José Luis Rodríguez C.. 19 enero, 2013
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La parquedad casi prepotente con que Honduras arribó esta semana a suelo tico, para enfrentar la Copa Uncaf, fue discordante con el nivel que mostraron anoche los catrachos en su debut ante El Salvador.

Mientras que en el papel la teoría hablaba de una victoria hondureña, la realidad dejó entrever que la distancia entre un equipo clasificado a la hexagonal de la eliminatoria mundialista, y otro que se quedó en el camino, es bastante corta.

La similitud de ambas naciones se notó de forma más latente en el primer tiempo, y esto con solo visualizar la forma en que ambas se ubicaron tácticamente.

Los hondureños, con más fuerza física, y El Salvador, menudo pero recio, apuestan a una línea de cuatro defensas, dos contenciones, dos laterales y dos delanteros.

La diferencia de la primera parte radicó en que los salvadoreños tuvieron cuatro opciones claras de marcar, aunque mala puntería.

La primera fue al 27', por medio de Christian Castillo, y las otras tres en piernas de Rafael Burgos, que en la primera asustó con un remate que chocó en un defensa y salió desviado, y en las restantes no culminó con goles dos corridas.

Tal parece que Burgos, acucioso y escurridizo, gasta toda su energía en los despliegues, pues al llegar frente del portero remata débil.

Podría sonar contradictorio, pero aunque los cuscatlecos sumaron más posibilidades, fue Honduras la que mejor llevó la pelota pie a pie.

Con Óscar Boniek como contención y enganche, los catrachos llegaron bien hasta las cercanías de Donis Escober, mas en cada centro que hicieron ni siquiera pudieron superar al primer defensa.

Allí radicó la debilidad hondureña, pues la corpulencia de Georgie Welcome y Jerry Bengston se perdió sin tener balones cerca.

Reacción rápida. Para la segunda mitad Honduras se organizó mejor y quiso inclinar la balanza metiéndole más cerebro al músculo.

García y Mario Martínez comenzaron a circular la pelota y el peligro se pasó al marco de un impresionante Dagoberto Portillo.

El primer aviso catracho fue al 59', cuando Luis Garrido la tuvo frente a Portillo, pero este salió a jugarse el físico y logró desviar.

Portillo se acrecentó aún más al sacar otra pelota cerca del palo derecho, mas no pudo evitar el tanto que logró Bengston, quien se valió de una laguna defensiva en el 1-0.

Mas esta versión de El Salvador, al igual que horas antes lo había hecho Nicaragua, no sabe de rendirse, y apenas un minuto después tuvo el empate en piernas del recién ingresado Mark Léster Blanco, que luego de un pase de Burgos la botó.

La vida y la justicia siempre premian al que lucha, y Burgos, aquel que había perdonado tres en el arranque, logró de cabeza la paridad con incomodidad y esfuerzo.

El Salvador ya se cree su nuevo papel; Honduras no es tan coco.