José Andrés Céspedes. 2 marzo
Un taxista informal de 37 años, vecino de la Ciudadela 22 de Octubre de Ciudad Neily, cantón de Corredores, Puntarenas, es señalado por las autoridades como el líder de la organización, la cual se dedicaba a trasladar cubanos de manera ilegal. Foto cortesía de Migración.
Un taxista informal de 37 años, vecino de la Ciudadela 22 de Octubre de Ciudad Neily, cantón de Corredores, Puntarenas, es señalado por las autoridades como el líder de la organización, la cual se dedicaba a trasladar cubanos de manera ilegal. Foto cortesía de Migración.

Tres personas cumplirán prisión preventiva por figurar como sospechosas de conformar una organización que se dedicaba a trasladar cubanos de manera ilegal desde Paso Canoas hasta Peñas Blancas.

Otras 11 personas, entre las que figuran tres oficiales de la Fuerza Pública, cumplirán medidas cautelares distintas a la cárcel.

Uno de los que irá a prisión preventiva por 4 meses es un taxista informal de 37 años, vecino de la Ciudadela 22 de Octubre de Ciudad Neily, cantón de Corredores, Puntarenas, y quien fue señalado por las autoridades como el líder de la organización. El hombre es de apellidos Ramos Quirós y es conocido como Mago.

También irá a la cárcel su brazo derecho, un individuo de apellido Carvajal Duarte, alias Flaco. Según la Policía, este coordinaba el alojamiento y ocultamiento en las casas y, además, el contacto con las personas encargadas del transporte en vehículos particulares. La tercera persona que irá prisión es de apellidos Guevara Chaves.

Los tres hombres que se desempeñaban como oficiales de Fuerza Pública, y que responden a los apellidos Martínez Sánchez, Granados Lacayo y Narváez Delgado, fueron aprehendidos en La Cruz de Guanacaste y ahora cumplirán las medidas cautelares de firmar una vez al mes, impedimento de salida del país y reubicación de sus puestos.

La Fiscalía Adjunta contra la Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes continúa la investigación en contra de las 14 personas, quienes podrían ser acusadas del delito de trata de personas. Estas medidas fueron impuestas por el Juzgado Penal el viernes anterior.

Producto de los allanamientos se logró obtener documentación relacionada con la investigación (comprobantes de transacciones bancarias, libretas, entre otros), así como teléfonos celulares, computadoras, y aproximadamente $33.000 en efectivo, (unos ¢19 millones).

La investigación inició en el 2019, luego de que ingresara información confidencial a la Policía Profesional de Migración, en la que se indicaba que, en apariencia, estas personas operaban en la zona sur del país, propiamente en la frontera con Panamá. Al parecer, los sospechosos se dedicaban a ingresar y egresar a personas migrantes al país de manera irregular.

Según la prueba recabada, los montos que esta organización delictiva cobraba a las víctimas por el traslado de frontera a frontera serían de $600, aproximadamente. Se cree que las personas migrantes tenían como destino final Estados Unidos y, en su mayoría, eran de nacionalidad cubana.

El caso se encuentra en investigación bajo el expediente 18-000060-1321-PE.

Coyotes

El grupo, del cual se tuvo conocimiento a finales del 2018, alcanzó un alto grado de desarrollo, pues tenía casas de alojamiento, personas que alertaban sobre retenes policiales y una compleja red de transporte.

Este sofisticada organización, dedicada al coyotaje, se estima que trasladaba grupos de cuatro a cinco cubanos en solo 24 horas. Por cada uno de ellos se ganaban aproximadamente ¢350.000. La acción de la autoridad se desarrolló en Corredores, Orotina, Puntarenas, Liberia y La Cruz.

El grupo manejaba un complejo sistema de traslado. Cuando el extranjero llegaba a Paso Canoas lo alojaban en viviendas que ellos denominaban “casas de seguridad”. Generalmente, utilizando autobuses de las rutas tradicionales, viajaban desde la zona sur hasta Orotina, en Alajuela, donde se hospedaban en un establecimiento comercial.

Luego, usando un taxi, recorrían de Orotina al cruce de Barranca en Puntarenas. Finalmente, en bus se trasladaban de Barranca hasta Liberia. El recorrido final de Liberia a Peñas Blancas de la Cruz, lo efectuaban en carros particulares. Finalmente, pasaban a Nicaragua por pasos ilegales. Después, utilizaba rutas previamente establecidas para llegar a México y Estados Unidos.

Se presume que el grupo delictivo inició operaciones como una alternativa para los foráneos que no quisieran someterse a los procesos migratorios.

Actualmente, Costa Rica otorga un permiso de ingreso de tránsito a los migrantes, pero les exige pasar por los procedimientos de identificación, además de que se les exige visa de su paso por Panamá.