Hugo Solano C.. 1 octubre
Esta tarde la emanación de gases seguía en el cráter del Poás, pero su contenido era principalmente de vapor de agua. Foto: RSN.
Esta tarde la emanación de gases seguía en el cráter del Poás, pero su contenido era principalmente de vapor de agua. Foto: RSN.

La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) autorizó a la administración del Parque Nacional Volcán Poás reabrir, a partir de este miércoles, el acceso de turistas al mirador, que estuvo cerrado durante dos días debido a las erupciones freáticas surgidas el lunes anterior a las 5:40 a. m.

Así lo confirmó el geólogo de la CNE, Blas Sánchez, quien afirmó que la reapertura se hace con base en la consulta hecha a los científicos de la Red Sismológica Nacional (RSN) y del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), que informaron sobre una disminución en las señales sísmicas asociadas al movimiento de fluidos internos.

De igual manera, “la relación de gases entre hidrotermales y magmáticos muestra un componente mayor de hidrotermales, comprobando así una disminución de la actividad”, explicó Sánchez.

Afirmó que, en caso de que surja en las próximas horas alguna erupción o un aumento en la actividad, se cerrará el acceso nuevamente, pues lo que debe prevalecer es la seguridad de los visitantes.

El horario de visitación es de 7 a. m. a 2 p. m., previa reservación en el sitio del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).

Al lugar entran los turistas en grupos de 56 personas y su tiempo de permanencia, en el mirador que da al cráter, es de 20 minutos.

Sensible a su sistema

El vulcanólogo Mauricio Mora de la RSN indicó que desde el 2017, cuando el Poás retomó su ciclo eruptivo, ha permanecido inestable y más sensible a su sistema hidrotermal y a la recarga de los acuíferos.

Lo anterior quiere decir que las lluvias en la zona, las cuales abastecen la laguna cratérica y el subsuelo, generan cierta influencia en el comportamiento del volcán.

“Hemos venido observando cambios en el nivel de la laguna, que a la hora de secarse desembocan en actividad freática como la que tuvimos en enero de este año, así como la semana pasada y de nuevo este lunes. Hay que estar en un proceso de monitoreo por si hubiera algún tipo de pequeño ascenso magmático, que es factible”, afirmó.

Dijo que con los signos actuales no es necesario cerrar de manera tan prolongada el parque, como se hizo en el 2017.

Confirmó que desde el lunes no se registran más erupciones y ha bajado la energía y la amplitud de los sismos. “Parece que de momento el volcán retorna a cierta estabilidad, sin embargo esa situación la vimos el domingo 29 de setiembre y una semana después se volvió a inestabilizar, por lo que es algo que siempre hay que tomar en cuenta”, acotó.

Añadió que se maneja cierto nivel de incertidumbre porque puede estar unos días estable y luego volver a la actividad eruptiva.

El especialista descartó que en las recientes erupciones hubiesen flujos piroclásticos. “Lo que tuvimos el lunes fueron varias explosiones hidrotermales que levantaron sedimento formando una columna en forma de ciprés. Es por la acumulación de presión en el sistema hidrotermal y que explota”, sostuvo.

Las piedras que lanzó en las inmediaciones del cráter, que en algunos casos fueron en algunos casos de decenas de centímetros, salieron del sello o tapón que forman los minerales en el sistema, así como material de viejas erupciones, por lo que de momento no hay certeza de que hubiese una interacción con magma.

En los cambios físicos que, hasta ahora observan en el cráter, está un pequeño colapso en la boca principal, ubicada donde anteriormente estuvo el domo. Ahí se observa un nuevo campo de fumarola muy rico en azufre y otros gases.

Por ahora, los turistas volverán a entrar con los cascos de protección y acompañados por guías que llevan sensores de medición de gases y que tienen la orden de evacuar los grupos ante cualquier situación de riesgo.