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Vivir, estudiar y nadar en Harvard: la vida de la tica Helena Moreno en la prestigiosa universidad estadounidense

Helena Moreno, de 17 años, se acopla sin problema a un modelo de educación y entrenamiento distinto al que estaba acostumbrada

Educación y entrenamientos diferentes a los acostumbrados en Costa Rica, días rodeada de amigos, tareas y mucha exigencia.

La nadadora tica Helena Moreno se acopla sin problemas a su vida en la Universidad de Harvard, donde empezó a estudiar desde finales de agosto. Ahí pasa día y noche, pues reside en el centro educativo.

La esencia es la misma que cuando estaba en el país: todo gira alrededor de la natación y los estudios; sin embargo, lo hace a otro ritmo.

Asegura que el ambiente es muy distinto, los trabajos fuera de clase son una constante y los exámenes también.

"Es bastante movido, muy exigente, como pensaba. Hay muchas cosas para hacer todo el tiempo, (...) hay exámenes a lo largo del semestre, por ejemplo, solo para matemáticas tuve siete exámenes", contó.

Hasta diciembre del próximo año está obligada a elegir una carrera específica. En los primeros dos años, cursa cuatro materias de su elección entre la variedad que ofrece el centro educativo.

Moreno lleva un curso obligatorio de escritura. Además se inclinó por economía, matemáticas y un seminario sobre las guerras y cómo se proyectan en cine y literatura.

"En mi curso de escritura uno puede escoger y elegí leer a William Shakespeare, porque nunca había leído de él. Comparamos varias series de televisión y están basadas en Shakespeare. Es muy diferente a lo que estaba acostumbrada, pero estoy bastante contenta".

Su felicidad se refleja incluso mediante una llamada por teléfono. Mientras contaba sus experiencias, dejaba claro que lleva muy bien el trajín diario.

La hora para despertar es mucho más amigable que en Costa Rica. Su reloj despertador suena a las 5:30 a. m. para la primera sesión de entrenamiento, después tiene clases entre 9 a. m. y 2 p. m., luego vuelve a la piscina y las noches son horas para realizar trabajos. Así de lunes a viernes.

No hay mal de patria, y aunque extraña a su familia, está muy cómoda en Cambridge, Massachusetts, donde se ubica la universidad.

"Uno pasa tan ocupado todo el tiempo que se pasa rápido y gracias a Dios he hecho muy buenos amigos. Me hace falta (familia), pero de una manera sana, no llega al punto de que sea incómodo estar allá", mencionó.

Sin duda ese es uno de los principales cambios. No solo es el inicio de la etapa universitaria, sino que es lejos de casa y eso equivale a los nuevos amigos se convierten en la “familia”.

Eso también equivale a convivir con muchas culturas. Entre sus amigos hay personas de México, Puerto Rico, Brasil, Egipto, Francia y Canadá.

"Hay gran cantidad de culturas, entonces uno está expuesta a eso todo el tiempo, es muy diferente, pero me ha parecido muy bonito", mencionó Moreno.

Igual de emocionada se siente en el equipo de natación, donde comparte con 36 atletas más, en su mayoría estadounidenses.

Ahí lo que más ha valorado es el aprendizaje en conjunto, con una gran camaradería.

"Me ha encantado tener un equipo grande, definitivamente es algo que ayuda mucho, hace los entrenamientos más llevaderos. Siempre hay alguien que le está dando muy duro, porque uno a veces se siente cansado y tiene entrenamientos muy fuertes. Siempre hay alguien que se siente bien y eso levanta al resto del equipo".

Le sorprendió que la natación se vea como un deporte de equipo, pues en las universidades se compite por puntos y el resultado de uno afecta a los otros.

"Eso crea como una unión muy especial, todo mundo se interesa de que a los demás les vaya bien", agregó.

Si tuviera que decir lo que más le ha costado de su disciplina en Estados Unidos es que las piscina se miden en yardas y no en metros.

Eso hace que los tiempos sean completamente distintos, porque la piscina mide 25 yardas (22,86 m). Moreno reconoce que ha sido un “poco extraño, porque es como no hablar un lenguaje que sabe todo el mundo”.

Esa forma diferente de leer los tiempos y nadar mucho más los estilos de pecho, mariposa o dorso han sido algunos de los retos más importantes.

Moreno es especialista en libre, pero asegura que eso no significa que deba nadar mucho más esa modalidad durante los entrenamientos.

"La forma de entrenar es diferente, meten un poquito más de combinado y a eso hay que adaptarse. Ahí usan mucho lo que es entrenamiento cruzado. A veces meten otras cosas para volverlo más dinámico y así aumenta la capacidad aeróbica".

En este momento está a mitad de temporada, regresó a Costa Rica por 10 días para pasar la Navidad con su familia, pero el 27 de diciembre se devuelve para ir a Hawái y a realizar un campamento que terminará con competencia en Los Ángeles.

Anteriormente ha competido en dos ocasiones y aunque todavía no está en el momento más importante de su rendimiento, asegura que se sintió bien, intentando acoplarse a la medición en yardas.

Su intención de seguir aprendiendo es evidente, así como la madurez para asumir un reto mayúsculo sin siquiera haber cumplido la mayoría de edad.

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