Crímenes

Masacre en Buenos Aires: Homicidas perpetraron crímenes para eliminar testigos de asalto, dice OIJ

Wálter Espinoza descartó nexo de las víctimas con narcotráfico o crimen organizado

Los desconocidos que asesinaron a cuatro hombres y dos mujeres el domingo 17 de octubre pasado en una finca en Llano Bonito del distrito Brunka de Buenos Aires, Puntarenas, lo hicieron para eliminar posibles testigos de una actividad criminal. El hecho lo dio a conocer Wálter Espinoza Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), este martes, en unas declaraciones en las cuales reconfirmó que el asalto fue el móvil de la masacre y descartó cualquier tipo de nexo de las víctimas con el narcotráfico o el crimen organizado.

“Luego de un análisis de la víctimología de todas las personas fallecidas en ninguno de los casos hemos logrado detectar ni la más leve cercanía con hechos como narcotráfico, delincuencia organizada o actividades delictivas de ninguna otra naturaleza. Esto es necesario clarificarlo porque cuando ocurren hechos con las características de la que estamos hablando, usualmente pensamos de manera automática de que estos eventos tienen que ver de manera necesaria con crimen organizado.

“La hipótesis que nosotros mantenemos es la misma que al inicio de la investigación. Es una hipótesis que puede variar, sin embargo, la tesis que maneja la Policía es que esto tiene que ver con un asalto, con un ánimo de sustracción, con el interés de quienes acudieron al sitio a cometer el delito, de no dejar testigos o evidencias que pudieran vincularlos con el hecho criminal. Es una acción grotesca y grosera de parte de un grupo de personas que tienen condiciones y características de violencia y que recurrieron a este esquema para efectos de ultimar a todas las personas cuya localización ocurrió hace una semana en el cantón de Buenos Aires”, dijo Espinoza.

Aunque la masacre la perpetraron el domingo 17 de octubre, fue hasta el día siguiente, lunes a las 2:38 a. m., cuando en la inmediaciones de la casa principal, en una finca propiedad de Stephen Paul Sandusky, que encontraron asesinados a su dueño de nacionalidad estadounidense, así como a los costarricenses César Mauricio Quesada Cascante (44 años), su esposa Claudia Alina Villarevia Rivera (41), y el hijo de ambos Daniel Mauricio Quesada Villarevia (20). En el lugar también mataron a Susan Anyelic Zúñiga Rodríguez (40) y Willy Alfredo Borbón Muñoz (38), estos últimos amigos de la familia Quesada Villarevia.

Ellos fueron el domingo en la mañana a la propiedad del estadounidense para ayudarlo a arreglar un tractor, puesto que César Mauricio y su hijo Daniel tenían un taller de reparación de maquinaria en la comunidad de La Bonita de Rivas en el cantón de Pérez Zeledón. La familia Quesada y los amigos recorrieron 53 kms de distancia para llegar a la finca de Stephen Sandusky.

“Mi primo César invitó a su esposa, hijo y amigos a que lo acompañaran a dar un paseo el domingo. Se esperaba que todos volvieran alrededor del mediodía, donde habían planeado un almuerzo de cumpleaños para el padre de César (Eladio Quesada Ramírez), pero ellos nunca aparecieron. Pasado un tiempo y después de numerosas llamadas telefónicas a todos ellos, Eladio, el hijo menor de César y Alina, y el padre de Alina decidió ir a buscarlos, pensando que se había descompuesto el vehículo y no podían obtener ayuda debido a la ubicación de la granja. En cambio, lo que encontraron fue una escena de crimen horrible. Todos ellos habían sido brutalmente asesinados y sus cuerpos gravemente quemados. Todavía no entendemos el motivo, pero el robo parece ser la pista principal en este momento”, escribió en redes sociales Kendra Espinoza, una prima de César y que está radicada en Estados Unidos.

En tanto, Odilia del Carmen Cascante Rivera, madre de César Mauricio en declaraciones que brindó al medio regional TV Sur Noticias, dijo: “No pienso que ellos estaban en el lugar en que no debían estar. Ellos estaban en el lugar que tenían que estar, porque de ahí Dios se los llevó. Era el momento, era el día, era la hora de ellos. De ahí Dios los recogió. Me entiende, era el momento de ellos. Era el tiempo de ellos”.

“Todo está en manos de Dios porque lo único que mi corazón tiene es alabanza para Dios. En medio de este dolor, lo alabo y lo bendigo”, añadió esta ama de casa de 61 años. Por su parte, su esposo, Eladio Quesada Ramírez, de 65 años, manifestó al mismo medio televisivo: “Nosotros hablamos con Dios y le dijimos: ‘Diosito usted nos lo regaló, nosotros se los devolvemos y pasanos la fuerza de ellos tres a nosotros para poder salir’, porque sin ese poder de Dios no hubiéramos soportado esto”.

Avances de la investigación

Wálter Espinoza dijo que luego de más de ocho días de ocurrido el hecho delictivo, ya concluyeron con las labores de inspección de la escena del crimen, de donde recogieron evidencias balísticas y otros “indicios materiales que son susceptibles de comparación”, sin especificar el tipo de indicio. Asimismo, agregó que se realizó un trabajo de victimología, es decir se ahondó en conocer de una manera detallada las características de cada una de las personas asesinadas, por ejemplo, sus costumbres, sus amistades, sus negocios, esto para establecer hipótesis de investigación.

“Al mismo tiempo, tenemos un grupo especializado de perfilación criminal, que además de valorar el sitio donde ocurre el hecho, valora las condiciones particulares de las víctimas, y plantea hipótesis dirigidas a hacer pronósticos de las condiciones que, eventualmente, pueden presentar o tener quienes están vinculados a este hecho criminal desde la perspectiva de los perpetradores.

“Este grupo de perfilación criminal está integrado por psicólogos, sociólogos, investigadores y analistas que recogen de los datos que razonablemente tengan algún fundamento y establecen premisas de trabajo, que están dirigidas a señalar cuales son las condiciones particulares o características del grupo etario, que eventualmente podrían ser los consumadores del hecho”, añadió Espinoza.

Agregó que esa información, unida a la recolectada en la escena del crimen, más el aporte que se tiene de parte de informantes por medio del sistema de información confidencial se podrían hacer proyecciones para ubicar a posibles sospechosos.

“Este tipo de abordaje el OIJ lo hace junto al Ministerio Público de manera muy analítica, muy ordenada con planificación y con paciencia, porque la responsabilidad primera que nosotros tenemos es compilar datos de prueba que sean útiles para esclarecer el hecho y que, eventualmente, sí así corresponde sean también convenientes para atribuir responsabilidades penales”, concluyó el jerarca policial.

Carlos Arguedas C.

Carlos Arguedas C.

Periodista en la sección de Sucesos. Trabaja en La Nación desde el 2000 siempre en la cobertura de asuntos de Sucesos y Jurídicos.