Revista Dominical

Los papás del himno del Herediano: ninguno pudo con ellos

Hace 45 años, un periodista aficionaldo del Herediano convenció a dos amigos –un músico saprissista y un cantante liguista– de grabar una canción que exaltara los logros del <em>Team</em>. Lo que no se imaginaban era que el tema –titulado <em>Ninguno pudo con él</em>– sería, tiempo después, un himno insigne de la escuadra y un recordatorio de una amistad que no perecerá.

“'Ninguno pudo con él' es una canción que une a tres amigos inseparables”, alegó Ronald Alfaro (izquierda).
“'Ninguno pudo con él' es una canción que une a tres amigos inseparables”, alegó Ronald Alfaro (izquierda). Jorge Navarro.
“'Ninguno pudo con él' es una canción que une a tres amigos inseparables”, alegó Ronald Alfaro (izquierda). (Jorge Navarro.)

A menudo, los himnos de instituciones deportivas son orquestados desde lo alto de la junta directiva, cheque en mano y con una lista de sugerencias. Pretenden ser las canciones que representan a un equipo y todo lo que este defiende en la cancha. Los aficionados las hacen propias en las barras, junto a todas las otras usuales canciones no oficiales. Procuran ser el ABC del sentimiento que derrochan tanto la escuadra como la afición.

Esta es la historia de un himno no planeado, que comenzó como un favor y se convirtió en un ejercicio de pasión para coronarse, sin quererlo, como la tonada más representativa de un equipo. Lo que una vez fue una canción escrita por un hincha es hoy el himno indiscutible de una institución, porque la afición y la historia así lo demandaron.

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