2 agosto, 2015

Jeffrey L. Gould * gouldj@indiana.edu

El libro de David Díaz Arias Crisis social y memorias en lucha: Guerra civil en Costa Rica (1940-1948) constituye un nuevo acercamiento a los eventos de la década de 1940. En el pasado, otros académicos han hecho aportes a esa temática. El libro de Díaz se inscribe en esa tradición de entendimiento de aquella importante y transformadora década, y nos brinda una interpretación que considera los aportes de sus colegas y propone una lectura renovada de muchos eventos y personajes de los “ocho años”.

Este libro ubica la administración Calderón Guardia (1940-1944) en el contexto de los emergentes populismos que tuvieron lugar a lo largo de América Latina. Con precisión y sensibilidad en sus dimensiones culturales, el libro revela el alto nivel de movilización popular en apoyo a la reforma social de ese periodo.

Este es un serio intento académico por profundizar en los usos de la violencia y la retórica violenta en los bandos en pugna durante aquella década, un elemento atendido en el pasado, pero aún necesario de precisar.

Finalmente, Díaz deconstruye varios momentos y actores fundamentales del proceso que desembocó en la Guerra Civil de 1948. Para todo esto, Díaz utiliza los aportes de sus antecesores y desarrolla nuevas lecturas de fuentes periodísticas, de archivo y algunas orales. Díaz también dedica parte de su análisis al estudio de las políticas de la memoria del periodo.

Así, revela la profundidad y los mecanismos a través de los cuales los triunfadores de la guerra civil han modelado memorias de esa dramática década, y las formas en las que los perdedores debieron convivir con esas memorias triunfantes. El éxito económico, social y político de las administraciones del Partido Liberación Nacional de José Figueres colaboró para crear un retrato distorsionado de los años 40.

El 48 revisitado
El 48 revisitado

El autor realiza una importante contribución analítica a la construcción de las memorias dominantes de procesos históricos recientes, por lo que su trabajo tendrá implicaciones más allá de las fronteras de Costa Rica.

Este libro también bebe de los trabajos anteriores de Díaz sobre las conmemoraciones históricas y las fiestas patrias. A la vez, el autor recupera las voces de los silenciados y los vencidos del 48 y trata de comprenderlas.

Como queda claro de los estudios existentes, los “ocho años” representaron un importante periodo reformista que dio a luz a la institucionalización de un seguro de salud, la seguridad social y el Código de Trabajo.

El partido de izquierda, Vanguardia Popular, formó un clave aliado parlamentario y un bastión político de apoyo al partido gobernante. Al mismo tiempo, un movimiento de oposición militante liderado por León Cortés, Otilio Ulate y José Figueres, reunió fuerza al ganar apoyo de las élites insatisfechas y anticomunistas en la derecha y en intelectuales y estudiantes de clase media en el centro izquierda que se oponían al gobierno debido a su corrupción y a sus putativas prácticas antidemocráticas.

Uno de los elementos más importantes del libro es volver a subrayar el grado de violencia empleado por la oposición con el objetivo de crear una crisis de legitimidad y desarticular los vínculos sociales de los diferentes grupos. Esta interpretación sigue un largo camino con el objetivo de explicar los orígenes de la guerra civil y la hostilidad entre las facciones.

Con esa perspectiva analítica, el libro ayuda a la comprensión de conflictos similares que ocurrieron en el continente y que enfrentaron a grupos que compartían ampliamente las mismas metas de empoderamiento de la clase trabajadora y la emisión de legislación social progresista.

En muchos países latinoamericanos, fuerzas políticas y sociales estuvieron de acuerdo en tal programa, que a menudo incluyó la reforma agraria, la nacionalización bancaria, los derechos laborales y la seguridad social.

Ese amplio paquete de reformas, en parte inspirado por el New Deal y por los programas tradicionales de la izquierda comunista y socialista, coincidió con una ola de entusiasmo por reformas democráticas.

Para 1954, habían caído las coaliciones que apoyaron programas que potencialmente podrían haber transformado las estructuras de desigualdad a lo largo del continente.

El libro Crisis social y memorias en lucha realiza una contribución fundamental a nuestro entendimiento de ese decisivo momento histórico. Esta obra se convertirá en un punto de referencia inmediato para los estudios costarricenses y para cualquier acercamiento investigativo a la década de 1940 en cual-quier parte del continente.

* El autor es catedrático de historia en Indiana University (Estados Unidos)