Esteban Valverde. 1 abril
Esteban Luna (derecha de pie) junto a su escuela de fútbol en un partido amistoso contra la Fundación Real Madrid. Fotografía: Cortesía.
Esteban Luna (derecha de pie) junto a su escuela de fútbol en un partido amistoso contra la Fundación Real Madrid. Fotografía: Cortesía.

Esteban Luna tiene 29 años; él fue uno de los integrantes de aquel equipo juvenil de Costa Rica que hizo historia en 2009 al alcanzar el cuarto lugar del orbe; sin embargo, después se enfrentó a una serie de lesiones graves que hicieron ver su carrera corta.

Luna se retiró a los 23 años; no obstante, aseguró que eso no le impidió sentirse realizado. El futbolista, seis años después, dice comprender por qué recibió goles duros de la vida en aquel momento.

El exjugador no escondió que aquellos días eran difíciles, aunque él encontró en su esposa, Stefanía, y sus padres, Óscar y Denia, las armas necesarias para resistir las embestidas.

En la actualidad, Luna se dedica a la formación de talentos, al trabajar con niños en riesgo social; el reto no es sencillo, pero admite que desde su punto de vista Dios le permitió llegar a ser profesional en el fútbol para desarrollar ahora estos proyectos.

“Realmente yo entendí el por qué de las cosas tiempo después, porque imagínese que a los 15 años tuve la oportunidad de ir a jugar a Grecia. Cuando vine del premundial, Rónal la Bala Gómez me quería llevar, pero mi mamá frenó todo porque quería que terminara el colegio. Yo no pregunté ni renegué, solo acaté y ahora siento que Dios ha premiado la obediencia, porque hago proyectos que me llenan como persona, que es lo más importante”, declaró.

La experiencia que hizo que Luna comprendiera su nuevo rol fue cuando llegó a ser más que un entrenador para uno de los pequeños a su cargo.

“Uno se llega a encariñar mucho, hay un niño del PANI (Patronato Nacional de la Infancia) que lo recibimos hace ocho meses. Nosotros vamos a Atenas, a Puntarenas a jugar y el chiquillo siempre me decía que no podía ir porque no tenía quién lo acompañara, eso me dolía mucho; al final decidimos hacer todos los trámites ante el PANI para llevarlo y va con nosotros, le damos almuerzo y le dimos unos guantes porque es portero, entre otras cosas”, contó.

Esteban ahora se dedica 100% a ser técnico y posee una escuela de fútbol consolidada en Moravia. Además, está por abrir otra en Sabanilla. Tiene un lema: ‘Mejor buena persona que buen futbolista’.

El exvolante de contención ahora agradece por la oportunidad que le dio Egipto 2009, porque muchas de aquellas experiencias hoy las utiliza para los procesos que afronta con los pequeños en sus centros educativos.a no negociar en cuanto a valores; para mí es prioridad hacer buenas personas y lo de buenos jugadores,de pues eso ya es secundario, a mí lo que me interesa es que sea una persona de bien para la sociedad”, profundizó.

El deportista no escondió que sus cuestionamientos sobre sus problemas de rodillas y corta carrera acabaron cuando notó que su propósito en la vida es otro.