Cine

Crítica de cine: ‘Clara Sola’, una rara mezcla de cuadro de costumbres con algo de tragedia

He aquí un filme nacional que anda entre premios o postulaciones internacionales, pero que se queda sin el beneplácito del crítico de ‘La Nación’

De nuevo, una película costarricense adentra su mirada en las condiciones de vida de lo que llamamos el campo, en un intento por mostrarnos de que allí existe otra Costa Rica, afirmación que es cada vez menos cierta.

El filme se titula Clara Sola (2021), dirigido por Nathalie Álvarez Mesén, guion de ella junto con María Camila Arias. En algunos círculos, el drama de la película ha sido catalogado como feminista, lo que no es tan exacto, pero sí intenta reflejar un entorno desde su personaje principal, Clara, quien se apoda Sola.

La narración del filme tiene posibilidades de expresarse como un texto sólido y, además, contracultural; sin embargo, vemos cómo pasa el tiempo y sucede muy poco o nada con el desarrollo dramático, al punto que parece una rara mezcla de cuadro de costumbres con algo de tragedia.

El filme sigue y lo único esencialmente narrativo es su final abierto. Uno puede juzgar que Clara Sola es película atrapada por cierta tendencia del cine costarricense, donde la trama pierde importancia para buscar significados por medio de las imágenes.

No sé si esa tendencia es temor para construir y narrar bien una historia o es, como dice un amigo mío, incapacidad para ir más allá de las condiciones de un cuento literario.

Con excelente fotografía y buena actuación de Wendy Chinchilla, pese al débil boceto del personaje y buen diseño de producción (punto, porque la música se equivocó de filme), Clara Sola es tan superficial que parece respirar tan solo de subtextos, sin un planteo narrativo preciso. Hasta sus ideas metafóricas se diluyen.

Su ritmo pausado no responde a razón conceptual ni narrativa, aunque funciona para las bien logradas imágenes que saltan en el filme a cada momento con cierto gusto pictórico.

Clara Sola no logra convencernos de la evolución de su personaje femenino y es por falta de lo que François Truffaut llamó “el gran secreto”, que Fernando Trueba define como el no devanarse los sesos para narrar.

Dentro de esa tesitura, los diálogos también se esfuman, tanto en lo que se dice como en lo que se calla, por ejemplo, sobre la condición de la mujer en una sociedad codificada en términos masculinos.

En una película, el argumento no es el contenido de la película, pero sí es su primera e importante generalización. Una dirección dominada por la tiranía de la imagen solo logra sensaciones, sobre todo si hay aherrojamiento de la palabra.

Por ahí, Clara Sola me resulta película obvia, con una trama que pierde inteligencia hasta cuando quiere ser más significante y que, además, acumula tópicos. El punto débil del cine costarricense está en la ausencia de buenos guiones.

En este caso, lo que resulta es un filme pretencioso. Esto le gusta al público en general, incluso a ciertos críticos, quienes caen en el amartelamiento o rendimiento amoroso con la obra que comentan. No es mi asunto con Clara Sola.

Título original: Clara Sola

Costa Rica, 2021

Género: Drama.

Directora: Nathalie Álvarez Mesén.

Elenco: Wendy Chinchilla, Daniel Castañeda.

Duración: 106 min.

Calificación: DOS estrellas ( * * ) de cinco posibles.

Cines: Salita, Magaly.

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