento bien a pesar de ser mayor. No fumo, no tomo y he tenido buena calidad de vida. Me he conservado mucho. He tenido una vida muy placentera. No me puedo quejar. Uno envejece por fuera, por dentro se mantienen joven. Dios dice que al rato puedo entretener un poco más.

–Cuando esté recuperado y la pandemia del coronavirus le permita al país ir recuperándose, ¿qué quiere hacer profesionalmente?

–Me han hecho llegar muchos proyectos. Pero,ahora estoy aquí en el hospital, no digo que no, pero esperemos a ver. Quiero que pase la pandemia y recuperarme del accidente al 100%.

–Usted lleva más de tres décadas de lleno en el humorismo. ¿Ha pensado en bajar revoluciones? ¿Analiza el retiro?

–Yo pienso retirarme porque ya es hora. Dios me ha bendecido a manos llenas. Me ha dado más de lo que merezco. Quiero dedicarme a los nietos y a mi niño de 12 años. Que bonito retirarse con calidad de vida.

–¿Tiene idea de cuándo le gustaría hacerlo?

–Vamos a darle vueltita. Creo que vale la pena analizarlo.