William Venegas. 19 mayo
Llega el tercer capítulo de la saga de John Wick. El primer filme tuvo estreno en el 2014. Foto: Balum
Llega el tercer capítulo de la saga de John Wick. El primer filme tuvo estreno en el 2014. Foto: Balum

Está bueno el culantro, pero no tanto, dice el ingenio público, cuando ya las personas prefieren bostezar, o sea, cuando bostezar es lo más importante. Es lo que podemos reclamarle a la tercera aventura de John Wick en pantalla grande.

Esta tercera entrega se titula John Wick 3: Parabellum (2019) y comienza como la huella del filme anterior. Ahora, el señor Wick tiene sobre su cabeza una recompensa millonaria para quien lo mate y, por supuesto, surge la consigna de “Criminales del mundo, uníos contra Wick”.

Esta nueva película implica haber visto las primeras para entenderla mejor. De una vez, puedo adelantarles que novedades no hay tantas, por lo que esta tercera entrega es tan semejante a las otras como dos lágrimas a una tercera. Ajá: la dirige Chad Stahelski.

Pero esto no es lo grave con John Wick 3: Parabellum, donde el señor Wick, diestro criminal, se resiste a morir, por lo que prefiere matar. Él mata con eficacia y el filme lo presenta con elegantes coreografías, aunque calcadas unas de las otras.

La mejor secuencia de la película sucede gracias a dos perros. Foto: Balum
La mejor secuencia de la película sucede gracias a dos perros. Foto: Balum

Lo grave de esta tercera entrega es que es muy repetitiva consigo misma en su mundo interno, por lo que la trama es lo de menos: es mínima su estructura dramática, aunque por ahí se ponga culta diciendo que si se quiere la paz, hay que prepararse para la guerra.

Esa frase hay quienes se la adjudican a Julio César (al pobre César le echan más suertes de la cuenta), pero es del escritor romano de temas militares, Vegecio. Igual, uno no entiende por qué se trajeron la frase de Vegecio a esta película.

Por bien coreografiadas que estén, es de esa manera que las imágenes (con ayuda ruidosa de la banda sonora), terminan por estar vacías de contenido y adquieren la condición de ilógicas. Como imitación de lo que decía el escritor francés Maurice Blanchot acerca de la palabra, bien puedo escribir que –en este filme– la imagen, como cualquier buena herramienta, desaparece en la excesiva regularidad del uso.

Con todo, hay una secuencia en Parabellum que bien vale por sí sola. Es cuando el señor Wick (actuación rígida de Keanu Reeves), durante una pelea, se acompaña de bella dama (buena actuación de Halle Berry) y de astutos perros de raza.

Solo esa secuencia le da un punto más a la calificación del filme, es de verla y luego, si lo desean, salir de la sala del cine, porque el resto de Parabellum lo único que hace es morderse la cola con su estilo fílmico.

Distante del filme anterior en calidad, John Wick 3: Parabellum es película previsible como el calentamiento global, igual a sí misma de cabo a rabo, de consumo instantáneo y con pésimo final para abrirle campo a una cuarta película.

No queda más por decir, si no, igual quedo yo con la cantimplora vacía y comienzo a repetirme en lo dicho: mera tautología. Esta vez no hay recomendación.

Título original: John Wick: Chapter 3: Parabellum

Estados Unidos, 2019

Género: Acción

Director: Chad Stahelski

Elenco: Keanu Reeves, Halle Berry

Duración: 130 minutos

Cines: Nova, Studio, San Pedro, Cinemark, Cinépolis, CCM

Calificación: DOS estrellas ( * * ) de cinco posibles