José Pablo Alfaro Rojas. 16 enero

Mambo anotó con el pecho, como si quisiera que el último capítulo de su novela mantuviera el suspenso hasta el final. Cuando el reloj marcaba el minuto 20, el romperredes recibió un centro de José Guillermo Ortiz y con su pecho mandó el balón a las redes.

El episodio final de la novela se detuvo seis minutos más tarde, cuando todo un estadio se levantó de sus asientos para premiar a su delantero con un concierto de aplausos. Y así tal cual, Mambo salió del campo y saludó a todo el banquillo de Grecia; mejor simbolismo imposible: el artillero parecía pedir ‘disculpas’ después de una carrera de ‘jaquecas’ para sus rivales.

Con un cabezazo de Cerdas, Grecia ganó en el Rosabal Cordero. Fotografía: Mayela López.
Con un cabezazo de Cerdas, Grecia ganó en el Rosabal Cordero. Fotografía: Mayela López.

Y en el último asalto, Mambo le permitió a Herediano colocarse arriba en el marcador frente a Grecia. Fue el 1 por 0 en un enfrentamiento ‘bravo’.

El Team sufrió y Grecia no estaba dispuesto a unirse a la celebración florense.

Después de un primer periodo de dominio del Team, los visitantes recuperaron su estilo en el segundo tiempo para remontar y dejarse un sorpresivo triunfo de 3 por 2 en la casa rojiamarilla.

Un gol de cabeza de Kenneth Cerdas en el último minuto transformó la fiesta en un velatorio y Grecia acabó por cambiar el final que Mambo esperaba.

Antes y después. La propuesta de los florenses en la segunda jornada del torneo valida la repercusión que tendrá Gerson Torres en el torneo y confirma a Jimmy Marín como el otro motor de una ofensiva de altas revoluciones.

Sin Allan Cruz para revolucionar las ofensivas con sus movimientos impredecibles, Herediano apuesta por un fútbol de desequilibrio por los costados y diagonales hacia adentro; aún la falta afinar.

En la puesta en escena de la línea de creación es donde se termina de formar el aparato ofensivo del Team. Para que los dos rápidos volantes funcionen, necesitan de distribuidores y lanzadores precisos.

Del Grecia que ascendió a Primera e insistía con un fútbol de toque y toque, hoy solo se mantiene la esencia. El equipo aún trata de tener el balón, pero ahora tiene más cuidado para evitar que el equipo quede desarmado atrás y cuando se proyecta es más vertical.

Víctor Núñez celebra junto a Yendrick Ruiz la primera anotación rojiamarilla. Fotografía: Mayela López.
Víctor Núñez celebra junto a Yendrick Ruiz la primera anotación rojiamarilla. Fotografía: Mayela López.

Esa capacidad para llegar al marco con más solvencia es, quizás, la principal muestra de evolución del equipo de Wálter Centeno.

El ‘Mambo’ llenó el estadio; luego celebró en cada gradería y por último se despidió de sus excompañeros. Quizás no imaginó el Team, y menos su afición, que los de Occidente estaban dispuestos a convertir la alegría en amargura.

Diego Estrada fue el primero en ‘apagar la música’, cuando se inventó dos enganches dentro del área grande para abrirse el espacio y anotar un golazo, apenas en el 47′.

Luego fue el turno de Yeremy Araya, quien cobró un disparo desde el punto de penal, después de una falta cometida por Pablo Salazar. Daniel Cambronero repelió el remate, pero en el contrarremate apareció Araya para conseguir su gol.

La necesidad obligó a los anfitriones a adelantar líneas. Hernán Medford movió el banquillo, pero el fútbol de posesión de los griegos tomó un valor adicional a partir de que el equipo consiguió remontar el duelo.

La comparsa en las gradas se empezó a transformar en silbidos, hasta que apareció, otra vez, Aldo Magaña para hacer fácil lo que es difícil: anotar en el mejor momento, al 74′.

Lejos de encerrarse, Grecia insistió, controló y asumió riesgos, lo que transformó el partido en una lucha de poder a poder, con ocasiones en ambas porterías y un visitante tan insistente como ‘peleón’.

Cuando más duele, en el último segundo, apareció Kenneth Cerdas para empujar la pelota con su cabeza y darle a Grecia un inesperado triunfo de 3 por 2.