Gloriana Corrales. 7 octubre, 2017

Una enfermera que empieza a padecer de insomnio y por fin, cuando logra conciliar el sueño, tampoco puede descansar porque la agobian una serie de severas pesadillas.

Ese será el inicio de una tragedia personal de alcances inimaginables para Marcela, una enfermera que trabaja en la sección de maternidad de una clínica y quien es la protagonista del filme costarricense de suspenso psicológico Insomnio.

La película debutó en octubre del año pasado en el festival mexicano Feratum, y este 19 de octubre se estrenará en la cadena Cinépolis.

Marcela (interpretada por Karol Uribe) comenzará a confundir sus pesadillas con la realidad, mientras la situación se tornará cada vez más confusa y amenazante para ella.

En medio de la incredulidad de quienes la rodean, esta enfermera deberá averiguar qué es lo que le sucede.

De acuerdo con el director de la cinta, Mario Alonso Madrigal, la trama revelará “temáticas de cierta relevancia social que pueden dar puntos de discusión y de denuncia social”, que se apreciarán durante el desenlace de la película.

“(La historia surgió) a partir de algunas historias que yo he conocido a lo largo de mi formación (aparte de Producción Audiovisual, estudió Psicología). Me he enterado de situaciones de corrupción en ámbitos médicos sanitarios y se me ocurrió retratar un poco de eso”, detalló Madrigal.

“Obviamente, es una historia ficticia, pero pensando en situaciones que se han dado en la vida real”, agregó el director y guionista.

Al borde del abismo. Karol Uribe interpreta a una enfermera que padece de insomnio y que sufre pesadillas. Cortesía de Mario Alonso Madrigal
Al borde del abismo. Karol Uribe interpreta a una enfermera que padece de insomnio y que sufre pesadillas. Cortesía de Mario Alonso Madrigal

El largometraje fue filmado en locaciones como San Pedro, San Francisco de Dos Ríos, Coronado, La Trinidad de Moravia, San José de la Montaña y Zapote. Además, algunas de las escenas se grabaron en una clínica en Los Lagos de Heredia.

De acuerdo con Madrigal, producir esta película tomó cerca de cinco años, con algunas pausas por limitaciones de presupuesto y de tiempo, pese a haber contado con varias donaciones, trabajo de voluntarios, y canjes.

“(Estrenarla) significa muchos nervios, mariposas en el estómago. Ya deja de ser mía para entregársela al público y ver como reacciona. Pero, a la vez, es muy satisfactorio”, comentó el director.