Fiorella Masís. 7 mayo

El Liverpool hizo la hazaña, lo impensable y, probablemente, por lo que pocos apostaban. Se repuso de un 3-0 ante el Barcelona y lo sacó de la final de la Champions League.

Georginio Wijnaldum (centro) anotó dos de los cuatro goles con que el Liverpool dejó fuera al Barcelona de la final de Champions. Foto: Peter Byrne/vía AP
Georginio Wijnaldum (centro) anotó dos de los cuatro goles con que el Liverpool dejó fuera al Barcelona de la final de Champions. Foto: Peter Byrne/vía AP

Los dirigidos por Jürgen Kloop ganaron la vuelta 4-0 en Anfield y sentenciaron la serie con un 4-3 lleno de tensión y emociones para los aficionados reds.

Esos fanáticos que no dejaron de alentar ni un minuto se fueron del estadio con un trozo de historia en su memoria.

Lo del Liverpool es para el recuerdo, porque llegó a su casa con el panorama sumamente oscuro. El fútbol ha enseñado muchas veces que lo imposible rápidamente puede cambiar de color, pero esta remontada parecía lejana.

La diferencia estuvo en que este martes el club inglés anotó los goles que le hicieron falta en el Camp Nou la semana pasada. Con eso destrozó el esquema de Ernesto Valverde.

(Video) Análisis de Champions: ¿Cuáles consecuencias debe traer la eliminación del Barcelona?

Irónicamente, podría decirse que en el inicio del juego, el Barça se vio mejor en Anfield que en la ida. Sin embargo, se derrumbó cuando le anotaron el segundo y tercer tanto en un abrir y cerrar de ojos.

El empujón anímico del Liverpool pudo más que la magia de Lionel Messi. También pudieron más las tapadas salvadoras del arquero Allison Becker.

El Barcelona llegó con peligro, pero este no iba a ser su día.

La esperanza de los miles de seguidores reds empezó a crecer desde el minuto 7. El zaguero visitante Jordi Alba cedió un balón a Jordan Henderson y el rechace de Marc André Ter Stegen quedó en pies de Divock Origi.

El Barcelona tocó la puerta del empate con dos opciones claras de Philippe Coutinho y Messi, pero Henderson y Robertson también llevaron peligro. Era una final adelantada.

Así terminó la primera mitad, pero tras el descanso bastaron dos minutos (54′ y 56′) para que se empatara la serie. Georginio Wijnaldum fue el protagonista de esos dos tantos.

Lionel Messi camina sobre la gramilla del estadio de Anfield mientras los seguidores del Liverpool celebran el cuarto tanto. Foto: AP /Dave Thompson
Lionel Messi camina sobre la gramilla del estadio de Anfield mientras los seguidores del Liverpool celebran el cuarto tanto. Foto: AP /Dave Thompson

Primero remató tras un centro desde la derecha de Alexander-Arnold y después envió un cabezazo, aprovechando las libertades de la zaga azulgrana.

La fiesta la terminó de montar Origi, en el minuto 79, luego de que la defensa culé se “durmiera” en un tiro de esquina que cobró rápidamente Arnold.

Esa jugada no solo le dio el boleto a la final al Liverpool, al mismo tiempo mostró lo débil que estaba el cuadro catalán; se apagó y nunca volvió al juego. Los culés no soportaron el vendaval inglés y ningún jugador puso atención a la inteligente acción de su rival.

La remontada toma más relevancia cuando se vuelve a ver la grada o la banca, porque ahí estaban sus estrellas, Mohamed Salah y Roberto Firmino, quienes no jugaron por lesión. Pero eso no impidió que se clasificara a su segunda final consecutiva, tras caer el año pasado en Kiev contra el Real Madrid.

El Barcelona, por su parte, revivió los fantasmas del año pasado, cuando la Roma lo eliminó en cuartos de final, con una remontada similar. En ese entonces ganó la idea 4-1 en el Camp Nou y luego cayó en la capital italiana por 3-0.

Con esta derrota, pierde la posibilidad del soñado triplete, tras tener asegurado el título de la liga española, mientras que disputará la final de la Copa del Rey contra el Valencia.

Pero su mayor apuesta de la temporada era ganar un sexto título de Liga de Campeones, que no llegará.

El campeón de la Champions se definirá el próximo 1°. de junio en el Wanda Metropolitano, en Madrid. El otro contendiente se conocerá este miércoles en Ámsterdam, cuando el Ajax reciba al Tottenham con ventaja de 1-0.