Tobías Ovares. 18 abril
La peste está a cargo de un elenco de amplia trayectoria. Foto: Andrey Gamboa para LN
La peste está a cargo de un elenco de amplia trayectoria. Foto: Andrey Gamboa para LN

Teatro Espressivo arrancó su temporada 2021 con una apuesta riesgosa: poner en escena La peste de Camus, justo cuando la otra peste continúa segando vidas y esperanzas. Aunque parezca un esfuerzo masoquista e, inclusive, redundante, el trabajo de la directora Natalia Mariño y su equipo es valioso en tanto apunta a la solidaridad como estrategia para enfrentar los desafíos de la pandemia.

Mariño acierta al hacer coincidir la cronología de la novela (1947) y la dramaturgia (2017) con los hitos costarricenses de la covid-19, durante el último año. Para ello se vale de fragmentos noticiosos de medios informativos reconocibles que amalgaman ficción y realidad. Este ejercicio de síntesis invita al público a involucrarse en los sucesos de la trama desde la inmediatez de su propia experiencia.

Cinco personajes entretejen la historia a partir de monólogos e interacciones. La plástica escénica amplifica sus tragedias al rodearlos de atmósferas ominosas producidas por sonoridades disonantes, claroscuros o proyecciones de alimañas fantasmales. En la escena del cierre de la ciudad, la luz delimita pequeños espacios que incrementan la asfixia vital de los personajes al atrapar sus cuerpos y restringir sus movimientos.

En este y otros pasajes similares, la emoción y la inteligencia del público trabajan al unísono gracias a los estímulos bien orquestados que recibe. Precisamente, uno de los mayores logros del espectáculo es que la peste –en tanto metáfora de un universo hostil– acecha, con igual intensidad, en las reacciones de los personajes, en los ámbitos de la plástica y en cada butaca.

Además de la primordial representación de personajes, el elenco asume numerosas tareas. Por ejemplo, las distintas velocidades de sus cuerpos aceleran o ralentizan el devenir del tiempo a fin de subrayar los estados emocionales de la historia. También aportan a la caracterización de lugares, como en el caso de la trepidante ciudad de Orán, repleta de seres aislados entre sí.

Durante la velada del 10 de abril, fueron notorios algunos errores en la emisión de textos. En un montaje que demanda precisión absoluta, estos deslices perturbaron el ritmo que, en la mayor parte de la puesta, sí funcionó adecuadamente. Lo más problemático no es la pifia per se, sino los cambios en la energía del intérprete que, por instantes, abandona su personaje al saberse en falta.

Resultó cuestionable la decisión de negar el género de las actrices, al hacerlas pasar por personajes masculinos. En la práctica teatral, encarnar el género contrario es algo común. Sin embargo, aquí no hubo caracterizaciones o gestos claros que denotaran objetivos estéticos o ideológicos a la hora de exhibir “hombres” donde no los había. En esta época de reivindicaciones feministas, desentenderse del propio género es una concesión peligrosa.

A pesar de su crudeza, La peste es un espectáculo optimista que promueve la acción solidaria ante las tragedias colectivas. Por lo anterior, la pregunta final que el elenco le formula al público no debería relacionarse con lo que haríamos si la peste acabara hoy, sino con lo que hemos hecho o dejado de hacer por otras personas en tiempos de la COVID-19. De esa manera, la pregunta quedaría resonando en el plano moral y no en el de la evasión.

"El trabajo de la directora Natalia Mariño y su equipo es valioso en tanto apunta a la solidaridad como estrategia para enfrentar los desafíos de la pandemia", Foto: Andrey Gamboa
FICHA ARTÍSTICA

Dirección: Natalia Mariño

Dramaturgia: Neil Bartlett basado en La Peste de Albert Camus

Traducción: Gerardo Bolaños

Actuación: Antonio Rojas (Rieux), Carlos Alvarado (Cottard), Milena Picado (Tarrou), Karla Barquero (Rambert), Winston Washington (Grand), Carlos Miranda (voz en off y actor suplente), Rodrigo Durán (voz en off)

Diseño de iluminación: Jody Steiger

Diseño de sonido: Claudio Schifani

Diseño de visuales: Tito Fuentes

Diseño de escenografía: Natalia Mariño

Confección y construcción de escenografía: Oscar Soto y Alejandro Méndez

Diseño de vestuario y utilería: Natalia Mariño

Confección de utilería: Fiorella Cortés y Cristina Arce

Realización audiovisual: Mauricio Esquivel

Asistente de dirección: Cristina Arce

Producción: Kar Barquero para la Asociación Cultural Teatro Espressivo

Asistente de producción: Fiorella Cortés

Espacio: Teatro Espressivo

Función: 10 de abril del 2021