Revista Dominical

El tico que pasó de Guanacaste a ser un cazador de auroras en Islandia

De niño, Carlos Mondragón sabía que su futuro estaría lejos de Costa Rica. Hoy es un reconocido guía que se ha especializado en Islandia en el arte de descifrar el firmamento para que turistas vean lo que él considera como ‘el trazo de Dios’

Carlos Montenegro asegura que atestiguar una aurora es como entrar en una película de ciencia ficción. Foto: Cortesía
Carlos Montenegro asegura que atestiguar una aurora es como entrar en una película de ciencia ficción. Foto: Cortesía

‘Legionarios’ es una nueva serie de Revista Dominical, en la que le ofreceremos historias de costarricenses que destacan como profesionales, emprendedores y/o líderes en el extranjero. Si conoce de un caso que le gustaría sugerirnos, por favor escríbanos a revistadominical@nacion.com

En un remoto rincón de Puntarenas, donde las olas del Pacífico acarician la costa, un niño de mirada curiosa le habló a su madre con la certeza que solo los visionarios conocen. “Mamá, estoy seguro que cuando sea grande voy a vivir fuera del país”, pronunció Carlos Mondragón, apenas un chiquillo lleno de presentimientos.

Hoy, a sus 48 años, su vida se despliega en Islandia, una tierra que parece extraída de mitos nórdicos, donde el frío escarcha la piel y, paradójicamente, Carlos halló el calor de su destino.

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