Alberto Zúñiga. 6 diciembre, 2019

Dicen que murió repentinamente. Lo dijeron quienes conversaron con él durante los dos últimos meses. Entre ellos el compositor Martin Urieta, creador de Mujeres Divinas, Compréndala y Acá entre nosotros.

“Creo que fui uno de los últimos en hablar con él y parecía muy seguro de que se iba a recuperar” comentó Urieta quien, en el homenaje que se le realizó al Príncipe en el Palacio de Bella Artes confesó que José José fue el que hizo ricos y famosos a un buen grupo de compositores.

Entonces si la muerte se le vino de repente lo hizo igual que su arrollador éxito aquella noche de marzo 1970 en el II Festival de la Canción Latina. México entero se levantó y vitoreó al gran perdedor de la jornada que horas después resultó ser el único e indiscutible triunfador absoluto por el resto de su vida y más allá de su muerte.

Ilustración: William Sánchez
Ilustración: William Sánchez

Roberto Cantoral había escrito El Triste en un tributo muy sentido a su madre cuando falleció. Confesaría mucho tiempo después que la interpretación de José José le hacía llorar. Aún me recuerdo frente a la pantalla en blanco y negro del televisor escuchando a ese jovencito de poco más de 20 años, pelo colocho y con traje elegante pero en estilo hippie londinense, cantar como hasta ese momento no había escuchado a otro cantante mexicano hacerlo.

Ni Enrique Guzmán, ni Cesar Costa y tampoco Alberto Vásquez lograron interpretar de esa manera y con esa auténtica entrega que provocó la fascinación de todos, hombres y mujeres, como décadas atrás lo había logrado Sinatra en los Estados Unidos. Ambos artistas dueños de una capacidad interpretativa como pocos la han tenido.

El Triste no solo fue el inicio de una impresionante carrera musical sino que, y al mejor estilo televisanovelesco, una serie de capítulos fatales, humillantes, estúpidos y alucinantes como, erróneamente, se supone debe ser la vida personal de un artista.

Uno de sus grandes fanáticos es el guitarrista costarricense Aaron Retana, profesor y guitarrista principal de la Filarmónica de Costa Rica que dirige el Mstro. Mavin Araya. En opinión del guitarrista el alcohol fue el menos grave de sus males. “A su alrededor hubo mucho empresario sin escrúpulos, malos consejeros y demasiados vampiros sociales que calaron profundo en un espíritu sensible y noble”.

La vida gratificó la admiración a toda prueba de Aaron por su ídolo y en 2011 lo conoció en el último concierto que realizó en nuestro país. Noche cruel para muchas seguidoras que lo escucharon con su voz quebrada y su salud minada. Personalmente las vi marcharse antes del final con lágrimas en los ojos pero con un amor más crecido por aquel que las seguía acompañando en sus recuerdos e ilusiones. “Toqué antes de su presentación y luego pude conocerlo a él y a la hija que le acompañó en esta gira”, me comentó Retana y entre nostalgia y satisfacción confesó que le demostró lo fanático que era de su carrera. “Le llevé toda mi colección de discos que son más de 40 y todos originales. Me firmó dos de ellos, un acetato y también el compacto del disco blanco donde viene El triste”.

Volviendo al tema de los compositores está claro que entre todos los nombres que firmaron su carrera artística, Roberto Cantoral, Juan Gabriel, Armando Manzanero o Pérez Botija entre otros, la presencia de Manuel Alejandro es la más valorada por sus seguidores. La mancuerna fue perfecta y el compositor prácticamente trascribió la intimidad del intérprete y a tal punto que la crítica especializada mantiene que la obra maestra fue el larga duración Secretos. Una de las canciones más exitosas del disco El Amor Acaba se ha convertido en el tema epílogo de muchas vidas románticas pero en la voz de José José y de nadie más.

Concluyendo este breve encuentro con “El Príncipe de la Canción”, quizás la prerrogativa es decidir cómo recordarlo: como el ser humano trágico y conflictivo o como el inspirador cantante de todas nuestras emociones. Usted decide, sin embargo lo definitivo es que por él… el amor nunca acaba.

El autor es crítico de música y encargado de comunicación de ACAM.