Judiciales

OIJ decomisa guiones usados por reclusos para estafar personas

Según datos del OIJ, entre el 1.° de enero y el pasado 15 de junio al mediodía, el perjuicio económico por estafas cuya denuncia se presentó en San José es de ¢1.489 millones y $512.000

“Le indico el motivo de mi llamada es el siguiente: Es con respecto a una cita a la cual su persona se tiene que hacer presente a la sucursal más cercana del banco (...), esto a realizar un cambio de su dispositivo token o su dispositivo OTP, ya que en este momento va a quedar totalmente deshabilitado, no va a tener ningún tipo de función, por ese motivo a todos nuestros tarjetahabientes del banco les estamos suministrando un nuevo dispositivo criptográfico, con una gama de seguridad más amplia, el cual va a ser alfanumérico de letras y números”.

El extracto anterior forma parte de un guión que tenían algunos privados de libertad para estafar a las personas mediante llamadas telefónicas. El texto (que usted podrá observar más adelante en esta nota) estaba escrito en dos páginas de un cuaderno que fue decomisado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) durante los operativos conjuntos que ha desarrollado con las autoridades penitenciarias en las últimas semanas, con el fin de desarticular a los grupos criminales que operan desde las cárceles del país.

Datos de la Policía Judicial revelan que el perjuicio económico por 1.804 estafas que acudieron a poner la denuncia en San José entre el 1.° de enero y el pasado 15 de junio al mediodía supera los ¢1.489 millones y $512.000 (¢354 millones al tipo de cambio de este 17 de junio).

Walter Espinoza Espinoza, director de ese cuerpo policial, manifestó el jueves pasado ante los diputados de la Comisión de Seguridad y Narcotráfico, que este tipo de delitos comenzaron a registrarse luego de que los delincuentes “se percataron que no era necesario el contacto, el encuentro o la cercanía física para lograr afectar los patrimonios de terceros”.

Destacó, que este tipo de hechos ha generado afectación a personas y empresas, lo cual, a su criterio, propicia un “ambiente de desesperanza y situación de angustia para muchas familias, porque los golpes son realmente terribles, es la ejecución de hecho criminal sin contacto y prácticamente sin que la persona se percate”.

El jerarca policial explicó que, aunque en los primeros cinco meses del año las cifras fueron de consideración, con hasta 689 denuncias en marzo, para los primeros días de junio han notado una tendencia a la baja, lo cual atribuye a los operativos con la Policía Penitenciaria.

“Esta disminución, desde nuestro punto de vista, tiene relación con la presencia diaria del OIJ en centros penales. Con la Policía Penitenciaria hemos podido entrar a los lugares desde donde se realizan mayoría de estafas”, afirmó Espinoza.

Sobre los diálogos preelaborados que utilizan los delincuentes, el director del OIJ mencionó que es así como, “desde la perspectiva histriónica”, los sujetos buscan “convencer a quien recibe la llamada telefónica de dar datos, claves o pines” y esto provoca “que familias pierdan todos sus ahorros o empresas se vean afectadas con el capital con el que sostienen su actividad comercial”.

En su presentación a los legisladores, Espinoza brindó datos de los decomisos que han hecho agentes judiciales y policías penitenciarios en los operativos que se realizan desde el 25 de mayo anterior.

Hasta el 15 de junio al mediodía, en centros penitenciarios se ha quitado a los reos 111 celulares, 96 tarjetas SIM, dos router, 87 cargadores, 48 manos libres, 11 memorias USB, nueve tarjetas de memoria, así como ¢1,4 millones en efectivo, 752 armas punzocortantes, 292,9 litros de chicha fermentada, 734 gramos de marihuana, 175 gramos de crack y 298 gramos de cocaína.

Para el jerarca, estas diligencias son importantes y permiten combatir las estafas y otros delitos que ocurren en prisión, donde a su criterio no deberían ocurrir hechos ilícitos.

Paralelamente, como parte de los esfuerzos de las autoridades, desde finales de abril, la Policía Judicial también trabaja con la Asociación Bancaria Costarricense en una campaña para combatir los delitos informáticos.

A principios de mayo, La Nación dio a conocer que la compra de bases de datos con información personal de clientes bancarios permite a los estafadores tener todas las herramientas necesarias para crear confianza con sus potenciales víctimas, todo esto con el fin de saquearles las cuentas.

La Policía ha detectado, por medio de diversas investigaciones, que los documentos que llegan a manos de los delincuentes son tanto lícitos como ilícitos. Sin embargo, hasta ahora desconocen cuánto pueden pagar los hampones para obtenerlos.

De acuerdo con la Sección de Fraudes, “se han logrado detectar bases de datos que provienen de las entidades bancarias y estatales, pero hasta el momento no se ha podido determinar cómo fueron obtenidas”. Esa dificultad obedece al camino que sigue la información hasta llegar a su destino final.

La información que suelen obtener los delincuentes es personal, específicamente nombre, número de cédula, correos electrónicos, teléfonos celulares y fijos, direcciones y lugar de trabajo, entre otros. En algunas ocasiones también conocen de qué banco es cliente una persona. Todo eso, les hace generar confianza con sus potenciales víctimas.

  • Toda llamada, correo, mensaje de texto o WhatsApp que reciban de su supuesto banco o alguna entidad gubernamental debe considerarlos falsos en primera instancia, hasta que verifique por otro medio su veracidad.
  • No ingresar a links que lo envíen a una página supuestamente oficial.
  • No ingresar a su banco por medio de buscadores de Internet (hágalo digitando toda la dirección en la parte superior o por la app).
  • Desconfíe de las ofertas que son demasiado buenas y que llegan a través de medios no oficiales. Es importante tener presente que las empresas suelen divulgar ofertas y promociones mediante sus canales oficiales, ya sea el sitio web o en las redes sociales. Por lo tanto, en caso de ser una acción legítima, lo más probable es que encuentre información por alguna de esas vías.
  • Cuantos menos datos personales se suban a Internet, menos expuesta va a estar la información personal, sobre todo en el caso de fuentes poco confiables o poco conocidas.
  • Contar con la tecnología de protección adecuada: instale una solución de seguridad en cada uno de los dispositivos conectados a Internet que utilice, mantenga sus dispositivos actualizados y evite compartir información, enlaces o archivos sin estar seguro de su procedencia.
Eillyn Jiménez B.

Eillyn Jiménez B.

Periodista de la Sección de Sucesos y Judiciales. Bachiller en Periodismo de la Universidad Internacional de Las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana.

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