Tras la roja de Víctor Coto al 27’, la UCR se metió atrás y fue imposible de abrir

Por: Cristian Brenes 9 febrero, 2015

Jugar con un futbolista de más, ante la expulsión de un rival, muchas veces se festeja tanto como un gol, pero ayer para Cartaginés la roja que recibió el universitario Víctor Coto al 27’ terminó convirtiéndose en un aspecto negativo.

La expulsión de Coto cambió por completo un juego que hasta ese momento era atractivo y de llegadas de ambos equipos, pero se convirtió en un monólogo de los visitantes ante una muralla académica que no cedió hasta sellar el empate 1 a 1.

El juego tuvo un amanecer prometedor y más aún si se toma en cuenta que apenas a los nueve minutos Jameson Scott transformó en gol un penal dudoso que sancionó el central Allen Quirós, ante una aparente falta sobre Darío Delgado.

La U estaba decidida a no perder y ahogó la celebración de los de la Vieja Metrópoli al 14’, luego de un remate certero de Josué Martínez, tras un centro impecable de Víctor Coto.

Hasta ese momento el compromiso prometía vértigo, ida y vuelta y un tú a tú parejo entre dos planteles que gustan de tratar bien la pelota, pese a un arbitraje que dejó mucho que desear.

José Mena (izq.) disputa el balón con Jameson Scott. | MAYELA LÓPEZ
José Mena (izq.) disputa el balón con Jameson Scott. | MAYELA LÓPEZ

Viraje. Sin embargo, la jugada artera de Coto sobre Scott se llevó las promesas, como si fueran empujadas por el fuerte viento que soplaba en el Ecológico.

El timonel académico, José Giacone, adicto a la táctica y estudioso del rival, reconoció que no estaba en capacidad de pelear de igual a igual con un oponente que de la mano de Enrique Meza gusta irse al frente.

La instrucción fue clara desde el banquillo de la UCR, armar dos líneas de cuatro, replegarse, anular los espacios y regalarle la iniciativa al adversario.

Desde ese momento los brumosos se vieron perjudicados y, lejos de sacarle provecho al hombre de más, se vieron inmersos en una telaraña de piernas en la media cancha imposible de pasar.

Cartaginés se apoderó por completo de la pelota y manejó el cotejo a su antojo, pero el pasabola fue ineficaz e improductivo por muchos lapsos de juego.

A los blanquiazules les faltó dinámica en el último cuarto de cancha, carecieron de picardía para encontrar el pico y el cincel que derribara la muralla y no encontraron ese jugador que se saliera del libreto, pese a que Meza terminó con cuatro delanteros.

A esto se le suma que cuando los de la Vieja Metrópoli lograron superar las dos barreras humanas que puso Giacone, se toparon con un arquero Carlos Méndez inspirado y que con sus intervenciones terminó siendo el héroe del cotejo en los minutos finales.

Sobre el cierre los brumosos contaron con tres opciones idóneas para salir con la victoria, pero Méndez fue brillante y repelió los embates de un Cartaginés que se vio perjudicado ante la tarjeta roja del universitario Coto y se tuvo que conformar con su tercer empate consecutivo.