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María José Vargas: ‘Yo honestamente todavía no me lo creo’

La ciclista de Miramar de Montes de Oro afirma que está en la mejor forma de su vida y aunque pertenece a un equipo del pelotón profesional, por la pandemia no ha podido competir este año en Europa. Ella presiente que al llegar a Tokio estallará en llanto

Aquella niña nacida el 15 de febrero de 1996 era tan inquieta que muy rápido empezó a involucrarse en cualquier tipo de deporte.

María José Vargas Barrientos cuenta que siempre ha sido muy hiperactiva, pero definir qué era lo que más le gustaba resultaba complicado, porque hacía ‘skate’, se metía al mar con una tabla de surf y corría.

La escogencia se facilitó desde que su madre, doña Marlene Barrientos, le compró una bicicleta de ciclismo de montaña, sin imaginar lo que representaría ese obsequio.

Ahí empezó a salir y en uno de tantos paseos recreativos, su vida cambió tan drásticamente que se convirtió en ciclista profesional y está a pocos días de ponerse el uniforme de Costa Rica para competir en la prueba de fondo en carretera de los Juegos Olímpicos de Tokio.

La punta de lanza fue en una de esas rodadas, cuando Robert Nunes se la encontró y le vio condiciones diferentes. Las características de esa jovencita de Miramar de Montes Oro le llamaron tanto la atención que la recomendó para el proceso del cubano Cecilio Mera.

Efectivamente, la incluyeron en los trabajos de Selección y empezó a tener entrenamientos más planificados.

Vargas acudió a los Juegos Nacionales de Bagaces en 2014. Ahí ganó tres medallas de oro y una de bronce.

Corrió su primera Vuelta Femenina a Costa Rica y debutó con la Selección Nacional en los Juegos Panamericanos en Toronto, en 2015.

“Todo fue muy acelerado, yo prácticamente creo que fue la vida la que me puso aquí. Desde Juegos Nacionales uno estaba dando de qué hablar, por dicha y gracias a Dios las cosas se dieron, no defraudé y espero seguir dándole alegrías a Costa Rica”, mencionó la pedalista.

A finales de 2017, Vargas dio el salto al ciclismo profesional, al fichar con el equipo Swapit Agolico Cycling Pro Team y hoy forma parte del A.R. Monex Women’s Pro Cycling Team, que anteriormente era el Astana.

En 2018, la nacional acudió al Panamericano de Ruta en San Juan, Argentina, y conquistó la medalla de oro en la contrarreloj individual, en categoría Sub 23.

Después de que la orotinense Milagro Mena se convirtió en Río 2016 en la primera mujer tica en formar parte del pelotón en una carrera de ciclismo de ruta de unos Juegos Olímpicos, Costa Rica soñaba con tener una embajadora también en Tokio 2020.

Vargas era una pieza importante en esa misión y de hecho, fue ella quien consiguió la mayor cantidad de puntos con la que el país se adueñó de una plaza para el ciclismo de ruta femenino en la cita nipona.

“Cuando se fue dando yo me decía: ‘Putica, ya clasifiqué al país a unos Juegos Olímpicos’. Luego se venía el ser la mejor candidata para representar al país y ya yo estaba con la preparación para la carrera, para este objetivo”.

Prueba dura. Llegó la pandemia y el problema iba más allá de que los Juegos se postergaran un año. La gran traba es que debido a las restricciones, ella no ha podido participar en el pelotón internacional con su equipo.

“Yo creo que ha sido una preparación con mucho detalle, hemos cuidado absolutamente todo, lo hemos calculado fríamente. Creo que es mi mejor estado de forma como nunca antes, incluso cuando estaba corriendo afuera, y estoy muy tranquila y feliz a la vez; aunque triste, porque no estoy corriendo y no puedo aprovechar mi estado actual”, confesó.

Empero, María José se siente confiada y con mucha seguridad de su estado de forma.

Los entrenamientos han sido bastante duros, de muchos kilómetros, con ascenso acumulado y a la vez muy intensos.

Para que se haga una idea, el sábado pasado salió de Orotina hacia Parrita y terminó en Atenas, subiendo por el monte del Aguacate.

Otra ruta en la que practica es dando la vuelta de Tarbaca a Acosta y terminando en el volcán Poás.

“Mis entrenamientos son tipo Andrey Amador (ríe…). Entrenamientos así, con mucho ascenso acumulado, porque es similar a lo que nos enfrentaremos”.

Desde el ciclo olímpico pasado, el ciclismo acabó con el estándar de trazados planos.

En Río 2016, el circuito tenía un ascenso importante donde se iba filtrando la carrera. Esta vez es diferente, no es circuito, es una prueba en línea.

“Son 137 kilómetros y después del kilómetro 15 empieza un ascenso de aproximadamente 1.100 metros. Es muy similar a la subida de Cambronero. Son 40 kilómetros tendidos, luego viene un columpio, una bajada y la carrera sale a nivel del mar y termina a 500 metros sobre el nivel del mar. El ascenso acumulado es de 2.100 metros”, relató Vargas.

Un fogueo. Del 9 al 13 de junio, ella corrió una Vuelta a Guatemala de mucho nivel, con un pelotón repleto de extranjeras, terminó en el top 15 y por la exigencia que había ahí, ese parámetro lo catalogó como muy bueno.

El próximo sábado, al mediodía, Vargas emprenderá su viaje a Tokio, donde correrá el 24 de julio.

“Yo honestamente todavía no me lo creo, yo voy muy en el día a día, dando el 100% de mí en cada entrenamiento. Yo creo que en el momento en el que esté allá, posiblemente me estalle a llorar, porque es algo de mucha emoción, de mucho sentimiento, de mucho trabajo”, mencionó.

Al pronunciar eso, también señaló: “A mí me ha costado mucho, mucho trabajo en todo sentido, no solo clasificar, sino mantenerme al 100% en este proceso. No es un proceso fácil. Llevaba un mes y medio sin ver a mi familia y entonces yo creo que cuando esté allá, posiblemente caiga en razón y me dé cuenta de que soy una atleta olímpica en ese momento”.

Vargas se concentró 15 días antes de irse al giro chapín. Al volver, optó por permanecer en Poasito, en la altura.

“Fue para no perder el foco, porque como las cosas salieron tan bien, era bueno mantenernos cerca del volcán Poás. Aparte de que por temas de recuperación siempre es mejor la altura, porque uno siempre entrena tan duro y a nivel del mar tienden a bajarse mucho los glóbulos rojos. Sin embargo, sí entrenamos buscando siempre lo más similar a lo que va a ser Tokio”.

María José Vargas, ciclista nacional, Juegos Olímpicos

Ella tiene los pies en la tierra y está muy clara de que las representantes de Holanda parten como favoritas. Mientras que algunos países llevan equipos completos, María José estará sola contra el mundo.

“Las ciclistas top son casi todas, se va a seleccionar el grupo y lo más seguro es que las escaladoras top se van a ir. Se ha visto en carreras femeninas, como en el Giro, que está ese grupo y nadie es capaz de seguirles la rueda. Podríamos decir que es lo que pasa en el Tour de Francia con Tadej Pogacar”, vaticinó.

Empero, la costarricense adelanta que no se guardará nada y tratará de aprovecharse de otros países para salir de la subida en ese grupo principal.

“Yo quedaría satisfecha haciendo un top 40, la verdad, eso estaría muy bien para mí, siendo realista. A veces hay que tener los pies sobre la tierra y ser realistas. No se puede llegar a pensar que un top 10 o un top 5, porque para empezar no he estado corriendo por la pandemia. Voy en un mi mejor estado de forma, eso ojalá implique terminar la carrera”, finalizó.

Datos

Deporte: ciclismo de ruta.

Distancia: 137 kilómetros.

Edad: 25 años.

Experiencia olímpica: primera vez en Juegos Olímpicos.

Otros eventos: Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, Tour de California, Mundial de Ruta, Tour de Gila, Tour de Dubai, Vueltas a Costa Rica, campeonatos nacionales, entre otros.

Horario de competencia: 24 de julio, a partir de las 10 p. m. y serán unas cinco horas de carrera.

Fanny Tayver Marín

Fanny Tayver Marín

Graduada en la UIA. Con más de 15 años de experiencia, escribe sobre Alajuelense, ciclismo, ciclo olímpico y más. Entre sus coberturas destacan juegos eliminatorios de la Selección, el Tour de Francia, el Mundial de voleibol en Japón y los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro.